Libros

 

Título: Trinidad y Reino de Dios

Autor: Jürgen Moltmann

Resumen y comentario personal

Desarrolla la idea de pensamiento trinitario como la base de nuestro acercamiento a Dios, desarrollando una doctrina social de la trinidad que nos lleve a un análisis de Dios unitario, como hemos propuesto en clase, abordado desde la triunidad y no desde la disociación y el aislamiento. Aplicando este modo de pensamiento a nuestro análisis de nuestras relaciones interpersonales y nuestra relación con Dios.

Es muy interesante la corrección de matices a los que nos lleva este cimiento teológico, ya que si Dios y Jesús de Nazaret son uno y el mismo, la pasión de Cristo significa también el dolor de Dios, sin embargo a muchos les escandaliza la idea de que Dios pueda sufrir, como comenta el libro creen un Dios impasible. Yo hoy por hoy estoy de acuerdo en que el Dios de la Biblia es un Dios apasionado, ya que afirmo que Jesús es Dios, y no sólo eso, sino que Dios es Jesús, en este sentido Dios se coloca en el lugar de víctima eterna del amor hacia la humanidad.

Me ha resultado interesante los argumentos que lanza cuestionando el sistema jerárquico de la iglesia católica, ya que encuentro muchos paralelismos en nuestras propias iglesias, por ejemplo la autoridad papal en servicio a la unidad de la iglesia, una iglesia, un papa, un Pedro, un Cristo y un Dios, cuando la propuesta de la oración de Jesús fue la unidad comunitaria paralela a la unión trinitaria: “ Que sean todos uno cómo tú Padre estás conmigo y yo contigo; que también ellos estén con nosotros”. Quiero acabar con una frase que resume la idea más seductora que he sacado de este libro y con la que me identifico, hablando de la libertad de Dios dice:

“Su libertad es un amor maravilloso, su apertura su deferencia, su servicialidad, que le llevan a sufrir con los hombres, a hacerse presente entre ellos y a preparales un futuro. Con su sufrimiento y su sacrificio, con su entrega y su paciencia, Dios demuestra su libertad eterna. Por ella mantiene “libre” al hombre, su imagen y semejanza, y al mundo, su creación. Por ella no habla solo como Señor, sino que escucha al hombre como Padre”. (pág.72).

Título: Ética del Nuevo Testamento

Editorial: Sígueme.

Autor: Wolfgang Schrage.

Edición y año: 1ªed. traducida 1987. Salamanca. 1ªed. original 1982.

Número de páginas: 441.

Resumen y comentario del libro

El libro pretende llevarnos a una reflexión ética, que clarifique los elementos que rigen e influencian el comportamiento y las actitudes en las que nos posicionamos, como cristianos y como iglesia, ante la vida. Elabora un recorrido que me ha resultado muy apropiado, para poco a poco y con naturalidad ir introduciendose en la profundización del concepto de fe como alternativa teórica y práctica (como diría Santiago, una fe en ACCIÓN ), a la crisis de valores y a la inseguridad en las conductas de la sociedad de nuestro siglo.

Al ir leyendo el libro, me he dado cuenta de la complejidad que conlleva este tema, ya que ni el Nuevo Testamento, ni los sinópticos, ni las cartas paulinas, ni las pastorales son en sí mismas un manual o un compendio que nos de la receta perfecta, el modelo ideal de comportamiento que clarifique unas reglas fijas y universales a seguir como creyentes.

Sin embargo, el autor sabe captar una línea clarificadora, que me ha llevado a descubrir la importancia decisiva de lo que hago, mis comportamientos y estilo de vivir, que dirigen mi vida.

Ante ello, propone considerar desde el rigor exegético de la Palabra (más concretamente del NT) y el compromiso personal de seguimiento, unas directrices, que trascienden a un mero cumplimiento literal de las recomendaciones neotestamentarias, que algunas de ellas podemos considerarlas insostenibles en nuestros tiempos (trato a los esclavos, a las mujeres, higiene alimenticia,…).

Por todo esto me gusta el hecho de que encuadra el mensaje proclamado en el NT. No lo deja en el éter de lo abstracto o alejado de la realidad terrestre de la existencia humana, sino que enfatiza que los escritores del NT escribieron empujados por problemas que sufrían sus destinatarios, que obedecian a circunstancias y situaciones concretas, y desde ahí establece un contexto histórico y social que determina en gran manera la interpretación y aplicabilidad del ethos del NT a nuestra vida y nuestro tiempo.

Me ha parecido interesante la forma en que expone algunos temas puntuales, aunque no estoy de acuerdo al 100%, me ayuda a tener otras visiones. Por ejemplo en el tema de las instrucciones concretas de la ética escatológica de Jesús, hace un abordaje de temas como marido y mujer (que más adelante retoma al hablar de la ética Cristológica de Pablo), estado y poder, de una forma muy interesante aportando datos a tener en cuenta, aunque como he dicho no comparto todas las conclusiones finales que extrae de los temas.

Los últimos capítulos del libro los dedica al análisis y reflexión sobre el contenido de las cartas. Es obvio que cada carta aborda el tema de la ética cristiana desde una óptica diferente, ya que a pesar de que algunas están redactadas por la misma persona (como es el caso de Pablo, Pedro y Juan), cada carta esta fuertemente cargada de intencionalidad. Va dirigida a distintas personas concretas, que atraviesan circunstancias diferentes y experimentan una problemática particular.

Pero a pesar de ello yo me quedaría con una idea final que creo que aparece detrás de cada carta, y es el compromiso ético y moral del creyente en su relación con el prójimo.

A mi entender en estos capítulos se resalta la forma en la que un cristiano debe andar en su nueva vida, movido por una ética de compromiso social, familiar, conyugal, laboral, doméstico, eclesial, etc donde la fe y el amor que profesamos en nuestra relación a Dios, tenga de forma natural su expresión y manifestación en el trato al que tenemos al lado.

Involucrándonos activamente en la ayuda al pobre, a la viuda, al que llora, al hermano débil en la fe, al que se ha apartado de Dios, a los que nos dirigen y lideran en el ámbito social y eclesial, a mi esposo/a, a aquellos que no creen,…

“El amor del hombre, al igual que el amor de Dios, no es emoción sentimiento o estado de ánimo, sino hechos (cf.<trabajo de la caridad>:1 Tes.1,3), liberación de sí mismo y existir para los demás. Esta caridad orientada hacia el prójimo no busca según 1Cor,5 lo suyo sino que se compromete por los otros.

Por eso de manera paralela a la palabra “amar”, suelen utilizarse también verbos como “servir”, “entregarse”, y “edificar”(pues el concepto debe entenderse no en sentido individualista sino eclesiológico). La caridad es por eso una automanifestación y no una autorrealización en el sentido de una acción en la que el prójimo es el objeto del propio autoperfeccionamiento.”( Pág. 260.)

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