Apocalipsis

Wikis > Apocalipsis

Tabla de contenidos

Contexto histórico de libro de Apocalipsis

Autor

El autor se presenta en la frase inicial del libro como “su [de Dios] siervo Juan”.

Se refiere a sí mismo con frecuencia a lo largo del libro, mayormente como profeta (1:2, 3, 9–11; 10:11; 19:10; 22:8, 9) pero nunca como apóstol.

A este respecto difiere señaladamente de Pablo (Rom.1:1; 11:13; 1Cor.1:1; 2Cor.1:1; Gál.1:1). Desde la segunda mitad del siglo II se ha dado por sentado que el cuarto Evangelio, las cartas de Juan y el Apocalipsis fueron escritos por una misma persona, o sea Juan el hijo de Zebedeo.

Sin embargo, hay dificultades para dar esto por sentado, tal como se lo reconoció en los primeros tiempos. En el sigloIII, Dionisio, obispo de Alejandría, se impresionó especialmente por las diferencias en estilo y lenguaje entre el Apocalipsis y los demás escritos atribuidos a Juan.

Se ha sugerido que estas diferencias se pueden explicar por las que hay en el tema y la naturaleza del Apocalipsis y el cuarto Evangelio, o por la posibilidad de que fuera escrito una generación antes que el Evangelio (al final del imperio de Nerón), dando así tiempo al autor para mejorar su estilo.

Más posible es que Juan puede haber escrito el libro en su propio idioma (el arameo) y algún otro lo tradujo muy literalmente al griego, por respeto a su contenido. Si así fuera, las diferencias lingüísticas perderían su importancia.

Por otro lado, si, como algunos piensan, el profeta Juan pudo haber pensado en arameo y escrito en griego, las diferencias serían insuperables, porque eso no habría ocurrido con el autor del Evangelio y las cartas.

Es interesante que los indicios de los Evangelios sinópticos sobre Juan, el hijo de Zebedeo, son notablemente coherentes con el tipo de persona que pudo haber escrito el Apocalipsis: él y su hermano fueron llamados “hijos del trueno” por Jesús (Mc. 3:17); prohibió que alguien que no era del grupo apostólico hiciera milagros (Lc.9:49,50); quiso pedir fuego del cielo sobre los samaritanos hostiles (Lc.9:52–54); fue testigo de la transfiguración y la resurrección de Jesús.

La posible existencia de una “escuela de Juan”, de la cual surgieron los libros que fueron adjudicados al Apóstol, podría ser de ayuda aquí, porque eso explicaría la relación positiva entre los libros y también sus diferencias. Si no logramos certeza en este asunto, sigue siendo verdad el hecho de que no hay otro libro de la Biblia en el cual tenga tan poca importancia la identidad del autor.

El libro no es “la revelación de Juan” sino “la revelación de Jesucristo, que Dios le dio [a Juan]” (1:1) y su contenido se describe más aun como “la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (1:2).

La autenticidad de esa afirmación no se establece por el nombre de la persona que lo escribió sino por la naturaleza de su obra, que en la providencia de Dios llegó a ser la coronación de las Escrituras.

Lugar de redacción

El Apocalipsis de Juan aparece, en una época crítica. En este caso, crítica para los cristianos, quienes, con idéntica energía moral que los judíos, se oponían al paganismo de Roma y a la religión estatal, expresada en el culto al emperador de Roma.

Este era un culto que, con carácter oficial y obligatorio, se celebraba en altares y templos erigidos tanto en la capital del Imperio como en sus más lejanas provincias.

Al negarse los cristianos a tomar parte en aquellas ceremonias, se les tuvo por enemigos de Roma y fueron perseguidos a muerte.También padeció Juan, el autor del Apocalipsis, víctima de la persecución.

Juan fue desterrado a “la isla llamada Patmos” (1:9), (isla del Dodecaneso, que se encuentra unos 55 km al Sud Oeste de la costa de Asia Menor) desde Éfeso, evidentemente por algunos meses, alrededor del año 95 d.C., y allí escribió su Apocalipsis (Ap. 1.9).

Esta isla tiene unos 12 km de largo, con una anchura de hasta 7 km, y se ha sugerido que el panorama de las escarpadas montañas volcánicas y los mares que la rodean tienen su reflejo en las imágenes del Apocalipsis.

En la actualidad esta isla pertenece a Grecia.

Fecha

El libro de Apocalipsis fue escrito en una época en que la iglesia estaba pasando por un período de persecución y de dificultades.

Entre las épocas probables de su composición, los dos períodos más importantes en que hubo problemas como los mencionados fueron los reinados de Nerón y de Domiciano.

El principal argumento en apoyo de la primera hipótesis es Ap.17:9s “Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido.”

Si este pasaje se refiere a los emperadores romanos, en ese caso Nerón fue el quinto, y esta obra habría sido compuesta poco después de su reinado. Este punto de vista se ve reforzado por la profecía de que “La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete” (Ap.17:11).

Aparentemente esto se referiría al mito del “Nerón revivido”, la idea de que Nerón, que ya había muerto, aparecería una vez más sobre la tierra. Se aduce que hay apoyo para esta teoría en Ap.13:18, que da como “número de la bestia” el 666.

En el s.I los números se escribían, no con los símbolos tan prácticos que actualmente usamos, sino con letras del alfabeto. Cada letra, por lo tanto, tenía un valor numérico. Tomando los valores numéricos de las letras que forman las palabras “Nerón César” en hebreoobtendremos 666. Pero es difícil comprender por qué tenía que ser en hebreo (cuando el libro fue escrito en griego); además, para lograr el resultado deseado es necesario adoptar una variante ortográfica.

La fecha posterior está apoyada por cierto número de autores antiguos, tales como Ireneo y Eusebio, que afirman categóricamente que el Apocalipsis se escribió en la época de Domiciano (81–96 d.C.). Apoyan este punto de vista ciertas indicaciones de tipo general dentro del libro, aunque no hay alusiones específicas a acontecimientos identificables.

Por ejemplo, habla de ciertos grupos de cristianos satisfechos de sí mismos, cuya espiritualidad iba declinando. En el reinado de Nerón la iglesia todavía era muy joven y vigorosa.

En la época de Domiciano es mucho más posible que estuviera evolucionando y comenzando a degenerar. Actualmente la mayor parte de los eruditos concuerda en que es preferible adoptar la fecha posterior.

Destinatarios

El Apocalipsis es un mensaje dirigido, en primer lugar, a iglesias concretas, a comunidades cristianas contemporáneas del escritor.

A ellas les anuncia que Cristo ha cumplido, en todos sus términos, el plan redentor dispuesto por Dios. Pero el valor de este mensaje va más allá de la época del profeta; tiene un alcance general: Cristo, vencedor del mal y de la muerte, asocia a su victoria a todos los creyentes, ya aquí y ahora, mientras están aún sujetos a las realidades del mundo actual.

Propósitos del libro

Según lo resume E. F. Scott, quien llama al Apocalipsis un “llamado de trompeta a la fe”. El libro fue escrito para fortalecer la fe y el valor de los creyentes en Cristo, contemporáneos de Juan, para darles fuerza para la batalla contra las fuerzas anticristianas en el mundo y para ayudarles a dar testimonio del único verdadero Señor y Salvador del mundo.

Este fin fue alcanzado poniendo énfasis en los siguientes temas:

  • La soberanía de Dios en Cristo. En aquel tiempo y en todos los tiempos. Así como Jesús hizo conocer el advenimiento del reino de Dios en su ministerio, muerte, resurrección y regreso (Mar. 1:14, 15; 8:31; 10:45; 14:62), ese mismo tema es central en el Apoc. desde el principio hasta el fin (1:8; 5:5–14; 12:10–12; 19:11–21:5). No debe sorprender ya que el libro no es sino “¡la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo!” (1:2).
  • La naturaleza satánica de la adulación contemporánea al emperador. En la misma Roma el reclamo del emperador de que era “Señor y Dios” a veces era motivo de burlas, ¡por supuesto en privado! En el ámbito de las iglesias a las cuales fue dirigido el Apoc. se tomaba con profunda seriedad. Que el César exigiera lo que pertenecía sólo a Dios indicaba que “ya está obrando el misterio de la iniquidad” (2 Tes. 2:7) y que había de alcanzar su clímax en la manifestación del último anticristo. Aun así, Dios nunca es más soberano que en el frenético reino del anticristo (13:5).
  • Los inescapables juicios del Señor. Sobre aquellos que se someten al falso Cristo antes que al Cristo de Dios. Es significativo que la segunda y tercera series de juicios mesiánicos en este libro sean una reminiscencia de las plagas sobre el Faraón y los egipcios que resistieron a la palabra de Dios que vino por medio de Moisés. El Apoc. nos invita a considerar “la bondad y la severidad de Dios” (Rom. 11:22).
  • El elemento del conflicto entre la iglesia y los poderes de opresión en el mundo en la manifestación de Cristo y la gloria de su reino. La victoria es segura, porque el diablo es un enemigo derrotado ya en la muerte y resurrección de Jesús (Jn. 12:31, 32 con Apoc. 12:9–12), lo que anticipa el completamiento definitivo del propósito de Dios para el bien del mundo que ha creado y redimido (21:9–22:5).

Las cartas a las siete iglesias

Los lectores inmediatos del Apocalipsis serían los miembros de estas siete iglesias de Asia Menor.Las cartas a las iglesias tienen una estructura casi idéntica. Cada uno de los siete mensajes contiene:

  • Una breve caracterización de Cristo, tomada generalmente de la visión del cap.1.
  • Una alabanza a las buenas cualidades de la iglesia a la cual se dirige (excepto Laodicea).
  • Una censura por sus faltas (excepto Esmirna y Filadelfia).
  • Una promesa dirigida especialmente al vencedor (refiriéndose al que permanece fiel en medio de la persecución y que, incluso llega hasta la muerte por causa de su fe, es vencedor porque Cristo lo hace partícipe de su victoria Ap.3:21).
  • La fórmula: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Estas cartas son breves y muy concentradas en su contenido. Nos recuerdan de los breves oráculos proféticos del AT, especialmente los de Amós 1 y 2, que también son siete en número.

2:1-7 La carta a la iglesia en Efeso

Efeso fue una de las grandes ciudades del mundo antiguo y considerablemente la mayor en Asia Menor. Estaba orgullosa de su título de “Guardadora del Templo”, que originalmente se refería al templo de Diana, pero más tarde incluyó dos templos dedicados a la adoración de emperadores romanos. Este templo era un famoso lugar de refugio para fugitivos, pero su envanecida “salvación” era objeto de mucho abuso, y la zona alrededor daba a los criminales un santuario fuera del alcance de la ley, por lo que llegó a ser el “cuartel general” del crimen organizado. El interés de la gente del pueblo en la magia y la superstición se ilustra en Hech. 19:13–20. Pablo fundó la iglesia en Efeso y la hizo centro de la evangelización de la provincia (Hech. 19:1–10). De acuerdo con una tradición posterior, el apóstol Juan y María, la madre de Jesús, se establecieron allí.

v.1 El saludo inicial cita 1:12, 20; el Señor tiene las siete estrellas en su mano. Esto indica que él mantiene la vida espiritual de las iglesias; camina en medio de los siete candeleros y de ese modo está presente en todas las iglesias.

v. 2,3 Yo conozco tus obras encabeza cada una de las cartas a veces dando aliento ( 2:9, 13) y a veces produciendo vergüenza ( 3:1, 15). Las obras de los efesios eran arduo trabajo y… perseverancia; lo primero se muestra en los esfuerzos para vencer a los falsos maestros, y lo segundo en la persistencia ante la oposición tanto de los falsos profetas como de otras fuentes. Los malos son aquellos que dicen ser apóstoles y no lo son. Es probable que se trate de las personas mencionadas en el v. 6 como "nicolaítas”. Su maldad no se relaciona tanto con su doctrina como con el mal moral que surge de la doctrina. 

v.4, 5 El fracaso de los efesios era la perversión de su principal virtud: has dejado tu primer amor. El llamado al arrepentimiento y a hacer las primeras obras sugiere que el fracaso de estos cristianos no era primordialmente la pérdida del amor a Dios sino a los demás. Cuando el rechazo de las prácticas de aquellos que están en el error (6) se transforma en odio hacia las personas que se equivocan, los cristianos se apartan del amor redentor de Dios en Cristo (Jn. 3:16) y pervierten la fe. De allí la seria advertencia del v. 5: Vendré pronto a ti denota una venida en juicio, aun del mismo modo que el Señor vendrá al mundo un día para eliminar el mal. Así tan grave es considerada la falta de amor en una iglesia cristiana.

v.7 El mandato el que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias aparece en las promesas a los vencedores en todas las siete cartas. Es improbable que el Espíritu hable sólo con sus promesas; habla a lo largo de todas las cartas. Parecería que el Señor resucitado se dirige a las iglesias por medio del Espíritu Santo. Esto está plenamente de acuerdo con la enseñanza de Jesús en los discursos del aposento alto en Juan 14–16 ( Jn. 16:12–15). El creyente que venza lo logra por medio de la derrota que Cristo ha infringido sobre los poderes del mal; comparte la victoria del Señor (12:11; Jn. 12:31, 32; 16:33). Al que venza le daré de comer del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios: El término paraíso es una palabra persa que denota especialmente un parque rodeado por una pared. Se usó en la LXX para traducir la palabra “jardín” (Edén). En la literatura judía, “jardín del Edén” y “paraíso”, ambos se usaban igualmente para la morada de los justos en la vida futura. Por lo tanto, los maestros judíos hablaban del paraíso de Adán, el paraíso de los benditos en el cielo y el paraíso de los justos en el reino venidero de Dios. Lo que está en mente en esta promesa es el último significado. Adán y Eva perdieron el acceso al árbol de la vida y fueron echados del jardín (Gn. 3:22, 23); el creyente que comparte la victoria del Señor tiene la promesa de que le serán restauradas ambas bendiciones (22:2).2:8-11 La carta a la iglesia en Esmirna

Esmirna era un puerto marítimo y su prosperidad, gracias a esa ubicación, estaba bien establecida antes de los tiempos cristianos y sigue hasta hoy con el nombre de Ismir. La primera ciudad con ese nombre fue destruida en el año 600 a. de J.C. y fue reconstruida por el sucesor de Alejandro Magno. La imagen del fénix, el ave legendaria que se levanta de las cenizas de la destrucción, se aplicaba a Esmirna. Este no es el único caso de una iglesia que reflejaba la historia de la ciudad en la que estaba ubicada. Hay un tema que domina esta breve carta, el del sufrimiento en la persecución. Eso lleva al saludo del Señor en la frase inicial: El primero y el último, el que estuvo muerto y vivió, dice estas cosas. Se recuerda a la iglesia que su Señor es el conquistador de la muerte y ha vencido en favor de ellos. Ocurría que uno de los más conocidos cristianos de la iglesia primitiva probablemente ya estaba en la congregación cuando se leyó esta carta. Era Policarpo, que luego llegó a ser obispo de Esmirna y fue martirizado alrededor del año 160. Cuando en su juicio se le ordenó que maldijera a Cristo, declaró que lo había servido durante 86 años y sólo había recibido la bendición de él, ¿cómo podría traicionar a su rey?

v.9 La tribulación y la pobreza de los cristianos de Esmirna posiblemente se debían a las persecuciones que habían sufrido ( Heb. 10:32–34 en contraste con lo que se dice a los laodicenses en 3:17). La blasfemia de los judíos de Esmirna es característica de la amargura judía contra los cristianos de aquella ciudad, y otros autores hacen mención de ella. Estos judíos habrían aprovechado para informar contra los cristianos. La iglesia de Esmirna más tarde citó los alegatos de los judíos de que Policarpo resistía a la religión del Estado; hablaron de él como “el maestro de Asia, el padre de los cristianos, el derribador de nuestros dioses, que enseña a muchos a no sacrificar ni adorar”. Tales personas ya no merecían tener ese nombre “judío”, sino que se habían transformado en una sinagoga de Satanás (Núm. 16:3, donde dice “la sinagoga del Señor” en la LXX). El nombre Satanás significa un acusador, blasfemador; este grupo de judíos se aproximaba a ese carácter. Naturalmente esto no es una indicación del criterio de Juan sobre los judíos, pues él mismo lo era. Refleja la profundidad de la apostasía a la que se había hundido esta congregación.

v.10 El diablo por medio de sus instrumentos enviará a la cárcel a algunos cristianos de Esmirna, y su persecución durará diez días. La prisión no era un lugar de castigo, sino un lugar donde esperar la sentencia, sea a trabajos forzados en una mina de sal, deportación o muerte. La persecución será corta, pero bastará para que algunos paguen el sacrificio final. Si era así, quedaba la seguridad de la corona de la vida de parte del Señor, o sea la rama de laurel para el vencedor en los juegos, que consistirá (en su aplicación) en la vida en el reino de Dios.

v.11 El consuelo del vencedor es que jamás recibirá daño de la muerte segunda. Esa es una expresión judía, que contrasta a la muerte que debemos sufrir todos con el destino de aquellos que nunca escaparán de su poder, ya sea porque son indignos de la resurrección de la muerte, ya sea porque sufrirán el juicio en el fin de los tiempos (21:8 significa ser echado al lago de fuego).

2:12-17 La carta a la iglesia en PérgamoDurante muchos años hubo rivalidad entre Efeso, Esmirna y Pérgamo sobre cuál era la principal ciudad de Asia. No había duda en cuanto a que Pérgamo era el centro de la vida religiosa de la provincia. La ciudad estaba dominada por una gran colina de unos 300 m. sobre el nivel del mar y tenía muchos templos. El más famoso era el de Esculapio, el dios de la sanidad, estrechamente asociado con la serpiente, que dio a Pérgamo una reputación similar a la de Lourdes hoy. Había un gran altar a Zeus construido para conmemorar una notable victoria. Lo más importante de todo era que Pérgamo tenía el primer templo de la zona dedicado a Augusto y a Roma, por lo cual se transformó en el centro del culto al emperador en la provincia. Como se trataba de una afiliación tanto política como religiosa creaba problemas especiales para los cristianos. Los títulos de Señor, Salvador y Dios eran aplicados continuamente al emperador, algo que los cristianos no podían menos que resistir a la luz de su exclusiva adhesión correcta a Jesús.

v.12 El título es un eco de 1:16 y anticipa 2:16.

v.13 El Señor reconoce a Pérgamo como el lugar donde está el trono de Satanás. Lo más probable es que esto se relacione con el altar a Zeus, en forma de trono, que era en sí mismo un símbolo de la idolatría que dominaba en Pérgamo. Pero estos cristianos seguían siendo fieles al nombre de Jesús, el único Señor, Salvador y Dios encarnado. Es claro que había tenido lugar una persecución en el lugar, durante la cual había sido ejecutado Antipas, mi testigo fiel, uno de ellos. Esto pudo ser el primer caso de alguien que fuera testigo (griego: mártir), porque la palabra se usa para alguien que ha dado su vida a causa de su testimonio de Cristo.

v.14 Pero la iglesia de esa ciudad tenía a algunos que se adhieren a la doctrina de Balaam, que era asociada con la doctrina de los nicolaítas. Desde los tiempos más antiguos se ha considerado que los últimos fueron seguidores de Nicolás de Antioquia, uno de los siete que fueron designados para ayudar a los apóstoles en Jerusalén (Hch. 6:5). Ambos nombres eran considerados como teniendo una similitud de significado. Nicolás significa “vencedor del pueblo” y Balaam “el que ha consumido al pueblo”. El mal que estaba en juego era la persuasión a comer de lo sacrificado a los ídolos y a cometer inmoralidad sexual. Después que Balaam pronunció sus oráculos de bendición en vez de maldición sobre Israel (Núm. 22–24), los israelitas cayeron en inmoralidad sexual con las mujeres moabitas y comieron de sus sacrificios y adoraron sus dioses (Núm. 25:1, 2). En Núm. 31:16 se declara que las mujeres moabitas actuaron por consejo de Balaam. En Pérgamo, como en otros lugares, habían llegado maestros a las iglesias y habían tratado de persuadir a los miembros para que actuaran libremente en cuanto a la verdad reconocida de que los cristianos no estaban bajo la ley de Moisés. ¡El concepto de una sociedad permisiva por cierto no es nuevo! Ni tampoco lo son sus daños.

v.16 El Señor llama a arrepentimiento (o sea a volverse del pecado) porque de otro modo vendrá pronto y ejecutará el juicio sobre aquellos que enseñan y actúan de esa manera (2:5).

v.17 La promesa al vencedor es doble: Le daré de comer del maná escondido. Esto está de acuerdo con la comprensión de la redención como un segundo éxodo. Los judíos lo planteaban así: “Como el primer redentor hizo descender el maná, así el segundo Redentor también lo hará descender.” Por supuesto, para el cristiano eso tiene un significado espiritual, similar al del “agua de vida” (22:17). La piedrecita blanca es algo ambiguo, dado que tenía una variedad de significados y usos en la sociedad antigua. Un individuo que estaba bajo juicio recibía de los jurados una piedra: una negra significaba que era culpable y una blanca que era inocente. Si esto estaba en mente, la promesa se relacionaría con la que fue dada a Esmirna (2:11). Existía la costumbre de que, cuando dos personas querían sellar una amistad, rompían una piedra en dos y cada una de ellas retenía una parte, lo que le daba acceso a uno a la casa del otro. Una ampliación de esa costumbre era el uso de una piedra para admisión a una fiesta; cuando se aplicaba a una asociación que celebraba fiestas regularmente podía ser caro y restrictivo, algo así como un club cerrado en la actualidad. Hay evidencia de haber dado a los vencedores en los juegos una piedra que servía como recompensa. En cuanto a las posibilidades de interpretación, mucho dependerá de quién era el nombre nuevo escrito sobre la piedra en cuestión. Si era el de un creyente, entonces la promesa podría indicar la entrada en una relación distintiva en la nueva vida del reino de Dios. Si era el nombre de Dios (3:12), o de Cristo (19:12b), entonces indicaría una relación nueva y oculta con el Señor, quizá con una alusión al poder inherente en el nombre de Dios. El cristiano participa en el poder del Señor y, del carácter de Dios.

2:18-29 La carta a la iglesia en TiatiraTiatira era una ciudad de artesanos y mercaderes. Recordemos que la primera persona convertida en Macedonia fue Lidia de Tiatira, una vendedora de púrpura (Hech. 16:14). El mayor problema para la iglesia fue planteado por los muchos gremios comerciales de la ciudad. Esto no era común, ya que la administración romana lo desalentaba; pero se cree que Tiatira era útil a los romanos como fuente de aprovisionamiento para su guarnición en la cercana Pérgamo, de modo que podía tolerar la existencia de esos gremios. Sin embargo, los cristianos no podían hacer lo mismo. Los gremios tenían un dios patrono y posiblemente una representación de Apolo ocupaba ese lugar en Tiatira. Las fiestas de los gremios eran celebradas en un templo y eran consideradas como momentos religiosos; la carne se ofrecía al dios y los participantes la compartían; por lo general, se terminaba en una orgía. ¿Cómo podían participar los cristianos de tales reuniones? La mujer Jezabel tenía la respuesta (20).

El v. 18 es un eco de 1:14b y 15a. Los ojos como llama de fuego lo ven todo. El bronce bruñido era una aleación común y se producía en Tiatira, aunque sea extraño que el término técnico que se usa aquí no aparezca en ningún lugar de la literatura griega. Su asociación con la representación local de Apolo y el descubrimiento de monedas en las que aparece sosteniendo la mano del emperador podía estar en mente en esta introducción, donde el Hijo de Dios se describe como alguien ataviado con una armadura que brillaba como metal refinado en los hornos de la ciudad. Las obras mencionadas en el v. 19 son significativas para comprender qué es aceptable a Dios y cuál debe ser la interpretación del juicio de acuerdo a las obras en 20:12–14. Aquí había una iglesia que estaba creciendo en su servicio a Cristo (tus últimas obras son mejores que las primeras).

v.20 Pero la iglesia permitía que una profetisa ejerciera un peligroso ministerio en su seno. Jezabel es sin duda un nombre simbólico, que recuerda a la reina de Acab, que introdujo la idolatría en Israel y amenazó la existencia de la continuidad de la verdadera religión (ver 1 Rey. 16:29–32; 2 Rey. 9:22. Jezabel pudo haber sido de la orden de los nicolaítas y haber alentado a los miembros de la iglesia a no tener escrúpulos para participar en las reuniones de esos gremios y dedicarse libremente a la inmoralidad sexual y a comer lo sacrificado a los ídolos. Esto es típico de la actitud de ir “más allá” de la moralidad de los gnósticos libertarios.

v.21 Ya se ha dado la advertencia a Jezabel para que cese en su destructiva influencia, pero sin resultado. Por lo tanto, ella y los que le responden serán castigados. El lenguaje de los vv. 22 y 23 es claramente figurado, señalando un castigo adecuado al crimen. Los que con ella adulteran son los mismos que se mencionan como sus hijos, o sea todo el grupo de sus seguidores será exterminado y todas las iglesias sabrán por experiencia lo que ya conocen en teoría: que el Señor escudriña la mente y el corazón y paga de acuerdo con sus hechos.

v.24 Las cosas profundas de Satanás podría referirse irónicamente a las pretensiones de los gnósticos de conocer, de manera exclusiva, los secretos profundos de Dios; la respuesta del Señor a tal pretensión sería la de que sus “secretos profundos” son inspirados por Satanás y no por Dios. No os impongo ninguna carga más alude a las dos principales demandas del concilio apostólico de Hech. 15:28, o sea la abstención de lo sacrificado a los ídolos y de la inmoralidad. El llamado a la perseverancia en el v. 25 aparece de nuevo en 3:11.

v.26, 27 El vencedor se describe como aquel que guarda las obras del Señor hasta el fin. Tal persona recibirá una delegación de la autoridad de Cristo sobre las naciones y compartirá en su triunfo sobre los pueblos rebeldes. Los verbos del v. 27, guiará y son quebradas, constituyen un paralelismo y cualquiera de los términos puede verse como controlando el sentido del otro. Si bien la mayoría opta por lo segundo (o sea “destruir”), lo primero estaría más de acuerdo con el contexto: los cristianos de Tiatira, conscientes de su impotencia, reciben la promesa del poder sobre sus adversarios. (el término que aquí se traduce guiará significa literalmente “pastorear” y originalmente se refiere al uso de un bastón de pastor y luego de un cetro (Sal. 45:6), y también como de un instrumento de castigo (Isa. 10:24).

3:1-6 La carta a la iglesia en SardisSardis era una ciudad con un pasado ilustre del cual estaba orgullosa, pero en los tiempos de Juan tenía menos motivos para vanagloriarse. Como capital del antiguo reino de Lidia, alcanzó el clímax de su riqueza alrededor de 700 a. de J.C. bajo Giges. Los judíos dieron a este rey el nombre de Gog y se lo consideraba un símbolo de los poderes del mal que se levantarán al fin de los tiempos. Fue muerto en un ataque sorpresivo de los cimerios. La ciudad se hundió en el olvido después de la conquista persa, pero recuperó algo de su prestigio cuando, por medio de la ayuda de Tiberio, fue reconstruida después de un terremoto en 17 d. de J.C. La iglesia de Sardis reflejaba la historia de la ciudad; en un tiempo tuvo prestigio por sus logros espirituales, pero ahora estaba sin vida. Otros dos elementos de la vida de la ciudad son reflejados en la carta. Sardis fue construida en una montaña y tenía una acrópolis que era considerada inexpugnable. “Capturar la acrópolis de Sardis” era entre los griegos un proverbio para alcanzar lo imposible. Pero la acrópolis fue conquistada no menos de cinco veces, dos de ellas por falta de vigilancia. Existe un paralelo con la falta de cuidado de la iglesia y su pobre situación (2, 3). Sardis también era un centro de tejedurías y pretendía ser la primera en el negocio de lana teñida, lo que también parece reflejado en los vv. 4, 5.

v.1 El título es un eco de 1:4 y 16. El Señor resucitado posee los siete Espíritus de Dios; a la luz de las figuras de 1:4 esto parece representar al Espíritu Santo enviado a las siete iglesias. El Espíritu inspira la profecía y vivifica a los muertos; esta iglesia necesitaba escuchar las advertencias proféticas y buscar la vivificación de vida del Espíritu. Como en 2:1 las siete estrellas, las iglesias, están en las manos de Cristo tanto para sostener como para juzgar. No he hallado que tus obras hayan sido acabadas delante de Dios (2). ¡Pero no se menciona ninguna! La congregación de Sardis necesitaba las cualidades que tenía la iglesia de Tiatira: amor, fe, servicio, perseverancia. Si tenían alguna de ellas, o algo similar, en verdad estaban esforzándose poco para ponerlas en práctica. Nada de lo que ellos comenzaron llegó a ser completado. Por ello, la iglesia es llamada a estar vigilante (Ef. 5:14) y a reforzar las cosas que quedan o sea todo aquello que es de Dios en la iglesia y que no ha muerto; también a acordarse de lo que ha recibido, o sea el evangelio de los apóstoles y su enseñanza sobre la vida cristiana; a guardarlo y arrepentirse o sea el volverse a Dios como en su conversión. De otro modo, dice el Señor, vendrá como ladrón. La parábola del ladrón tiene un claro reflejo aquí (Mt. 24:43, 44; 1Tes.5:2–4), como en Ap. 16:15..

v.4 Hay unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestidos o sea que han resistido la tentación al acomodamiento de sus vidas a las costumbres paganas de sus vecinos. De acuerdo con eso, ellos andarán con el Señor en vestiduras blancas.

v.5 La misma promesa se dirige al vencedor (19:7, 8). La santidad siempre es un don del Señor forjado en la vida del redimido, además, que el vestirse de blanco se asocia con los festejos ( 19:7, 8; Ecl. 9:8) y la victoria. Hay un complejo de ideas relacionado con este cuadro. En cuanto al concepto de ser borrado del libro de la vida, (Ex.32:32), donde la idea es de un registro de ciudadanos. En Dan.12:1, Lc. 10:20; Fil. 4:3 y en este pasaje simboliza un registro de los ciudadanos del reino de Dios. El reconocimiento del Señor del vencedor es un eco de Mt. 10:32: “Yo también le confesaré delante de mi Padre.”

3:7-13 La carta a la iglesia en FiladelfiaComo su vecina Sardis, Filadelfia sufrió por un terremoto y, si bien no fue tan afectada como aquella en el año 17 d.C. La inseguridad de la vida en Filadelfia se contrasta en el v. 12 con la promesa de un lugar permanente en la ciudad de Dios, y quienes vivan en ella no necesitarán buscar un lugar seguro fuera de las murallas. Toda la carta está dominada por la perspectiva segura y cierta de la vida en el reino de Dios.

v.7 El Señor resucitado es Santo y Verdadero, como el Padre (6:10), y así se le puede confiar para guardar su palabra. El tiene la llave de David. En 1:18, como el resucitado, Jesús tiene “las llaves de la muerte y del Hades”, y así puede abrir las puertas de la muerte que conducen a la vida eterna; aquí la expresión recuerda Is.22:22 donde la autoridad sobre la casa de David significa y se refiere a la autoridad del Mesías sobre la entrada al reino de Dios o la exclusión de él.

v.8, 9 El símbolo de la puerta abierta a menudo se interpreta a la luz del uso paulino en 1Cor. 16:9 y 2 Cor. 2:12, o sea la apertura de una posibilidad evangelística. Sin embargo, en este contexto se refiere a la puerta del reino de Dios. Como en Esmirna, los judíos de esta ciudad son llamados sinagoga de Satanás; no sólo se habrían opuesto a los cristianos, sino que habrían afirmado que éstos no tenían lugar en el reino de Dios, puesto que sólo era para los judíos. Por lo contrario, el Señor del reino ya ha abierto la puerta a sus seguidores y, en el día de su revelación, hará que estos judíos apóstatas hagan lo que ellos esperaban que los gentiles hicieran por ellos: caerán delante de los cristianos que despreciaban y reconocerán que son los amados del Mesías ( Is.60:14).

v.10 La hora de la prueba que ha de venir sobre todo el mundo habitado no indica el tiempo del reloj cuando los juicios mesiánicos se hagan sobre la tierra, sino los juicios mismos. Un uso comparable de hora se ve en la oración de Jesús en Getsemaní, donde representa los horrores de la crucifixión y todo lo que eso significaba para él (Mc. 14:35; Jn.12:27). La tribulación ha de probar a todo el mundo habitado. En el Apocalipsis esta frase se usa habitualmente para los incrédulos del mundo (6:10; 8:13; 11:10).

v.12 El conquistador ha de ser una columna en el templo de mi Dios. En 21:22 queda claro que no hay otro templo fuera de Dios y el Cordero en la ciudad de Dios. La promesa que se da aquí es de una seguridad de la unidad inseparable con Dios en su reino venidero. Escribiré sobre él el nombre de mi Dios continúa la metáfora de la columna, ya que la inscripción se menciona como estando sobre aquélla y no en la frente del vencedor. Adquiriendo relevancia en el hecho de que pertenece a Dios y al Hijo de Dios en su gloria y es un ciudadano de la nueva Jerusalén, el reino eterno de Dios (21:2).

3:14-22 La carta a la iglesia en LaodiceaLaodicea estaba situada a orillas del río Licio. Su ubicación en la conjunción de tres caminos imperiales que atravesaban el Asia Menor favorecía su desarrollo como centro comercial y administrativo de gran riqueza. Tres hechos sobre esa ciudad, conocidos por todo el mundo romano arrojan luz sobre esta carta: era un centro bancario, recomendado aun por Cicerón para el cambio de moneda; su ropa fabricada y sus alfombras de lana, hechas especialmente de la esponjosa lana negra de ovejas criadas localmente; y su escuela de medicina y productos medicinales, en especial un tratamiento ocular hecho con el polvo de una roca que se encontraba en la zona. La directa caracterización de la vida espiritual de la iglesia (17) y el llamado a su arrepentimiento (18) se combinan con esos tres aspectos de las actividades de la ciudad.

v.14 Como El Amén Jesús es la encarnación de la fidelidad y veracidad de Dios (Is.65:16). El uso cristiano de “Amén” agrega el pensamiento de que él también es quien garantiza y ejecuta los propósitos de Dios. Esa designación es un contraste con la infidelidad de los laodicenses. El título el origen de la creación de Dios tiene la idea de “la fuente primordial de toda la creación de Dios”. Es como el “Alfa” en el título “el Alfa y la Omega” (1:8), y quizá aquí intenta enfatizar la autoridad del Señor y su poder para llevar a cabo el propósito del que él es garantía y fiel testigo.

v.15, 16 Los términos frío, caliente y tibio quizá se relacionan con las aguas que había alrededor de Laodicea. La cercana Hierápolis era famosa por sus fuentes cálidas; Colosas, también muy cerca, se conoce por un torrente de excelente agua potable fría y clara. Sin embargo, como el río Licio se secaba en verano, Laodicea tenía que usar un largo viaducto para tener agua, que no sólo era turbia sino también impura y a veces nociva, que hacía enfermar a la gente. La iglesia de esa ciudad tenía ese efecto en Cristo, lo que era un horrible cuadro de juicio.

v.17, 18 En una sola cláusula con frases contrastantes (Tú dices… yo te aconsejo), se deja ver la ironía de la situación laodicense. A pesar de su riqueza es desgraciado y miserable; a pesar de sus médicos y medicamentos para los ojos es ciego, y a pesar de su abundancia de ropas está desnudo. Por lo tanto, el Señor los llama a comprar de él lo que les falta (1 Cor. 2:6–16; 2 Cor. 4:1–6).

v.19 La nauseabunda condición de los laodicenses no ha apagado el amor de Cristo por ellos; sus acusaciones son la expresión de un afecto que quiere llevarlos al arrepentimiento (Heb.12:4–11). La bondadosa invitación que sigue en el v. 20 se da no a toda la iglesia, como si Cristo estuviera fuera de ella (lo que requeriría que dijera: “Si la iglesia oyera mi voz… iré y comeré con ellos y ellos conmigo”), sino a cada individuo dentro de ella, que transmite la oferta del Señor resucitado de compartir con cualquiera que abra la puerta de la comunión, aun en las actividades más comunes de la vida.

v.20 Así como se ofrece un alto privilegio a estos cristianos indignos, tenemos una promesa mayor que todas las presentadas antes: así tal como los creyentes invitan a Cristo a morar con ellos en esta vida transitoria, el Señor invitará a cualquiera que persevere hasta el fin a compartir en las edades futuras el trono que el Padre le ha dado. “milenario” en la historia, y en 22:5, el reino eterno en la nueva creación.

Sidebar