Apocalíptica Hebrea

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Apocalíptica Hebrea
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<center></center> <div id="contentSub">(Redirigido desde <a href="http://www.teologia.pro/index.php" title="Apocaliptica Hebrea">Apocaliptica Hebrea</a>)</div> <table border="0" id="toc"><tr id="toctitle"><td align="center"><b>Tabla de contenidos</b> </td></tr><tr id="tocinside"><td><div class="tocline"><br></div><div class="tocindent"><p><br><br><br><br><br><br><br><br><br></p></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocindent"><p><br></p></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocindent"><p><br><br></p><div class="tocindent"><p><br><br></p></div></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocline"><br></div></td></tr></table><a name="Introducci.C3.B3n"></a><h1>Introducci&oacute;n</h1><p>La apocal&iacute;ptica constituye un g&eacute;nero literario similar al prof&eacute;tico, pero que sit&uacute;a su &eacute;nfasis en la revelaci&oacute;n de secretos. Este t&eacute;rmino designa tanto una forma literaria (que incluye los apocalipsis cristianos y jud&iacute;os) como tambi&eacute;n las ideas caracter&iacute;sticas del estilo apocal&iacute;ptico.</p><p>Como principales representantes de la literatura apocal&iacute;ptica en el <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Canon" title="Canon">canon</a> se se&ntilde;alan los libros de <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Daniel">Daniel</a> y <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Apocalipsis" title="Apocalipsis">Apocalipsis</a>, aunque tanto dentro de la &eacute;poca intertestamentaria como de la &eacute;poca cristiana primitiva encontramos escritos apocal&iacute;pticos. Estos apocalipsis contienen principalmente un mensaje escatol&oacute;gico, y contin&uacute;an, en cierto sentido, la tradici&oacute;n de la profec&iacute;a del <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Antiguo_Testamento" title="Antiguo Testamento">Antiguo Testamento</a>, "revelan&rdquo; (del griego apocalipto) los secretos del plan de Dios para la historia y su retorno triunfal al final de la misma. Dentro de la literatura apocal&iacute;ptica tambi&eacute;n se incluye una forma de apocal&iacute;ptica cosmol&oacute;gica referida a la revelaci&oacute;n de los misterios del cosmos. La cosmolog&iacute;a adquiere importancia a partir de los apocalipsis hel&eacute;nicos, tales como 2 Enoc y 3 Baruc, en los que se ha apagado pr&aacute;cticamente la esperanza <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Escatolog%C3%ADa" title="Escatolog&iacute;a">escatol&oacute;gica</a>. En el resto de este trabajo me limitar&eacute; solamente a la recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n centrando la atenci&oacute;n en la apocal&iacute;ptica escatol&oacute;gica.</p><p>La apocal&iacute;ptica desde un punto de vista estrictamente literario podemos decir que representa una forma de literatura sumamente estilizada, con un estilo peculiar en cuanto al simbolismo y terminolog&iacute;a que utiliza, que a su vez tienen como base originaria las fuentes veterotestamentarias. Es una literatura de sue&ntilde;os y visiones, llena de im&aacute;genes simb&oacute;licas, extensas descripciones, algunas de ellas muy gr&aacute;ficas, que a menudo se centran en una visi&oacute;n del trono celestial. Probablemente los escritores de obras apocal&iacute;pticas no pensaban describir el fin en t&eacute;rminos literales pero al tener que describir una salvaci&oacute;n futura que trasciende a lo que ser&iacute;a la experiencia hist&oacute;rica com&uacute;n, parece que se usaron algunos s&iacute;mbolos de los mitos cananeos y de la mitolog&iacute;a que encontraron en la parte oriental de la di&aacute;spora, como tambi&eacute;n en la Palestina helen&iacute;stica. Como nos dice G.J Wenham: "la literatura apocal&iacute;ptica a menudo muestra una interacci&oacute;n &iacute;ntima, pero a la vez cr&iacute;tica, con la cultura internacional de su &eacute;poca.&rdquo; </p><p>A pesar de que el contenido de la apocal&iacute;ptica jud&iacute;a se apoyaba principalmente en el mensaje prof&eacute;tico del <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Antiguo_Testamento" title="Antiguo Testamento">Antiguo Testamento</a> a menudo deb&iacute;a sus im&aacute;genes y su forma al ambiente no jud&iacute;o. En este sentido, la apocal&iacute;ptica fue heredera de la profec&iacute;a. En su mayor&iacute;a los escritores apocal&iacute;pticos no eran profetas ellos mismos, sino que se val&iacute;an de la seudonimia para dar relevancia a sus escritos utilizando los nombres de personajes importantes del <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Antiguo_Testamento" title="Antiguo Testamento">Antiguo Testamento</a>, ocupando una posici&oacute;n esencialmente intertestamentaria ya que interpretan a los profetas para una &eacute;poca en la que ya hab&iacute;a cesado la profec&iacute;a, pero en la que todav&iacute;a se esperaba su cumplimiento. Su exclusi&oacute;n del canon no es un juicio negativo sobre su valor para la evoluci&oacute;n intertestamentaria del pueblo jud&iacute;o. Por el contrario, al mantener e intensificar la esperanza escatol&oacute;gica cumplieron un papel importante porque tendieron un puente entre los dos testamentos.</p><p><br>CONCEPTOS CLAVES</p><p>Antes de adentrarnos en el tema me gustar&iacute;a hacer una breve referencia a algunas definiciones de los conceptos claves que voy a estar manejando en la exposici&oacute;n del tema a modo de breve glosario.</p><a name="Escatolog.C3.ADa"></a><h2>Escatolog&iacute;a</h2><p>Del griego "escatos" "&uacute;ltimo&rdquo;. Este t&eacute;rmino se refiere a la doctrina de las &uacute;ltimas cosas. Contrastando con las concepciones c&iacute;clicas de la historia, los escritos b&iacute;blicos entienden la historia como un movimiento lineal en direcci&oacute;n a una meta. Dios dirige la historia hacia el cumplimiento definitivo de su prop&oacute;sito para la creaci&oacute;n. De manera que la escatolog&iacute;a b&iacute;blica no se limita al destino del individuo; tiene que ver con la consumaci&oacute;n de toda la historia del mundo, hacia la cual se dirigen todos los actos redentores de Dios en la historia.</p><a name="Apocal.C3.ADptico"></a><h2><a href="http://www.teologia.pro/wiki/Apocal%C3%ADptico" title="Apocal&iacute;ptico">Apocal&iacute;ptico</a></h2><p>T&eacute;rmino que proviene del griego "apocalipsos&rdquo; que significa "revelaci&oacute;n&rdquo;, es un t&eacute;rmino usado para denotar un tipo particular de literatura que comunica, o trata de comunicar, una revelaci&oacute;n de secretos.</p><a name="Literatura_Apocal.C3.ADptica"></a><h2><a href="http://www.teologia.pro/wiki/Literatura_Apocal%C3%ADptica" title="Literatura Apocal&iacute;ptica">Literatura Apocal&iacute;ptica</a></h2><p>G&eacute;nero que se caracteriza por el uso de s&iacute;mbolos y visiones con la presencia de un int&eacute;rprete divino que declarara el significado de &eacute;stos. La literatura apocal&iacute;ptica trata temas prof&eacute;ticos escatol&oacute;gicos.</p><a name="Apocalipsis"></a><h2><a href="http://www.teologia.pro/wiki/Apocalipsis" title="Apocalipsis">Apocalipsis</a></h2><p>Palabra derivada del verbo griego "apocalipsos&rdquo;?que se traduce como descubrir, levantar el velo que cubre algo y lo oculta.</p><p>==.</p><p>ELEMENTOS DE LA LITERARATURA APOCALIPTICA</p><p>La importancia de descubrir el g&eacute;nero literario de un texto reside en la cantidad de recursos que nos ofrece esta informaci&oacute;n a la hora de aproximarnos a su estructura, marco social, sentido y funci&oacute;n. Durante mucho tiempo no se entendi&oacute; el Apocalipsis como g&eacute;nero literario en s&iacute; mismo, los exegetas contempor&aacute;neos estaban m&aacute;s interesados en estudiar la Torah o los profetas que los escritos apocal&iacute;pticos. Esto pudo deberse a varias circunstancias, por un lado a la escasez de textos referentes a la apocal&iacute;ptica y por otro lado a la concepci&oacute;n de que estos escritos ten&iacute;an un origen, estructura y mensaje enrevesado y extra&ntilde;o.</p><p>Los primeros en intentar un acercamiento ordenado a los elementos y componentes b&aacute;sicos para la descripci&oacute;n y comprensi&oacute;n del g&eacute;nero apocal&iacute;ptico fueron primero K. Koch y m&aacute;s tarde J. J. Collins en un art&iacute;culo usado como punto de partida del estudio apocal&iacute;ptico. </p><p>Se pueden citar una serie de elementos que configuran en cierta manera el g&eacute;nero literario de los Apocalipsis y que nos ayudaran a entender mejor cual es el significado del mensaje al acercarnos a estos escritos:</p><a name="Modo_de_revelaci.C3.B3n"></a><h2>Modo de revelaci&oacute;n</h2><p>Normalmente utiliza elementos visuales y auditivos. Puede ocurrir mediante una visi&oacute;n que contenga la revelaci&oacute;n en s&iacute; o mediante la aparici&oacute;n de un mensajero o mediador de la revelaci&oacute;n encargado de transmitir la informaci&oacute;n. </p><p>A veces para dar un mayor entendimiento sobre la visi&oacute;n aparece el componente auditivo bien en forma de di&aacute;logo entre el mediador y receptor del mensaje (que puede incluir preguntas y respuestas) o como un discurso o mon&oacute;logo del mediador o emisor. Tambi&eacute;n (aunque es menos frecuente) se puede usar un documento escrito en este proceso visionario, normalmente un libro (rollo) celeste. Todos estos elementos suelen verse enmarcados en alg&uacute;n tipo de viaje a los cielos, infiernos o lugares remotos del m&aacute;s all&aacute;.</p><a name="El_mediador_de_la_revelaci.C3.B3n"></a><h2>El mediador de la revelaci&oacute;n</h2><p>Normalmente aparece un mediador sobrenatural como encargado de comunicar la revelaci&oacute;n, que a veces interviene en la interpretaci&oacute;n de &eacute;sta, generalmente se trata de un mediador angelical. Aunque en algunos textos del canon aparece el mismo Cristo como mediador del mensaje apocal&iacute;ptico (epifan&iacute;a).</p><a name="El_destinatario_de_la_revelaci.C3.B3n"></a><h2>El destinatario de la revelaci&oacute;n</h2><p>El receptor del mensaje es humano, en los textos apocal&iacute;pticos encontramos innumerables referencias a las circunstancias, estado emocional previo y efectos que provoca la recepci&oacute;n de la revelaci&oacute;n en el visionario, que suele ser alg&uacute;n personaje relevante en la historia del pueblo de Dios. Este hecho es fundamental para la comprensi&oacute;n del apogeo de la seudonimia al estudiar la mayor&iacute;a de estos escritos.</p><a name="Caracter.C3.ADsticas_de_los_textos"></a><h2>Caracter&iacute;sticas de los textos</h2><p>En cuanto al uso del lenguaje, &eacute;ste suele ser repetitivo, con largos discursos, en los que a menudo predominan las cifras y las enumeraciones o listados, utilizando simbolismos de n&uacute;meros, animales (reales o mitol&oacute;gicos), u objetos.</p><p>Normalmente sigue un hilo narrativo nuevo, de largas secuencias hist&oacute;ricas, como ya se ha se&ntilde;alado, utilizando formas simb&oacute;licas muchas de ellas cr&iacute;pticas, en las que aparecen animales en lucha simbolizando las luchas entre los hombres, descripciones de los cielos, vientos, extra&ntilde;os montes, paisajes, flora, fauna, etc. </p><a name="Las_doctrinas_de_la_revelaci.C3.B3n"></a><h2>Las doctrinas de la revelaci&oacute;n</h2><p>Se&ntilde;alaremos las posturas b&aacute;sicas que contiene este g&eacute;nero literario en cuanto a la <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Resurrecci%C3%B3n" title="Resurrecci&oacute;n">resurrecci&oacute;n</a> y a la gran crisis que sobreviene a la historia de la humanidad.</p><p>Espera del final de este mundo que conlleve un cambio repentino y crucial de las relaciones humanas.</p><ul><li> Liberaci&oacute;n del maligno (<a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Belial">Belial</a>) sobre el mundo que traer&aacute; una cat&aacute;strofe c&oacute;smica y mundial, lo que generaba todo un trasfondo de pesimismo.</li><li> Determinismo hist&oacute;rico que divid&iacute;a el tiempo en per&iacute;odos predeterminados por Dios seg&uacute;n el plan previsto por &eacute;l para la humanidad.</li><li> Existencia de <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="&Aacute;ngeles">seres angelicales</a> y <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Demonios">demonios</a> que influyen y participan en la evoluci&oacute;n de los tiempos de nuestro mundo.</li><li> La salvaci&oacute;n paradis&iacute;aca que acontecer&aacute; tras la cat&aacute;strofe, que incluye la creencia en la resurrecci&oacute;n y la inmortalidad del alma.</li><li> El trono de Dios como s&iacute;mbolo de su reino que destruir&aacute; a los reinos de la tierra y marcar&aacute; el fin de &eacute;stos, haciendo visible su reino en la tierra.</li><li> La gloria que constituir&aacute; el estado final del hombre. Produci&eacute;ndose una fusi&oacute;n entre la esfera celeste y terrestre, aboli&eacute;ndose a su vez las estructuras sociales y pol&iacute;ticas de la historia.</li></ul><a name="Or.C3.ADgenes_de_la_apocal.C3.ADptica"></a><h1>Or&iacute;genes de la apocal&iacute;ptica</h1><p>Como ya he comentado en la introducci&oacute;n com&uacute;nmente se acepta la idea de la apocal&iacute;ptica como "hija de la profec&iacute;a&rdquo;, aunque existe cierta discusi&oacute;n al hablar sobre los or&iacute;genes, es cierto que cronol&oacute;gicamente la apocal&iacute;ptica aparece despu&eacute;s de la profec&iacute;a, a excepci&oacute;n de alg&uacute;n escrito (como el libro de Daniel) que presenta tanto textos prof&eacute;ticos como apocal&iacute;pticos fuertemente interrelacionados. </p><p>Esta relaci&oacute;n "filial&rdquo; entre profec&iacute;a y apocal&iacute;ptica tambi&eacute;n se debe a la concepci&oacute;n que se ten&iacute;a del profeta como aquel que anunciaba de antemano un acontecimiento, en los escritos de Flavio Josefo tenemos un claro ejemplo de esa concepci&oacute;n. </p><p>G.von Rad puso en entredicho esta filiaci&oacute;n, afirmando que "los escritos apocal&iacute;pticos tienen una fuerte tendencia a ver la historia de forma determinista, caracter&iacute;stica que les separa no solo de los profetas sino de la Torah y los Salmos&rdquo;4. </p><p>La tarea del profeta esencialmente lleva impl&iacute;cita una llamada al arrepentimiento, al cambio, en la libertad del pueblo de responder al mensaje prof&eacute;tico de Jehov&aacute;, tambi&eacute;n en la Torah aunque vemos la mano de Dios que gobierna la historia, se puede apreciar sin embargo una cierta imprevisi&oacute;n en las intervenciones Divinas que dependen en gran manera de la respuesta de Israel y tambi&eacute;n las acciones de otros pueblos, esto nos ayuda a entender que en momentos puntuales Dios monte en c&oacute;lera, se apacig&uuml;e, en fin que pueda "cambiar&rdquo; (Ex.32; Os.11 ), tal cosa sin embargo es inconcebible en el pensamiento apocal&iacute;ptico, que entiende a un Dios que ya tiene todo previsto y determinado. </p><p>Un claro ejemplo podr&iacute;amos encontrarlo en Jon&aacute;s, que huye de la tarea encomendada por Dios porque entiende que en su predicaci&oacute;n el castigo era condicional, es decir pod&iacute;a cambiar seg&uacute;n la respuesta del pueblo. En esta ilustraci&oacute;n vemos como Jon&aacute;s lo que realmente anhelaba era dar un mensaje realmente apocal&iacute;ptico y no prof&eacute;tico. En este sentido siguiendo esta l&iacute;nea de pensamiento podemos encontrar una cierta similitud en la literatura sapiencial. Los libros de sabidur&iacute;a reflejan una concepci&oacute;n del tiempo, la vida, y los acontecimientos como determinados irremediablemente por Dios, que lo hace todo bien y en su tiempo, sin que se le permita al hombre conocer plenamente el sentido de la historia y mucho menos modificarla, como leemos en Eclesiast&eacute;s 7:13,14 "Mira la obra de Dios; porque &iquest;qui&eacute;n podr&aacute; enderezar lo que &eacute;l torci&oacute;? En el d&iacute;a del bien goza del bien; y en el d&iacute;a de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle despu&eacute;s de &eacute;l.&rdquo; </p><a name="Contexto_hist.C3.B3rico_y_social"></a><h1>Contexto hist&oacute;rico y social</h1><p>En este punto me ha parecido interesante no solo describir en l&iacute;neas generales el contexto en el que nace y se desarrolla la apocal&iacute;ptica hebrea, sino que al final de este apartado he hecho una breve rese&ntilde;a a los nexos de uni&oacute;n que se establecen entre el g&eacute;nero apocal&iacute;ptico intertestamentario y el cristianismo.</p><p>Podemos situar el marco hist&oacute;rico y social bas&aacute;ndonos en varios de los textos de Qumran, algunos de los cuales son atribuidos al patriarca antediluviano Enoc, que se datan paleogr&aacute;ficamente a comienzos del siglo II o finales del III, cronol&oacute;gicamente la &eacute;poca en la que se sit&uacute;an es bastante anterior a la crisis macabea, &eacute;ste es uno de los motivos que llevan a afirmar que no es imprescindible que se d&eacute; una situaci&oacute;n de persecuci&oacute;n u opresi&oacute;n para que surja la apocal&iacute;ptica. </p><p>A&uacute;n as&iacute; es cierto que el auge de la literatura apocal&iacute;ptica en la historia del juda&iacute;smo ha constituido un s&iacute;ntoma de crisis, por este motivo no es extra&ntilde;o que el g&eacute;nero apocal&iacute;ptico tomase importancia como literatura diferente de la prof&eacute;tica s&oacute;lo despu&eacute;s que ces&oacute; la profec&iacute;a. Su primer gran desarrollo se produjo durante la crisis de fe jud&iacute;a a mediados del ss. II, coincidiendo y como consecuencia de la crisis acontecida bajo el reinado de Ant&iacute;oco Ep&iacute;fanes, (es en este periodo algunos afirman que se redacta el libro de Daniel, &eacute;ste tema lo he desarrollado m&aacute;s en profundidad en el &uacute;ltimo apartado de este trabajo, P&aacute;g.15) es en este periodo cuando el g&eacute;nero apocal&iacute;ptico fue adoptado como veh&iacute;culo de arrepentimiento nacional, oposici&oacute;n a la helenizaci&oacute;n, y fe escatol&oacute;gica en la inminente intervenci&oacute;n de Dios a favor de su pueblo. </p><p>A partir de entonces, lo apocal&iacute;ptico probablemente caracteriz&oacute; a diversos grupos dentro del juda&iacute;smo, incluyendo los esenios, los fariseos, los zelotes y los cristianos jud&iacute;os (de ah&iacute; la diversidad que existe en la literatura apocal&iacute;ptica que dificulta los intentos de generalizar sobre ella.). </p><p>Los &uacute;ltimos grandes apocalipsis escatol&oacute;gicos jud&iacute;os provienen del per&iacute;odo entre la ca&iacute;da de Jerusal&eacute;n en el 70 d.C. y el fracaso de la revuelta de Barcoqueb&aacute;. Por tanto diremos que el g&eacute;nero apocal&iacute;ptico floreci&oacute; especialmente en &eacute;pocas de crisis nacional.</p><p>Para facilitar un mayor entendimiento a la hora de acercarnos a la apocal&iacute;ptica hebrea har&eacute; un breve recorrido centr&aacute;ndome en el pensamiento del contexto hist&oacute;rico postex&iacute;lico donde, como hemos dicho se fue formando la escatolog&iacute;a. En este periodo encontramos a un Israel que ha permaneci&oacute; bajo el dominio de potencias gentiles, y en el que las promesas prof&eacute;ticas de una restauraci&oacute;n gloriosa todav&iacute;a no se han cumplido en su mayor parte. </p><p>En este per&iacute;odo de contradicci&oacute;n entre las promesas de Dios y la realidad de la experiencia hist&oacute;rica de Israel, los escritores apocal&iacute;pticos trataron de alentar en los jud&iacute;os fieles la confianza en que Dios no hab&iacute;a abandonado a su pueblo y que la salvaci&oacute;n prometida llegar&iacute;a y solamente en la medida en que Dios lo permitiese el poder de los imperios paganos se har&iacute;a sentir entre el pueblo. Con este fin defend&iacute;an que Dios hab&iacute;a predeterminado todo el curso de la historia del mundo, y el fin llegar&iacute;a en el momento que &eacute;l de antemano ya hab&iacute;a establecido. </p><p>Este punto de vista fuertemente determinista de la historia puede llevar a un cierto fatalismo, aunque algunos afirman que no siempre es as&iacute; ya que en ocasiones no se contradice la libertad y la responsabilidad humanas, reflejado en el hecho de que los escritores apocal&iacute;pticos en ocasiones llaman a sus lectores al arrepentimiento, a la intercesi&oacute;n y a la acci&oacute;n &eacute;tica. Aunque otras veces se aventuran a establecer una fecha para el desenlace final irremediable.</p><p>La salvaci&oacute;n escatol&oacute;gica futura se concibe en t&eacute;rminos trascendentes y universales. Es un acontecimiento que trasciende en mucho los grandes acontecimientos pasados de la historia de la salvaci&oacute;n. Equivale a una nueva creaci&oacute;n, en la que se eliminar&aacute;n todas las formas del mal y el sufrimiento. Es caracter&iacute;stico de los escritores apocal&iacute;pticos creer que aun la muerte ser&aacute; conquistada; esta creencia aparece en la forma de una resurrecci&oacute;n corporal y de una inmortalidad espiritual. </p><p>La era escatol&oacute;gica ser&aacute; el reino de Dios y remplazar&aacute; para siempre todos los imperios terrenales. Su esperanza en cuanto al destino de los gentiles var&iacute;a. Los opresores de Israel ser&aacute;n condenados, pero frecuentemente las naciones participar&aacute;n de la salvaci&oacute;n de los justos en Israel, mientras que los ap&oacute;statas de Israel ser&aacute;n juzgados. El universalismo de los escritores apocal&iacute;pticos proviene tanto de la participaci&oacute;n posex&iacute;lica de Israel en la historia de los imperios mundiales, como del profundo conocimiento que ten&iacute;an del problema universal del mal.</p><p>La experiencia negativa de la historia del momento, en la que surgieron los escritores apocal&iacute;pticos, contrastaba con la trascendental salvaci&oacute;n futura, dando lugar al dualismo temporal de la apocal&iacute;ptica: su distinci&oacute;n era presente y futura. Este dualismo no adquiri&oacute; su forma acabada sino en una etapa posterior. La terminolog&iacute;a de ambas &eacute;pocas aparece en el ss. I d.C. (tambi&eacute;n se encuentra en el NT). Nunca llega a ser un dualismo absoluto, porque si bien la fatalidad y "el mal&rdquo; han logrado una posici&oacute;n dominante en esta era Dios mantiene su control soberano sobre ellos. </p><p>El dualismo apocal&iacute;ptico llega a su m&aacute;xima rigidez en 2 Baruc y 4 Esdras, en los que se deja ver un pesimismo creciente y una fuerte tendencia a considerar la historia de esta era en t&eacute;rminos totalmente negativos. </p><p>Concluir&eacute; con la idea de que a pesar del intento que he hecho de plasmar una ubicaci&oacute;n lo m&aacute;s acertada posible, resulta un tanto complejo determinar un entorno concreto para todos los Apocalipsis. </p><p>No hay que olvidar que exceptuando los propios Apocalipsis existen muy pocos documentos que nos arrojen informaci&oacute;n en cuanto al momento, detalles y producci&oacute;n que envolvieron su nacimiento. A pesar de que no hay un consenso total, me he basado en los hallazgos de Qumr&aacute;n donde considera que se encuentra la mayor fuente de documentaci&oacute;n.</p><p>El contexto social ya sea con persecuci&oacute;n o sin ella tiene un matiz de resistencia. Aunque en su mayor&iacute;a los Apocalipsis se desentienden, condenan o ridiculizan la acci&oacute;n militar como m&eacute;todo de resolver conflictos, ejemplo de ello lo encontramos en el libro de Daniel que conociendo las revueltas y luchas macabras les concede sin embargo muy poca importancia (Dn.11:34), mientras que en el libro de los Sue&ntilde;os se hacen referencias muy duras hacia &eacute;stos. La finalidad social de los apocalipsis se centra m&aacute;s en concienciar e informar sobre el final de una situaci&oacute;n de sufrimiento y opresi&oacute;n que motive a mantener la esperanza, m&aacute;s que a luchar o presentar resistencia activa (militar o no). </p><p>Un reflejo claro de esto lo hallamos en el hecho de que mientras los zelotes y sicarios de la primera guerra jud&iacute;a hicieron frente al poder romano, los hombres de Qumran, se encontraban tan inmersos en la trama apocal&iacute;ptica que no presentaron ning&uacute;n tipo de problema u oposici&oacute;n al poder militar romano. </p><a name="Apocal.C3.ADptica_y_cristianismo"></a><h2>Apocal&iacute;ptica y cristianismo</h2><p>Se ha debatido mucho la cuesti&oacute;n de la relaci&oacute;n entre la apocal&iacute;ptica y el NT. Hay pasajes que recuerdan fuertemente los apocalipsis jud&iacute;os, tanto en su forma como en contenido especialmente: Mt. 24; Mr. 13; Lc. 21; 1 Ts. 4.16s; 2 Ts. 2; Ap. Pero aunque no tom&aacute;semos en cuenta los nexos entre estos textos y el genero apocal&iacute;ptico es obvio que el mensaje de Jes&uacute;s y la iglesia primitiva le deben mucho a la escuela apocal&iacute;ptica, como se pone en evidencia al ver el uso que se hace de conceptos apocal&iacute;pticos tales como la resurrecci&oacute;n, las dos eras, el Hijo del Hombre, el per&iacute;odo de tribulaci&oacute;n o el reino de Dios.</p><p>Por otra parte, la orientaci&oacute;n puramente futurista de la literatura apocal&iacute;ptica jud&iacute;a es sustituida en el NT por la convicci&oacute;n de que el cumplimiento escatol&oacute;gico ya ha comenzado en el hecho hist&oacute;rico de Jesucristo. De esta forma los cristianos se encuentran viviendo entre el "ya&rdquo; y el "todav&iacute;a no&rdquo; lo que lleva a que se modifique la tendencia apocal&iacute;ptica por la convicci&oacute;n de que ya est&aacute; obrando el prop&oacute;sito redentor de Dios dentro de la historia en el tiempo presente.</p><p>Es m&aacute;s, se considera la apocal&iacute;ptica neotestamentaria como cristoc&eacute;ntrica. Es decir, ya se ha producido el acto decisivo de salvaci&oacute;n escatol&oacute;gica divina en la historia de Jes&uacute;s quien, por lo tanto, constituye tambi&eacute;n el centro de la esperanza futura de los cristianos. Para los escritores del NT, la apocal&iacute;ptica se convierte en el medio para declarar la relevancia y significaci&oacute;n de Jesucristo para el destino del mundo.</p><p>Un aspecto del cumplimiento escatol&oacute;gico es la reanudaci&oacute;n de la profec&iacute;a, de manera que la apocal&iacute;ptica neotestamentaria constituye una especie de nueva revelaci&oacute;n prof&eacute;tica. La apocal&iacute;ptica abandona su car&aacute;cter seud&oacute;nimo, como tambi&eacute;n su ubicaci&oacute;n imaginaria en el pasado; el profeta Juan, por ejemplo, escribe bajo su propio nombre (Ap. 1.1) y abandona la convenci&oacute;n de escribir para un futuro distante (22.10).</p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><p><br></p><a name="Principales_escritos_escatol.C3.B3gicos_y_apocal.C3.ADpticos"></a><h1>Principales escritos escatol&oacute;gicos y apocal&iacute;pticos</h1><p>Como ya se&ntilde;al&aacute;bamos en la introducci&oacute;n, dentro del canon, la literatura apocal&iacute;ptica est&aacute; representada especialmente por los libros de Daniel (que comentar&eacute; m&aacute;s adelante en este mismo punto) y Apocalipsis, pero hay muchos otros apocalipsis tanto de la &eacute;poca intertestamentaria como del periodo del cristianismo primitivo, que tambi&eacute;n contienen un mensaje apocal&iacute;ptico.</p><a name="Literatura_escatol.C3.B3gica_can.C3.B3nica"></a><h2>Literatura escatol&oacute;gica can&oacute;nica</h2><p>Los profetas describen con frecuencia la era escatol&oacute;gica de salvaci&oacute;n que se halla m&aacute;s all&aacute; del juicio. Fundamentalmente es la era en la cual:</p><ul><li>Ha de prevalecer la voluntad de Dios. Las naciones han de servir al Dios de Israel y conocer&aacute;n su voluntad (Is. 2:2ss Mi. 4:1ss; Jer. 3:17; Sof. 3:9ss; Zac. 8:20&ndash;23).</li></ul><ul><li>Habr&aacute; paz y justicia internacionales (Is. 2:4, Mi. 4:3), y paz en la naturaleza (Is. 11:6; 65:25).</li></ul><ul><li>El pueblo de Dios tendr&aacute; seguridad (Mi. 4:4; Is. 65:21&ndash;23) y prosperidad (Zac. 8:12). </li></ul><ul><li>La ley de Dios ser&aacute; escrita en sus corazones (Jer. 31:31&ndash;34; Ez. 36:26ss).</li></ul><p>Se asocia frecuentemente con la era escatol&oacute;gica al rey David que ha de gobernar a Israel como representante de Dios (Is. 9:6ss; 11:1&ndash;10; Jer. 23:5ss; Ez. 34:23ss; 37:24ss; Mi. 5:2&ndash;4; Zac. 9:9ss). Un aspecto importante de estas profec&iacute;as es que el Mes&iacute;as ha de reinar en justicia. En el <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Antiguo_Testamento" title="Antiguo Testamento">Antiguo Testamento</a> todav&iacute;a no se usa "Mes&iacute;as&rdquo; [Cristo] como t&eacute;rmino t&eacute;cnico para el rey escatol&oacute;gico. Otras figuras "mesi&aacute;nicas&rdquo; en la esperanza veterotestamentaria son: </p><ul><li>"uno como un hijo de hombre&rdquo; (Dn. 7:13).</li><li>el representante celestial de Israel, quien recibe el dominio universal.</li><li>el Siervo sufriente (Is. 53).</li><li>el profeta escatol&oacute;gico (Is. 61.1&ndash;3). </li></ul><p>Generalmente la acci&oacute;n escatol&oacute;gica de juicio y salvaci&oacute;n se lleva a cabo con la venida personal de Dios mismo (Is. 26:21; Zac. 14:5; Mal. 3:1&ndash;5).</p><a name="Literatura_apocal.C3.ADptica_no_can.C3.B3nica"></a><h2>Literatura apocal&iacute;ptica no can&oacute;nica</h2><p>Fuera del canon, la literatura apocal&iacute;ptica era seudoepigr&aacute;fica, se escrib&iacute;a bajo un nombre asumido, por lo general un nombre famoso de tiempos antiguos. En estos casos el autor aparente se presentaba como prediciendo eventos que sin embargo ya hab&iacute;an ocurrido, como evidencia de su acceso a los secretos divinos. </p><p>Esta estrategia puede considerarse como un fraude piadoso, o simplemente como la forma que tiene el escritor apocal&iacute;ptico de penetrar en el plan divino de la historia presentando una interpretaci&oacute;n de las profec&iacute;as del pasado, que ahora vuelve a escribir sobre la base de su cumplimiento, para mostrar c&oacute;mo se han cumplido y lo que todav&iacute;a queda por cumplirse expresando as&iacute; el mensaje de los escritores apocal&iacute;pticos como int&eacute;rpretes de la revelaci&oacute;n recibida en la <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Profetas" title="Profetas">&eacute;poca prof&eacute;tica</a>.</p><p>Desde esta perspectiva, los escritores apocal&iacute;pticos a menudo hacen res&uacute;menes hist&oacute;ricos que llegan hasta su propia &eacute;poca, d&aacute;ndoles forma de profec&iacute;a predictiva. </p><p>En el libro de Daniel, hay corrientes que piensan que fue escrito bajo un nombre asumido y con una fecha a partir del siglo II a. de J.C., despu&eacute;s que muchos de los eventos predichos ya habr&iacute;an ocurrido. La evidencia para esta suposici&oacute;n nunca ha sido muy fuerte, y mucha evidencia en contra ha salido a la luz en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, especialmente despu&eacute;s del descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto. </p><p>Con relaci&oacute;n a la calidad literaria y espiritual, el <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Libro de Daniel">libro de Daniel</a> deja muy atr&aacute;s a los apocalipsis ap&oacute;crifos, y difiere de &eacute;stos en otros muchos aspectos. Daniel, a diferencia de otros escritos, no asume como escritor a una figura de otra parte del <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Antiguo_Testamento" title="Antiguo Testamento">Antiguo Testamento</a>, ya conocido como uno que hab&iacute;a recibido revelaci&oacute;n. No muestra las caracter&iacute;sticas sectarias de los esenios que son t&iacute;picas de los apocalipsis ap&oacute;crifos m&aacute;s antiguos (v&eacute;ase m&aacute;s adelante). Adem&aacute;s, el libro est&aacute; incluido entre las Escrituras de los jud&iacute;os, que es una especie de reconocimiento que no se le otorga a otros escritos apocal&iacute;pticos. </p><p>Estas diferencias se explican en cierto grado al tener en cuenta que Daniel es m&aacute;s antiguo que otros apocalipsis jud&iacute;os y que por ello suscit&oacute; la imitaci&oacute;n por parte de otros que vinieron tras &eacute;l, tanto por su calidad como porque cuando comenzaron a ser escritos, Daniel ya estaba en la lista para pertenecer al canon.</p><p>Los primeros escritores jud&iacute;os de apocalipsis seudoepigr&aacute;ficos parecen haber sido antecesores y representativos de la escuela del pensamiento esenio, y son:</p><ul><li>Cuatro de los cinco libros que forman El Libro de Enoc.</li></ul><ul><li>Los Testamentos de los Doce <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Patriarcas">Patriarcas</a> escritos en arameo (y posiblemente en griego).</li></ul><ul><li>Varios otros fragmentos de <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Apocalipsis" title="Apocalipsis">Apocalipsis</a> encontrados en los <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Rollos del Mar Muerto">Rollos del Mar Muerto</a> tienen este punto de vista. Los Apocalipsis que fueron apareciendo m&aacute;s tarde, tales como "Las Par&aacute;bolas de Enoc&rdquo;.</li></ul><ul><li>La Asunci&oacute;n de Mois&eacute;s y 2&ordf; Esdras que contienen una fuerte dosis de pensamiento farisaico.</li></ul><p>Por tanto podemos destacar como los apocalipsis jud&iacute;os poscan&oacute;nicos m&aacute;s importantes&nbsp;:</p><ul><li><a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Enoc">Enoc</a> (colecci&oacute;n de escritos de los cuales los primeros datan quiz&aacute;s del siglo V a.C., y los &uacute;ltimos del siglo I d.C.)</li></ul><ul><li><a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Testamento de Mois&eacute;s">Testamento de Mois&eacute;s</a> (tambi&eacute;n llamado Asunci&oacute;n de Mois&eacute;s que debe fecharse en el 165 a.C., o a principios del siglo I d.C.)</li></ul><ul><li>4 Esdras (o 2 Esdras, seg&uacute;n la edici&oacute;n), 2 Baruc y el Apocalipsis de Abraham, (todos del per&iacute;odo 70&ndash;140 d.C.).</li></ul><ul><li>Los <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Or&aacute;culos sibilinos">Or&aacute;culos sibilinos</a> jud&iacute;os contienen material apocal&iacute;ptico. </li></ul><ul><li>Otras obras, como Jubileos y los Testamentos de los doce patriarcas, contienen pasajes apocal&iacute;pticos. Adem&aacute;s en Qumr&aacute;n se han encontrado algunos textos apocal&iacute;pticos nuevos.</li></ul><ul><li>Literatura apocal&iacute;ptica can&oacute;nica.</li></ul><p>Adem&aacute;s de los libros de Daniel y Apocalipsis, que constituyen la base de la apocal&iacute;ptica can&oacute;nica por excelencia, podemos se&ntilde;alar los libros de <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Ezequiel" title="Ezequiel">Ezequiel</a> y <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Zacar&iacute;as">Zacar&iacute;as</a>, tambi&eacute;n en la Escritura se pueden identificar varios textos que contienen las caracter&iacute;sticas (que hemos comentando anteriormente) teol&oacute;gicas y literarias propias de la apocal&iacute;ptica. </p><p>Entre estos fragmentos podr&iacute;amos citar: Is. 24-27; Zac. 9-14; Ez. 37-39; Is. 34-35, que aunque provienen de contextos hist&oacute;ricos diferentes y han sido redactados por distintos autores, tienen en com&uacute;n un inter&eacute;s por los acontecimientos del fin de la historia. </p><p>Dicho esto y puesto que Daniel es el libro de referencia en la apocal&iacute;ptica hebrea intentar&eacute; un acercamiento a su estructura, caracter&iacute;sticas, y contenido. Como ya sabemos el estudio de Daniel provoca cierta controversia, llevando al lector a una peque&ntilde;a confusi&oacute;n que al mismo tiempo despierta un inter&eacute;s por comprenderlo. </p><p>Sin embargo y a pesar de la variedad de opiniones, pol&eacute;micas, cr&iacute;ticas y distintas interpretaciones creo que no ser&iacute;a indicado renunciar a comentar aunque muy brevemente algunos de los puntos b&aacute;sicos de consenso dejando siempre una puerta abierta a profundizar en el libro a partir de estas bases.</p><a name="Bosquejo_del_libro_de_Daniel"></a><h3>Bosquejo del libro de Daniel</h3><p>Los cap&iacute;tulos 1&ndash;6 son mayormente hist&oacute;ricos en su contenido, y en ellos Daniel habla de s&iacute; mismo en tercera persona. El cap&iacute;tulo 1 narra la forma en que fue llevado cautivo de Jud&aacute; a Babilonia y su subsiguiente ascenso al poder. En los cinco cap&iacute;tulos siguientes aparece sirviendo como primer ministro e int&eacute;rprete de sue&ntilde;os para varios reyes gentiles. Las visiones de los cap&iacute;tulos 2, 4, y 5 se conceden a los reyes babil&oacute;nicos <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Nabucodonosor" title="Nabucodonosor">Nabucodonosor</a> y <a href="http://www.teologia.pro/index.php" class="new" title="Belsasar">Belsasar</a>, y revelan el destino de los reyes y los reinos gentiles. Al final del capitulo 5 se menciona brevemente la captura de Babilonia por Dar&iacute;o el medo. A esto sigue el relato de la creciente influencia de Daniel, y la conspiraci&oacute;n contra su vida. Esta secci&oacute;n hist&oacute;rica finaliza con su milagrosa liberaci&oacute;n.</p><p>En los cap&iacute;tulos 7&ndash;12 el contexto hist&oacute;rico se pierde de vista en buena medida, ya que Daniel mismo, hablando ahora en primera persona, pasa a ser el receptor de las visiones que destacan el destino de Israel en relaci&oacute;n con los reinos gentiles.Paternidad literaria y fecha.</p><p>Una parte de la cr&iacute;tica moderna rechaza el libro de Daniel como documento del ss. VI a.C., a pesar del testimonio del libro mismo y de la declaraci&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or de que la "abominaci&oacute;n desoladora&rdquo; es algo de lo cual "habl&oacute; el profeta Daniel&rdquo; (Mt. 24.15). Los cr&iacute;ticos sostienen que fue compilado por un autor desconocido alrededor del a&ntilde;o 165 a.C., porque contiene profec&iacute;as acerca de reyes y guerras postbabil&oacute;nicos que supuestamente se hacen cada vez m&aacute;s precisos a medida que se aproximan a dicha fecha (11:2&ndash;35). </p><p>Adem&aacute;s, se sostiene que fue escrito con el prop&oacute;sito de alentar a los jud&iacute;os que se manten&iacute;an fieles en su lucha contra Ant&iacute;oco Ep&iacute;fanes y que fue entusiastamente recibido por ellos como genuino y aut&eacute;ntico, e inmediatamente incorporado al canon hebreo.Este enfoque cr&iacute;tico es rechazado por la mayor&iacute;a usando las siguientes razones:</p><ul><li> La suposici&oacute;n de que el autor "coloc&oacute; a Dar&iacute;o I antes de Ciro e hizo que Jerjes apareciese como padre de Dar&iacute;o I ( 6:28; 9:1), ignora el hecho de que Daniel se est&aacute; refiriendo a Dar&iacute;o el medo, que fue gobernador durante el gobierno de Ciro, y cuyo padre ten&iacute;a el mismo nombre que el rey persa posterior. Los cr&iacute;ticos no discuten el hecho de que el autor era un jud&iacute;o extremadamente brillante&rdquo; . Ning&uacute;n jud&iacute;o inteligente del ss. II a.C. hubiera cometido errores hist&oacute;ricos de la magnitud de los que suponen los cr&iacute;ticos, teniendo ante s&iacute; las declaraciones de Esd. 4:5&ndash;6, especialmente al colocar a Jerjes como cuarto rey despu&eacute;s de Ciro en Dn. 11:2.</li></ul><ul><li> Si este libro estuviera tan plagado de errores hist&oacute;ricos cruciales como dicen algunos cr&iacute;ticos, los jud&iacute;os del per&iacute;odo de los Macabeos nunca lo hubieran aceptado como can&oacute;nico. Los palestinos cultos de aquella &eacute;poca ten&iacute;an acceso a los escritos de Herodoto, Beroso, Menandro, y otros historiadores antiguos cuyas obras han desaparecido mucho tiempo, estando muy al corriente de los nombres de Ciro y sus sucesores al trono de Persia, pero ninguno de ellos encontr&oacute; error hist&oacute;rico alguno en el libro de Daniel, aunque s&iacute; rechazaron obras tales como 1 Macabeos como indignas de figurar en el canon. </li></ul><ul><li> El descubrimiento de fragmentos de manuscritos del libro de Daniel en la cueva 1 y 4 de Qumr&aacute;n, muestran los puntos de transici&oacute;n hebreo-arameo y arameo-hebreo que ha despertado serias dudas en cuanto a la necesidad de concretar una fecha macabea para el libro. </li></ul><ul><li> El autor pone de manifiesto poseer un conocimiento m&aacute;s exacto de la historia neobabil&oacute;nica y persa que ning&uacute;n otro historiador conocido desde el ss. VI a.C. En cuanto a Dn. 4, Robert H. Pfeiffer escribi&oacute;: "Es de presumir que nunca hemos de saber c&oacute;mo lleg&oacute; al conocimiento de nuestro autor el que la nueva Babilonia fue creaci&oacute;n de Nabucodonosor (4:30), como lo han demostrado las excavaciones&rdquo; (cito p&aacute;g. 758). </li></ul><p>Referente a Dn. 5, la descripci&oacute;n de Belsasar como co-rey de Babilonia bajo Nabonido ha sido brillantemente respaldada por descubrimientos arqueol&oacute;gicos. Con respecto a Dn. 6, estudios recientes han demostrado que Dar&iacute;o de Media corresponde de manera extraordinaria a lo que se conoce por la Cr&oacute;nica de Nabonido y numerosos documentos contempor&aacute;neos. </p><p>No es posible seguir atribuyendo al autor el falso concepto de un reino medo independiente entre la ca&iacute;da de Babilonia y el ascenso de Ciro. Por otra parte, el autor ten&iacute;a el conocimiento necesario de las costumbres del ss. VI a.C. como para saber que Nabucodonosor pod&iacute;a promulgar y modificar las leyes de Babilonia con una soberan&iacute;a absoluta), y al mismo tiempo describir a Dar&iacute;o el medo como imposibilitado de modificar las leyes de los medos y los persas (6:8&ndash;9). </p><p>Adem&aacute;s, represent&oacute; con exactitud la modificaci&oacute;n del castigo por fuego bajo el dominio babil&oacute;nico (Dn. 3) por el del foso de los leones bajo los persas (Dn. 6), ya que el fuego era sagrado para los adoradores de Zoroastro. </p><p>En consecuencia, desde que los cr&iacute;ticos casi un&aacute;nimemente admiten que el libro de Daniel es obra de un solo autor (R. H. Pfeiffer, cito p&aacute;g. 761&ndash;762), podemos afirmar que el mismo no pudo en manera alguna haber sido escrito tan tard&iacute;amente, como lo ser&iacute;a en la era de los Macabeos.</p><p>Finalmente, debemos afirmar que los argumentos cl&aacute;sicos a favor de una fecha en el ss. II a.C. resultan dificilmente admitibles. El hecho de que el libro fue ubicado en la tercera secci&oacute;n del canon hebreo (los Escritos), y no en la segunda (los Profetas), en el ss. IV d.C. en el Talmud no es un factor determinante, porque 200 a&ntilde;os antes Josefo coloc&oacute; a Daniel entre los profetas (Contra Api&oacute;n 1:8). </p><p>Adem&aacute;s, el hecho de que Ben-Sir&aacute;, autor de Eclesi&aacute;stico (180 a.C.), no mencione a Daniel entre los hombres famosos del pasado no demuestra que no tuviese ning&uacute;n conocimiento de Daniel, esto es evidente desde el momento que tampoco mencion&oacute; a Job o a los jueces (con excepci&oacute;n de Samuel), ni a Asa, Josafat, Mardoqueo, o Esdras (Ecl. 44&ndash;49).</p><p>La presencia de los tres nombres griegos para instrumentos musicales (traducidos "arpa&rdquo;, "zampo&ntilde;a&rdquo;, y "salterio&rdquo; en Dn. 3:5, 10), es otro de los argumentos en defensa de una fecha tard&iacute;a, aunque &eacute;ste ya no constituye un problema serio, porque se ha comprobado que la cultura de Grecia hab&iacute;a invadido el Cercano Oriente mucho antes de la &eacute;poca de Nabucodonosor. </p><p>Las palabras persas adoptadas para usos t&eacute;cnicos son tambi&eacute;n compatibles con una fecha temprana. El nombre Daniel en arameo es muy parecido al de Esdras y los papiros elefantinos del ss. V a.C. mientras que en hebreo se parece m&aacute;s al de Ezequiel, Hageo, Esdras, y Cr&oacute;nicas m&aacute;s que al de Eclesi&aacute;stico (180 a.C.).</p><p>Concluiremos por tanto que com&uacute;nmente tanto la tradici&oacute;n jud&iacute;a como la cristiana han considerado el libro como un escrito genuino del profeta jud&iacute;o Daniel, que fue llevado cautivo a Babilonia en el a&ntilde;o 605 a.C. contando &eacute;ste con unos 19 a&ntilde;os de edad cuando Nabucodonosor rey de Babilonia hizo su primera incursi&oacute;n contra Jerusal&eacute;n despu&eacute;s de haber derrotado a los egipcios en la batalla de Carquemis.</p><a name="Las_profec.C3.ADas_de_Daniel"></a><h3>Las profec&iacute;as de Daniel</h3><p>Este importante libro apocal&iacute;ptico provee la estructura b&aacute;sica para la historia jud&iacute;a y gentil desde los tiempos de Nabucodonosor hasta la segunda venida de Cristo. Resulta pr&aacute;cticamente esencial la comprensi&oacute;n de sus profec&iacute;as para una interpretaci&oacute;n adecuada de diferentes textos de las Escrituras como el discurso de Cristo en el monte de los Olivos (Mt. 24&ndash;25; Lc. 21), la doctrina paulina del hombre de pecado (2 Ts. 2), y el libro de Apocalipsis. El libro de Daniel reviste, a la vez, gran importancia teol&oacute;gica por sus doctrinas sobre los &aacute;ngeles y la resurrecci&oacute;n.</p><p>Entre los que adoptan el enfoque conservador en cuanto a la fecha y la paternidad literaria de Daniel existen dos escuelas principales de pensamiento con respecto a la interpretaci&oacute;n de las profec&iacute;as que contiene. Por un lado, algunos comentaristas interpretan las profec&iacute;as de Daniel respecto a la gran imagen (2:31&ndash;49), las cuatro bestias (7:2&ndash;27), y las setenta semanas (9:24&ndash;27), con culminaci&oacute;n en la primera venida de Cristo y los acontecimientos relacionados con ella, porque encuentran en la iglesia el nuevo Israel, el cumplimiento de las promesas de Dios para los jud&iacute;os (el Israel antiguo). </p><p>En consecuencia, la piedra que hiere a la imagen (2:34&ndash;35) se&ntilde;ala la primera venida de Cristo y el subsiguiente crecimiento de la iglesia. Los diez cuernos de la cuarta bestia (7:24) no representan necesariamente reyes contempor&aacute;neos; el cuerno peque&ntilde;o (8:9) no representa necesariamente a un ser humano; y la frase "tiempo, y tiempos, y medio tiempo&rdquo; (7:25) ha de interpretarse simb&oacute;licamente. </p><p>De la misma manera, las "setenta semanas&rdquo; (9:24) son simb&oacute;licas; dicho per&iacute;odo simb&oacute;lico termina con la ascensi&oacute;n de Cristo, habiendo completado las seis metas propuestas (9:24). Es la muerte del Mes&iacute;as lo que motiva el cese de los sacrificios y ofrendas de los jud&iacute;os, y "el desolador&rdquo; (9:27) se refiere a la posterior destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n por Tito.</p><p>Sin embargo, otros comentaristas interpretan que estas profec&iacute;as culminan en el segundo advenimiento de Cristo, cuando la naci&oacute;n de Israel nuevamente ocupa un lugar prominente en las relaciones de Dios con la raza humana. Por consiguiente, la gran imagen de Dn. 2 representa "los reinos del mundo&rdquo; dominados por Satan&aacute;s (Ap. 11.15) en la forma de Babilonia, Medopersia, Grecia, y Roma, continuando esta &uacute;ltima, de una forma u otra, hasta el final de la presente era. </p><p>Este imperio inicuo termina finalmente en diez reyes contempor&aacute;neos (Dn. 2:41&ndash;44; 7:24; Ap. 17:12), que son destruidos por Cristo en su segunda venida (2.45). Luego Cristo establece su reino sobre la tierra (Mt. 6:10; Ap. 20:1&ndash;6), que se convierte en "un gran monte&rdquo; que llena "toda la tierra&rdquo; (2:35).</p><p>En Dn. 7 tenemos la descripci&oacute;n de las mismas cuatro monarqu&iacute;as como bestias salvajes, y la cuarta (Roma) produce diez cuernos que corresponden a los dedos de los pies de la imagen (7:7). Sin embargo, se aprecia un avance con relaci&oacute;n al segundo cap&iacute;tulo, en el sentido de que el anticristo aparece ahora como un und&eacute;cimo cuerno que derriba a tres de los otros diez reyes y persigue a los santos por "tiempo, y tiempos, y medio tiempo&rdquo; (7:25). </p><p>Un posible significado de esta frase ser&iacute;a que hiciese referencia a tres a&ntilde;os y medio, tal vez se ve m&aacute;s claro si comparamos Ap. 12:14 con 12:6 y 13:5. La destrucci&oacute;n del anticristo, en quien se concentra finalmente el poder de las cuatro monarqu&iacute;as y los diez reyes (Ap. 13:1&ndash;2; 17:7&ndash;17; Dn. 2.35), la lleva a cabo "uno como un hijo de hombre&rdquo; (Dn. 7:13) que viene "en las nubes del cielo&rdquo; (Mt. 26:64; Ap. 19:11ss).</p><p>El "cuerno peque&ntilde;o&rdquo; de Dn. 8:9ss no se ha de tomar como el de 7:24ss (el anticristo), porque no surge de la cuarta monarqu&iacute;a sino de una divisi&oacute;n de la tercera. Hist&oacute;ricamente, el cuerno peque&ntilde;o de Dn. 8 es considerado como la persona de Ant&iacute;oco Ep&iacute;fanes, el perseguidor sel&eacute;ucida de Israel (8:9&ndash;14). Prof&eacute;ticamente, este cuerno peque&ntilde;o puede simplemente representar al rey escatol&oacute;gico que se opone al anticristo (8:17&ndash;26; 11.40&ndash;45).</p><p>La profec&iacute;a de las 70 semanas (9:24&ndash;27) se considera de crucial importancia para la escatolog&iacute;a b&iacute;blica. Las 70 semanas pueden calcularse siguiendo distintas teor&iacute;as de dataci&oacute;n, existe sin embargo cierto consenso al determinar el significado de "semana&rdquo; como unidad de siete a&ntilde;os, de modo que las setenta semanas equivalen a un periodo de 490 a&ntilde;os, alegorizar esta expresi&oacute;n como periodos indefinidos de tiempo acarrea grandes problemas en la interpretaci&oacute;n total de la profec&iacute;a, ya que Daniel est&aacute; hablando de en cifras y de eventos espec&iacute;ficos (restauraci&oacute;n y edificaci&oacute;n de Jerusal&eacute;n, venida del Mesias y su muerte). Yo comentar&eacute; las teor&iacute;as de dataci&oacute;n m&aacute;s utilizadas por los estudiosos del tema. </p><p>Existen cuatro escuelas b&aacute;sicas de interpretaci&oacute;n:</p><ul><li> Seg&uacute;n James Montgomery el pasaje pertenece al pasado ya que el libro fue escrito cerca del 165aC, escribiendo sobre eventos ya ocurridos.</li><li> Seg&uacute;n Edward J. Young y bajo su punto de vista amilenarista propone:<ul><li>Semanas 1-7 se cumplen entre el tiempo de Ciro (538 a.C.) y Nehem&iacute;as (440 a.C.).</li><li>Semanas 8-69 entre Nehemias y el nacimiento de Cristo.</li><li>La primera mitad de la semana 70 entre el nacimiento y su muerte.</li><li>La segunda mitad entre la muerte de Cristo y la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n por los romanos en el a&ntilde;o 70d.C.</li></ul></li></ul><ul><li>Seg&uacute;n C. F. Keil, tambi&eacute;n amilenarista, propone:<ul><li>Semanas 1-7 se cumplen con la primera venida de Cristo.</li><li>Semanas 8-69 se cumplir&aacute;n con la aparici&oacute;n del Anticristo.</li><li>La semana 70 se cumplir&aacute; con los eventos que culminan en la segunda venida de Cristo.</li></ul></li></ul><ul><li>Seg&uacute;n John F. Walvoord de la escuela premilenarista propone:<ul><li>Semanas 1-69 se cumplen poco antes de la crucifixi&oacute;n de Cristo.</li><li>Entre la semana 69-70 se da un intervalo de tiempo en que Dios est&aacute; cumpliendo su prop&oacute;sito en este tiempo presente.</li><li>La semana 70 tiene su cumplimiento con la tribulaci&oacute;n, aparici&oacute;n del Anticristo y segunda venida de Cristo para establecer su reino.</li></ul></li></ul><p>Concretando un poco m&aacute;s en las fechas y seg&uacute;n el profesor Hoehner el orden m&aacute;s l&oacute;gico comenzar&iacute;a el c&aacute;lculo a partir del decreto de Artajerjes I para la reconstrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n en el a&ntilde;o 444 a.C. (Neh. 2:1&ndash;8) y que terminan con el establecimiento del reino milenial (9:24). Parece evidente que existe un vac&iacute;o o laguna que separa el final de la sesenta y nueve semana con el principio de la semana setenta (9:26), pues Cristo coloc&oacute; "la abominaci&oacute;n desoladora&rdquo; al final mismo de la era actual (Mt. 24:15 en contexto; Dn. 9.27). Lagunas prof&eacute;ticas de esta naturaleza aparecen con cierta frecuencia en el <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Antiguo_Testamento" title="Antiguo Testamento">Antiguo Testamento</a> ( Is. 61.2; Lc. 4.16&ndash;21). As&iacute;, la semana setenta, seg&uacute;n los premilenaristas dispensacionalistas, es un per&iacute;odo de siete a&ntilde;os inmediatamente anterior al segundo advenimiento de Cristo, en cuyo lapso el anticristo alcanza el dominio mundial y persigue a los santos.</p><p>En Dn. 11:2ss se anticipa el anuncio de la aparici&oacute;n de cuatro reyes persas (de los que el cuarto es Jerjes); Alejandro Magno; y diversos reyes sel&eacute;ucidas y tolomeos, que culminan con Ant&iacute;oco Ep&iacute;fanes (11:21&ndash;32), cuyas atrocidades provocaron las guerras de los Macabeos (11:32b&ndash;35). Se considera que el vv. 35b proporciona la transici&oacute;n hacia los tiempos escatol&oacute;gicos. En primer lugar aparece el anticristo (11:36&ndash;39); y luego el &uacute;ltimo rey del Norte, es quien seg&uacute;n algunos entendidos premilenaristas, ha de aplastar tanto al anticristo como al rey del Sur antes de ser destruido sobrenaturalmente sobre las monta&ntilde;as de Israel (11.40&ndash;45; lJ. 2:20; Ez. 39:4, 17). Mientras tanto, el anticristo se habr&aacute; recuperado del golpe fatal que recibi&oacute;, para comenzar su per&iacute;odo de dominio mundial (Dn. 11:44; Ap. 13:3; 17:8).</p><p>La gran tribulaci&oacute;n, seg&uacute;n lo dicho durar&iacute;a 3&frac12; a&ntilde;os (Dn. 7:25; Mt. 24:21), se inicia con la victoria del arc&aacute;ngel Miguel sobre los ej&eacute;rcitos celestiales de Sat&aacute;n (Dn. 12:1; Ap. 12:7ss), y termina con la resurrecci&oacute;n corporal de los santos del per&iacute;odo de la tribulaci&oacute;n (Dn. 12:2&ndash;3; Ap. 7:9&ndash;14). Aunque el per&iacute;odo de la tribulaci&oacute;n dura s&oacute;lo 1.260 d&iacute;as (Ap. 12:6), parecen requerirse 30 d&iacute;as adicionales para la limpieza y la restauraci&oacute;n del templo (Dn. 12:11), y otros 45 d&iacute;as antes de que se pueda disfrutar plenamente de las bendiciones del reino milenial (12:12).</p><a name="Conclusiones_y_apreciaciones_personales"></a><h1>Conclusiones y apreciaciones personales</h1><p>El proceso de recopilar fuentes bibliogr&aacute;ficas sobre el tema me ha ayudado a ver la diversidad y complejidad que envuelve a este tipo de literatura aunque a su vez me ha resultado interesante apreciar como en cada punto a tratar se pod&iacute;a evidenciar una l&iacute;nea b&aacute;sica de consenso a la cual he intentado ce&ntilde;irme en la medida de lo posible.</p><p>Personalmente me ha resultado curioso descubrir como al acercarnos a la apocal&iacute;ptica hebrea desde nuestros d&iacute;as se corre el peligro de enfocar su estudio con un &eacute;nfasis deliberado cristiano, es decir, se intenta atribuir a la visi&oacute;n jud&iacute;a de la &eacute;poca &iacute;ntertestamentaria y a la esperanza escatol&oacute;gica de aquel tiempo un inter&eacute;s primordial en ver a Jesucristo como el centro b&aacute;sico y primordial de &eacute;sta. De tal forma que los cristianos hemos sido tentados a proyectar sobre las expectativas jud&iacute;as todo lo que se considera cumplido en Cristo, este tipo de acercamiento ofrece una imagen de un juda&iacute;smo que esperaba ansiosamente al redentor, pero por lo que he podido ver en la realizaci&oacute;n de este ensayo, esto constituir&iacute;a una imagen demasiado simple de la realidad del pensamiento escatol&oacute;gico jud&iacute;o que m&aacute;s bien contaba con una gran variedad de expectativas confusas que el pueblo no mostr&oacute; demasiado inter&eacute;s en examinar.</p><p>Me ha resultado sin embargo curioso ver como en nuestros d&iacute;as tampoco hay el inter&eacute;s que hubo por ejemplo en los a&ntilde;os 80 en examinar sobre los acontecimientos finales de la literatura apocaliptica. Personalmente veo significativo y me trae a la mente un cierto grado de paralelismo con la actitud del pueblo jud&iacute;o, el hecho de que sea en medio de la "psicosis&rdquo; y el miedo generalizado a que estallase un holocausto nuclear durante la Guerra Fr&iacute;a cuando se produjo un "boom&rdquo; en la publicaci&oacute;n de libros ( a nivel nacional tenemos a J. Grau, F. La Cueva, y muchos otros) e interpretaciones de todo tipo sobre los acontecimientos apocal&iacute;pticos y todo el &eacute;nfasis que surgi&oacute; en cuanto a la dataci&oacute;n y la consiguiente discusi&oacute;n sobre posibles fechas y claves (acontecimientos, se&ntilde;ales, etc.) que determinasen el momento hist&oacute;rico en que volver&iacute;a el Mesias. </p><p>Tambi&eacute;n me ha resultado muy &uacute;til a la hora de integrar m&aacute;s claramente y manejar con mayor agilidad los acontecimientos hist&oacute;ricos estudiados en la asignatura sobre la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del pueblo jud&iacute;o en el periodo intertestamentario.</p><p>Autora: Pepi Vicente</p><a name="Bibliograf.C3.ADa"></a><h1>Bibliograf&iacute;a</h1><ul><li>M. Delcor, <i>Mito y tradici&oacute;n en la literatura apocal&iacute;ptica</i>, 1977.</li><li>A. Diez Macho, <i>Ap&oacute;crifos del Antiguo Testamento</i> (Tomo I), 1984.Ed. Cristiandad.</li><li>J. Gil i Ribas, <i>Escatolog&iacute;a cristiana, 1994. Ed. Herder.</i></li><li>J. Maier, <i>Entre los dos testamentos. Historia y religi&oacute;n en la &eacute;poca del segundo templo, 1996 Ed. S&iacute;gueme.</i></li><li>J.M. Sanchez Caro, <i>Historia, Narrativa, Apocaliptica, 2000. Ed. Verbo Divino.</i></li><li>J. Severino, <i>Historia de salvaci&oacute;n, 1995. Ed. Verbo Divino.</i></li><li>L. Morris, <i>El Apocalipsis, 1977, pp. 15&ndash;46</i></li><li>J.H. L&uuml;dy, <i>Daniel, Baruc, Carta de Jeremias. El mensaje del Antiguo Testamento</i> (Tomo 15), 1995. Ed. La Casa de la Biblia.</li><li>R. Summers, <i>Digno es el Cordero</i>, 1954.</li><li>E.L. Carballosa, <i>Daniel y el reino mesi&aacute;nico</i>, 1979 Ed. Portavoz.</li><li>H. Sch&uuml;rer, <i>Historia del pueblo jud&iacute;o en tiempos de Jes&uacute;s</i>, 1985(pp. 171ss)</li><li>H. Veldkamp, <i>&iquest;Qui&eacute;n es el anticristo?</i>, 1983</li><li>E. J. Young, <i>Una introducci&oacute;n al Antiguo Testamento</i>, 1981</li><li>G. von Rad, <i>Teolog&iacute;a del Antiguo Testamento</i>, 1976.</li><li>Douglas, J. D., <i>Nuevo Diccionario Biblico Certeza</i>, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.</li><li>Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J., <i>Nuevo Comentario B&iacute;blico: Siglo Veintiuno</i>, (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones) 2000.</li><li>G. von Rad, <i>Sabidur&iacute;a en Israel</i> (Madrid 1985).</li><li>Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de Am&eacute;rica: Sociedades B&iacute;blicas Unidas) 1998.</li><li>S. Pag&aacute;n, <i>Apocalipsis: visi&oacute;n y misi&oacute;n</i> 1993. Ed. Caribe.</li><li>J.McDowell, <i>Profec&iacute;a hechos o ficci&oacute;n</i> 1988. Ed. Clie.</li></ul> <div id="catlinks"><p class="catlinks"><a href="http://www.teologia.pro/index.php" title="Especial:Categories">Categor&iacute;as</a>: <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Categor%C3%ADa:Art%C3%ADculos" title="Categor&iacute;a:Art&iacute;culos">Art&iacute;culos</a></p></div> <div class="visualClear"></div>
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23 23UTC mayo, 2016 @ 03:42:13 Javier
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