Comentario Lucas 3:1-13

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Introducción

Se dice que el pasaje de Lucas 16:1-13 es uno de los más difíciles del Nuevo Testamento. Seguramente es uno de los que tiene más interpretaciones e intentos de responder a las cuestiones que provoca. Básicamente hay dos rutas hacia la interpretación en cuanto a este pasaje. Está lo que se puede llamar la lectura “tradicional”, que es la más obvia de las dos, y los intentos de reconciliar las aparentes contradicciones. Lo otro es la lectura más complicada, que tiene también varios puntos de vista y de origen. Es compleja porque procura entrar en el mundo en el cual se cuenta la parábola para saber más sobre los detalles antes de juntarlo todo. Es necesario investigar las dos para poder llegar a una conclusión bien formada. Siguiendo el consejo de Robert Capon, se va a empezar por la lectura más difícil (pero no necesariamente la más complicada en el sentido de larga) y desde ahí continuar evaluando la situación. En cualquier interpretación, el contexto histórico es el mismo. La parábola es dirigida a sus discípulos (v.1) pero los fariseos aun están allí en el fondo escuchando (v.14). No está muy claro donde está exactamente, porque en Lucas 14:25 parece que Jesús está enseñando por el camino a las multitudes, y no cambia el escenario hasta 17:11, sólo cambian los grupos de oyentes. Será importante para sacar una buena interpretación tener en cuenta los dos grupos presentes para la parábola y los siguientes comentarios.

El mayordomo injusto

La frase del v. 8 “oikonomon tes adikias” es problemática porque se liga al administrador que acaba de ser alabado. Se suele traducir como “el mayordomo/ administrador injusto” o “malo” o “deshonesto”. Propongo que el texto, en vez de decir “ton oikonomon ton adikon” que sin duda se tendría que traducir así, deja sitio para otra posibilidad de traducción. En aquellos días, uno llegó a ser rico no prosperando honradamente en un sistema capitalista, sino por medio de la injustia y engañando a la gente. “Rico” (v. 1) no es simplemente una categoría económica, sino un nombre dado a los miembros de la elite, la cual se vio como viviendo en el lujo mientras oprimía a los más pobres. Fue una creencia tan común de la época (acertada siempre o no) que en su vocabulario entró substitución para la palabra “riqueza” o “dinero” se decía “injusticia”. Esta creencia es fácil de pillar en el uso en este pasaje de la frase nammon adikon?? “mammon injusto” en los v. 9 y 11. Si la palabra adikias en el v. 8 quiere decir “riquezas” o “dinero,” entonces el administrador ya no es malo, injusto, o deshonesto, sino el administrador de la injusticia, de las riquezas. Estas riquezas pueden referirse al v. 1 en que el administrador es acusado de haber gastado o malgastado lo que pertenece al hombre rico (y de lo que fue encargado) —riquezas. Otro intento de reconciliar “el administrador de injusticia” es decir que “de injusticia” se debe de tomar como atributivo al carácter del administrador, pero no a sus acciones de los v. 5-7. El hombre es injusto pero es alabado porque actúa de forma prudente o ingeniosa. En este caso, “los hijos de este siglo” del v. 8b son “injustos” pero en ciertos asuntos se muestran muy prudentes; esto (el ser prudente) es el ejemplo a seguir.

Ganar amigos para el cielo por medio de riquezas injustas

La siguiente dificultad que se encuentra es el problema de ganar amigos para el cielo por medio de riquezas injustas. Con la explicación ya dada sobre el punto de vista sobre la riqueza de Jesús y la gente común del día, está claro que Jesús no quiere que sus discípulos ganen dinero deshonradamente y luego que lo usen para ganar amigos. En cambio, quiere que ganen amigos por medio de las riquezas que tienen, porque las riquezas faltarán y desaparecerán pero los amigos, las personas, estarán después de lo que se ve en esta tierra.

¿Por qué alaba el Señor a su administrador por su falta de honradez?

Hay varias teorías en cuanto a cómo empezar a responder la pregunta ¿por qué alaba el Señor a su administrador por su falta de honradez? Si la lectura tradicional del pasaje no convence bastante, hay más opciones. Primero, hay que empezar desde el principio para aclarar algunas cosas. ¿De qué se supone que es culpable el administrador? En el v. 1 dice que “de él fue quejado como malgastando las posesiones del señor”. La palabra diaskorpitso?en este versículo es la misma como en Lucas 15:13, usada para describir las acciones del hijo perdido en cuanto a su propiedad. No implica nada de engaño, sino un malgastar simplemente de bienes o dinero. Este es su presunto crimen. Para entender que quiere decir el autor, es necesario saber cuales eran los asuntos que llevaba el administrador y cual es su papel en la sociedad en aquellos tiempos. Un administrador, oikonomos, era el encargado de toda la casa (latifundium) y tenía en su poder todos los recursos de la casa, normalmente en la ausencia del amo. Se conoce su estatus en la sociedad porque tiene mucho poder en cuanto a los recursos de un hombre rico, cuando el señor le quita la administración queda libre, no se queda como un esclavo ni lo vende; él ve sus opciones de ganar dinero si no puede ser administrador (no es probable que otro señor le empleara después de ser despedido y tener una fama de ser malgastador) como labor casual (considerado trabajo muy difícil ) y ser mendigo (considerado vergonzoso). Su estatus es importante porque en esa sociedad, uno nace con un estatus y un nivel de honor por haber nacido en su familia, sea elite o campesino. También se puede adquirir o perder honor por medio de las relaciones con otras personas y las cosas que uno hace en su vida. En este caso se entiende que el honor del administrador ha sufrido un gran golpe y sería entendible que estuviera muy desesperado y con mucha ansiedad en cuanto a su futuro.

La postura de Gaebelein

La postura de Gaebelein que dice que “la mala administración fue posible, como en esta parábola, porque no siempre se mantenían cuentas rígidas” no tiene sentido, porque el administrador no fue acusado de no haber archivado bien las cosas. En cambio, fue la manera en la que gastaba las posesiones. Bock se da cuenta de eso, diciendo, “Interesantemente, la petición del inventario preparado implica que el administrador tenían cuentas o historiales bien mantenidos de su actividad”. Saca la conclusión de que el problema no se trata tanto de la inmoralidad completa sino de administrar mal el dinero. Si en eso Bock quiere decir “malgastar”, está bien dicho. Otra parada en el camino hacia una respuesta es la de las costumbres alrededor de las hipotecas. Sucedió que la sociedad llegó a poner mucha presión en de los campesinos. Habían muchos impuestos, con una presencia inmanente para la gente en la historia de Lucas (Lc. 2:2; 3:13-14; 5:27; 6:34; 19:1-10; 20:20-26, 47-21:4), por causa del imperio romano. Los campesinos (la mayoría del pueblo) eran los que estaban intentando sobrevivir con lo que podían. No había bancos, y la única manera de conseguir dinero prestado era pedirlo de un hombre rico. Estar en deuda con ellos era común. En la ley judía, fue totalmente prohibido cobrar usura una persona a la otra (Ex. 22:25; Lev. 25:35-37; Dt. 15:7-8, 23:19-20). Sin embargo, en aquellos días, para sortear esa ley, se convirtió la cantidad de dinero debido en una cantidad de bienes materiales, normalmente alimentos. De este modo, se podía añadir interés a la cantidad debida sin infringir la ley al pie de la letra (sin mencionar el espíritu de la ley…eso viene luego). La gente que tenía aprovechaba mucho su poder y a veces demandaron muchos intereses. Aunque no hay muchos datos disponibles sobre este tema en Palestina de entonces, se han encontrado registros en Egipto que establecen el tipo de interés para comestibles al 50%. Además, Derrett ha mostrado pruebas que sirven como evidencia que los lectores judíos y griegos tomarían por sentado que la factura original ya tenía el interés incluido. Si la cantidad que el administrador quita de las facturas de los deudores es de hecho el interés, del primero (el aceite) cobró 100% de interés y del segundo (el trigo) 25%. Para explicar la desigualdad, se puede reconocer una diferencia entre el valor de bienes, según la economía y las circunstancias (hambre, falta de lluvia, incendios), que por tanto quiere decir que se puede variar la cantidad de interés cobrado.

Otra explicación por la diferencia de porcentaje en las hipotecas puede surgir de un examen de los valores monetarios de los alimentos, cosa muy cultural que la gente de una cultura agraria sabría sin explicaciones, pero para el lector fuera del contexto histórico de esa cultura y época es casi imposible. Hace falta una gran búsqueda de información sobre la economía de aquellos días. El primer deudor debía cien batoi?de aceite, unidades de medida judías llamadas barriles por la Reina-Valera y baños por la NVI. Según Bock, tanto aceite tendría un precio de sobre 1.000 denarios. Eso sería igual al salario del típico labrador de más de tres años. La nueva factura se escribe el deudor por 50 batoi?o aproximadamente 500 denarios. El segundo deudor debe 100 koroi?de trigo, la medida de lo cual no se sabe seguro cuanto era exactamente, pero valía sobre 25 a 30 denarios cada uno. Su deuda de 2.500 a 3.000 denarios (8-10 años de salario para el labrador) fue reducida por 500 a 600 denarios. La diferencia en el tipo de reducción entre el aceite y el trigo puede ser a causa de la diferencia de valor entre ellos. Toda esta información conduce a una interpretación muy distinta a la tradicional de la parábola.

Las palabras de v. 8 de kurios son unas de las que dan problemas a la lectura tradicional de la parábola: “o kurio” alabó al administrador de injusticia porque prudentemente había actuado”. Eso es problemático porque “o kurio” no alabaría a alguien que le estaba robando (en reducir las deudas debidas al señor). Entonces, ¿acaso “o kurios” no se refiere al señor de la parábola, sino al Señor Jesús? Es posible gramáticamente y literariamente, porque Lucas en otras ocasiones hace referencia a Jesús con esta frase. También existe la teoría de que originalmente se refería al señor pero Lucas lo tomó (de su fuente) como haciendo referencia a Jesús. No obstante, no va a suponer una gran diferencia al fin y al cabo porque si el Señor no es el hablante en v. 8a, y es el señor, parece que (por los comentarios que lo siguen) Jesús está de acuerdo con el señor. Se tiene que suponer que todo el dinero y propiedad de la parábola pertenece al señor. Sin embargo, si es verdad que lo típico de aquellos días era que el administrador cobraba para su propio bolsillo el interés o una comisión, no le estaba quitando nada a su señor; en cambio, estaba quitando dinero de lo que iba a cobrar él. En realidad, sería lo más lógico que el administrador podría hacer en ese caso, porque como ya no va a ser el administrador, no podrá cobrar de esas cuentas. Los deudores no van a pagar sus deudas en ese momento, entonces, en vez de dejarlas tales como están, cuando tiene el poder de cambiarlas, les quita a los deudores lo que hubiera sido su parte y oficialmente sus deudas quedan más bajas (y el próximo administrador no lo puede cambiar a ser más alto porque las facturas son oficiales). “o kurios” le dice efectivamente, “¡Muy bien, listo!” Además, es posible que en esta acción y alabanza se tomen en cuenta las leyes judías sobre la usura y éstas están siendo cumplidas al quitarla. En este caso, las deudas quitadas pueden haber pertenecido al señor o al mayordomo como se ha tratado anteriormente, porque aún si fue el dinero del señor, el mayordomo le está colocando buena posición en cuanto a su reputación con la gente, lo cual era muy importante.

Para poder identificar el punto central de la parábola y desgranar las aplicaciones, es necesario identificar dónde se acaba la parábola original. Hay tres posibilidades: (1) la parábola se acaba con el v. 7 y el v. 8 se refiere al comentario de Jesús; (2) se acaba con el v. 8a y el v. 8b es el principio del comentario por Jesús; (3) se acaba con el v. 8 y el comentario empieza por “y yo os digo” en el v. 9. Si la primera es la correcta, y lo que sigue es añadido a la parábola original por Lucas o su fuente. Sin embargo, sería muy raro y brusco (y contra el estilo de todas las demás parábolas de Jesús) acabar una parábola sin reacción ninguna a los eventos por parte de los personajes. Si la segunda es correcta, el v. 8b se puede considerar como la primera interpretación de la parábola, aunque es más probable que es simplemente una frase de aclaración, sea metida allí por Jesús o por Lucas (bajo la influencia del Espíritu Santo, por supuesto). Sirve para ayudar al lector, como un puente, para salvar las diferencias entre la parábola y su interpretación. Si la tercera es la correcta y la parábola consiste de v. 1-7 como la parábola propia y v. 8-9 como la aplicación de Jesús, aún está el problema de la primera posibilidad de Jesús como “o kurios”. Además, la frase que comienza el v. 9 es de crear un sentido de diferenciación, un antes y un después. “Y yo os digo…” apoya la segunda posibilidad, haciendo que el v. 9 sea el punto central de la parábola.

Los v. 10-13, entonces, son las aplicaciones de la interpretación única del v. 9. Era una costumbre de las personas que hablaban en público o enseñaban de usar una palabra o una idea como el hilo que conecta unas frases que el orador suelta que a primera vista no tienen mucho que ver la una con la otra. Parece ser el caso aquí en las aplicaciones de la parábola. El v. 10 es un dicho, los v. 11-12 componen otro (o dos que van juntos), y el v. 13 es otro. Todos tienen en común el hilo de lo que uno hace con lo que tiene. El primero habla de confiar algo a alguien. Si con poco se puede confiar, con mucho también, lo cual da al segundo: si con cosas terrenales/no suyas se puede confiar, con las celestiales/verdaderas también. La tercera, el único versículo del pasaje que tiene paralelo en otro evangelio (Mt. 6:24), habla de que un siervo sólo puede servir a un señor: o Dios o el mammon. Se ve que entre eruditos cristianos de la Palabra de Dios que están de acuerdo en tantas otras cosas, no hay acuerdo ni certeza en esta parábola. Esto muestra que dentro de una misma línea teológica básica, hay varios puntos de vista sobre ella según el camino por donde se prefiere atacar los problemas y el énfasis que eso produce. Hay los que ponen un fuerte énfasis en un aspecto escatológico de la parábola, citando la despedida (v. 2) y la referencia a las moradas eternas (v. 9) como muestras. Esta opinión es disminuida por las aplicaciones de v. 10-13, que se centran en el dinero, las riquezas, y la propiedad, y por el v. 14 en que los fariseos captan la idea central de la parábola, su interpretación, y sus aplicaciones, y no les gusta. El punto central que parece ser el más acertado es: los discípulos deben de usar sus posesiones terrenales que Dios les da para hacer actos de misericordia para almacenarse tesoros en el cielo. En pocas palabras, “el dinero es un medio, no un fin”.

En conclusión, la parábola en Lc. 16:1-13 dirigida a los discípulos primariamente y los fariseos secundariamente es una parábola de enseñar como vivir como hijos de luz. Se toman elementos de la lectura “tradicional” y los comentarios sobre ella, y también de una lectura tomando en cuenta los elementos culturales para llegar a tener una visión de conjunto bien clara con muchos detalles que funcionan para apoyarla.

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