Diferencias entre el evangelio de Juan y los sinópticos

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Diferencias entre el evangelio de Juan y los Sinópticos

En el estudio de las enseñanzas de Jesús desde una visión Teológica crítica se hace una aproximación dual estudiando por separado los evangelios Sinópticos del evangelio de Juan . Esto se debe a la gran diferencia en cuanto a contenido y estructura del cuarto evangelio en relación a los otros tres.

Citaré cinco de las diferencias más destacables entre ambos grupos.

Escenario geográfico y cronológico del ministerio de Jesús

A excepción de la última semana, en los Sinópticos vemos a Jesús desarrollando su ministerio en Galilea, sin embargo Juan se centra más en las visitas a Jerusalén.

También hay una diferencia cronológica. Los Sinópticos presentan una sola Pascua y parece que recuerdan solo lo sucedido en un año o quizá dos; pero en Juan por lo menos hay tres Pascuas (2:13; 6:4; 13:1), tal vez cuatro (5:1).

Juan no incluye episodios de la vida de Jesús como: su nacimiento, bautismo, transfiguración, exorcismo de demonios, agonía en Getsemaní, la última cena, y el discurso del montote los Olivos.

Estilo literario

El recurso literario más importante que se usa en los Sinópticos es la parábola, también se usan muchos pasajes breves, fáciles de recordar, y pequeños incidentes acompañados de frases de enseñanza.

En Juan sin embargo el mensaje de Jesús se expresa por medio de largos discursos en lugar de parábolas, y los pasajes breves e incisivos están ausentes.

El estilo del lenguaje también difiere, encontrando en los escritos joánicos un uso del griego caracterizado por su sencillez.

Énfasis teológicos específicos

Algunos de los temas más destacados de los Sinópticos están ausentes en Juan, por ejemplo no hace mención al tema del arrepentimiento, el Reino de Dios, en lugar de esto Juan nombra como idea principal del mensaje:

  • “la vida eterna”: como una bendición presente, hecha realidad (Jn.3:36) en contra de las referencias de los Sinópticos en que se relaciona esta vida eterna como una bendición futura, escatológica (Mc.9:43; Mt.7:14).

Los puntos más característicos de Juan no aparecen en los Sinópticos, podríamos decir que su expresión más identificativa es ego eimi:

  • “Yo soy el pan de vida” (Jn.6:35)
  • “la luz del mundo”(8:32)
  • “la luz del mundo” (8:12)
  • “la puerta” (10:7)
  • “el buen pastor” (10:11)
  • “la resurrección y la vida” (11:25)
  • “el camino, la verdad, y la vida”(Jn. 14:6)
  • “la vid verdadera” (Jn.15:1)

En todas estas expresiones aparece la conciencia de la preexistencia de Cristo “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Jn.8:58).

Estructura

La estructura del pensamiento de Juan parece transcurrir en un ámbito completamente distinto a los Sinópticos. En el cuarto evangelio no aparecen los términos “este siglo” y “el Siglo Venidero”. Tampoco se hace referencia al discurso en el monte de los Olivos como expectativa escatológica y la Venida del Hijo del Hombre para establecer el Reino de Dios. Este dualismo escatológico parece estar sustituido por otro concepto, de forma que en lugar de relacionar presente y futuro, relaciona los conceptos de arriba y abajo, cielo y tierra, esfera de Dios y mundo, (Jn.8:32; 3:12; 6:33, 60; 13:31). Por tanto cuando Jesús dice que su reino no es de este mundo(18:36), lo que quiere expresar era que su autoridad no procedía del mundo inferior, de los gobiernos humanos, sino del mundo de Dios.

Vocabulario básico de Jesús

Además de palabras como vida eterna, luz y tinieblas, que son propias de los escritos joánicos, hay otras que son más frecuentes que en los Sinópticos, y aparecen en estos solo en muy raras ocasiones, como amar, amor; verdad, verdadero, genuino; saber; trabajar; mundo; juzgar; permanecer; enviar; dar testimonio; y sobre todo creer (eis).

Además muchas palabras que aparecen en los Sinópticos no aparecen en Juan: justo, poder o milagro, sentir misericordia o piedad, llamar, arrepentirse, parábola, orar.

La divinidad de Cristo en la Literatura Joánica

Para Juan, el Hijo de Dios, es más que un hombre escogido.

En la primera frase del evangelio, Juan da testimonio de la divinidad de Jesús, “el Verbo era Dios” (Jn.1:1), y de nuevo de forma más clara en Jn.1:18 “el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre”.

La conciencia que tiene Jesús de su divinidad se expresa en dichos acerca de su unidad con el Padre, especialmente cuando (como ya hemos comentado) habla de “yo soy”.

En el evangelio de Juan, la hostilidad y la oposición de los judíos tiene lugar porque las pretensiones implícitas en el lenguaje de Jesús le hacían igual a Dios, en realidad por pretender ser Dios,(Juan 5:18) “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”, no vemos que Jesús en ningún momento rebata estas acusaciones.

Los antecedentes de “yo soy”, sobre todo la fórmula absoluta, no están en el mundo helenista sino en el Antiguo Testamento. Dios se revela a sí mismo a Moisés como “yo soy el que soy” (Ex. 3:14), y en Isaías, a Dios se le conoce como “yo soy” (Is.41:4; 43:10; 46:6…).

Por tanto con esta expresión Jesús se está identificando con el Dios del Antiguo Testamento, que llega a su máxima expresión, después de la resurrección, en la confesión de Tomás, “Señor mío y Dios mío”(20:28).

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