El Diluvio Universal

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Una de las “leyendas” más extendidas en todas las culturas es, sin duda, la del Diluvio Universal. Desde culturas próximas a la hebrea hasta otras enormemente diferentes, poseen su propio diluvio legendario. En un extremo tendríamos la leyenda mesopotámica, que algunos consideraron antecedente de la bíblica. En el otro, las leyendas de los indios americanos que recogen, igualmente, la hazaña del navegante elegido por los dioses.

Estos relatos de las diferentes culturas, narran una epopeya singular en la cual, un héroe anónimo o conocido, se enfrenta a un diluvio que cubre toda la tierra. Gracias a la ayuda de los dioses, y a las instrucciones recibidas por éstos, en las cuales se explicita la forma de construir una nave que soporte tales condiciones climáticas y que navegue durante el tiempo de la inundación con una pareja de animales de cada especie, este Odisea mística logrará salvar la creación y recomenzar el repoblamiento de la tierra. Las similitudes entre los relatos son asombrosas, y todos parecen estar construidos sobre un mismo guión.

Partimos de la base que Génesis es sobre todo un documento catequético, no intenta demostrar científicamente todos los sucesos, sino que quiere dar a conocer al Dios de Israel, explicando cómo se ha revelado. No es una crónica, sino un libro de enseñanza que usa la historia desde la perspectiva de la fe en Dios (usando el lenguaje que usan otros pueblos: mitológico…). Es un libro que intenta explicar sucesos reales de manera entendible para los primeros destinatarios.

En vista de que casi todas las culturas (religiones) narran este acontecimiento, nos hace pensar que de veras un suceso como el diluvio universal aconteció en el mundo entero y cada cultura intenta explicarlo a su manera.Se han subrayado en azul todas las partes de cada relato que se asemejan con el relato bíblico. El trabajo pretende ser una investigación de dichos relatos en busca de similitudes o diferencias. Casi todos los autores apuntan las mismas cuestiones, por lo que se intentará hacer un resumen de sus afirmaciones.

Tabla de contenidos

El Diluvio de Génesis (Gn. 6-8)

Los capítulos 6, 7, y 8 del Génesis, en el Antiguo Testamento, relatan la historia del Diluvio: Dios quiso suprimir el mal que había invadido la Tierra y decidió aniquilar a la humanidad corrompida. Un solo hombre merecía salvarse, Noé. Dios se dirigió a él y le ordenó construir un arca para resguardar a su familia junto con una pareja de cada especie animal. Cuando el arca estuvo terminada, copiosas lluvias cayeron y sumergieron al mundo.

Noé y los suyos fueron empujados durante meses de un lado a otro por la tempestad. Finalmente, cesaron las lluvias y Noé soltó una paloma que regresó con una rama de olivo: la vegetación había brotado nuevamente sobre la Tierra. Las aguas bajaron y depositaron a Noé y a los suyos en la cima del monte Ararat, desde donde repoblaron la Tierra.

La catástrofe del diluvio figuraba en la memoria de muchas culturas ya en los tiempos bíblicos. El punto de partida estaba en un recuerdo ancestral. Tal vez, dicen los entendidos, la base histórica estaba en los ríos Tigres y Éufrates, ríos imprevisibles. Durante la temporada de lluvia normalmente su cauce canalizaba las aguas, regando las tierras. Pero en el deshielo podía haber desbordamientos en ambos ríos. Es probable que el recuerdo de un acontecimiento devastador pudiera llevar a elaborar una narración épica de un cataclismo universal.

“La Biblia se basa, pues, en esta experiencia universal y, desmitificándola, la reconduce al cauce de su nuevo discurso sobre el pecado y sobre las esperanzas de la humanidad””Muchos eruditos consideran que el relato del diluvio en Gn. 6-9 se compone de dos fuentes, J (Yahvista) y P (Sacerdotal), entretejidos por un redactor tardío, que realizó su tarea después del retomo del exilio. Según esta teoría, las tradiciones orales primitivas fueron reunidas y luego escritas en el “documento” denominado J en el curso de unos cuantos siglos, comenzando en la época de la monarquía antigua. La otra fuente (P) fue el resultado de varios siglos de tradiciones de los sacerdotes pertenecientes a la época de David, que fueron escritas entre, quizá, el año 500 a.C. y la época de Esdras, valiéndose, en el caso de secciones tales como la que trata del diluvio, de las tradiciones babilónicas tal como fueron aprendidas durante el exilio. Se consideran pruebas a favor de las dos fuentes, criterios tales como el uso de dos nombres para la divinidad, yhwh en J y <lomhéAEm en P, observaciones tales como la de que a Noé se le indica meter en el arca siete (o catorce) de cada uno de los animales limpios y dos de cada uno de los no limpios (Gn. 7.2-3 = J), y la de que se le indica, también, que debe embarcar una pareja de cada especie (Gn. 6.19 = P). Sin embargo, estos asuntos son susceptibles de otras explicaciones, y la unidad del relato del diluvio surge de las declaraciones coincidentes en cuanto a la causa del mismo (Gn. 6.5-7, J, 11-13, P), el propósito del mismo (Gn. 6.7, J, 13, 17, P; 7.4, J, 21, P, 22-23, J; 8.21, J), y la salvación de un remanente representativo (Gn. 6.8, J, 18-20, P; 7.1-3, 7-9, J, 13-16a, P, 16b, J; 8.16-19, P)”

Los diferentes relatos del diluvio

EL relato de Babilonia

A mediados del siglo XIX, se iniciaron las excavaciones en Nínive; de allí más de 25.000 tablillas de arcilla fueron llevadas al Museo de Londres; pero en el camino se rompieron y mezclaron, por lo que descifrarlas parecía una tarea imposible, teniendo en cuenta que el lenguaje asirio-babilónico en el que estaban escritas fue descifrado tiempo después. La solución la encontró George Smith -un diseñador de billetes- quien tras ardua labor, asombró al mundo con su obra “El relato caldeo del diluvio”, publicado en 1872.

Se había logrado extraer de Nínive la enorme biblioteca del rey de Babilonia Assurbanipal, que vivió en el siglo VII a.C. y que hizo que sus escribas dejasen para la posteridad las mejores obras de la cultura mesopotámica. Entre lo hallado estaba la Tablilla XI de 326 líneas, de las cuales más de 200 hablan del diluvio. Encontramos así la epopeya de Gilgamés. Este personaje ubica a un antepasado que ha alcanzado la inmortalidad y este le refiere su aventura. Uta-Napishtim (es el nombre de este ser inmortal) cuenta a Gilgamés que los dioses Anu (padre de todos), Enlil (el valiente), su consejero Ninurta, el portaestandarte Ennugi y el inspector de canales Ea; deciden exterminar al género humano, pero ven virtuoso solo a Uta-Napishtim, a quien ordenan construir una nave, renunciar a sus riquezas y salvar su vida. “Construye -le dicen- una nave de dimensiones proporcionadas, con la misma anchura y altura y mete dentro semilla de toda vida existente”

Esta nave, se especula, que tendría una superficie de 3.500 mts.2 con 120 codos de alto y otro tanto de ancho, divididos en 7 pisos con 9 partes cada uno. El inmortal Uta-Napishtim le cuenta a Gilgamés: “El dios Shamash me había fijado el momento, por la mañana lloverá salvado y por la tarde trigo; en ese momento entra a la nave y cierra su puerta. El momento había llegado; al amanecer surgió de los cielos “una nube negra sobre la que cabalgaban los dioses”; de pronto se desató una enorme tempestad que barrió el país. Durante seis días y seis noches sopló el viento, el diluvio y la tempestad.

Al séptimo día todo se calmó. “Reinaba un enorme silencio, la humanidad se había convertido en barro -sigue contando- abrí una ventana y el resplandor del sol cayó sobre mi mejilla, entonces me puse a llorar. Miré hacia el horizonte y a unas doce leguas vi una montaña que se alzaba sobre las aguas. La nave se detuvo en el monte Nisir, donde estuvo encallada por espacio de siete días. Cuando llegó el séptimo día, hice salir una paloma y la solté. La paloma se fue y no hallando lugar en que posarse, volvió. Hice salir un cuervo y lo solté. El cuervo se fue y vio el desecamiento de las aguas. Comió, revoloteó, graznó y no volvió. Entonces solté a todos los animales, dejándolos en libertad”.

Siguieron apareciendo tablillas, no solo en Nínive, sino también en Assur, Uruk, Nippur, Sippar y Ur. Todas coinciden en el contenido del relato de Uta-napishtim, aunque los personajes se llaman Atrahasis o Ziusudra.

De todos los relatos, hay un texto (desgraciadamente muy mutilado) encontrado en Hilprecht, correspondiente a la versión babilónica y se remonta al segundo milenio anterior a nuestra era. Es el más antiguo de los que se tiene conocimiento, aunque todavía queda por encontrar el original sumerio que dio origen a esta copia guardada en la biblioteca del rey Assurbanipal.

La versión de Beroso

Una vez muerto Ardates, su hijo Xisutros reinó durante dieciocho sares. En ese tiempo tuvo lugar el gran cataclismo, cuya historia queda aquí descripta: Durante el sueño se le apareció Cronos, quien le comunicó que el día 15 del mes de Daisios los hombres serían destruidos por un cataclismo.

Le ordenó que escondiera en lugar seguro los escritos, enterrándolos en Sippar, la ciudad del Sol, y luego construir una nave en la que debían entrar su familia y amigos más íntimos, con alimentos y bebidas, junto con animales, aves y cuadrúpedos, y después de haberlo preparado todo, navegar. Si alguien preguntaba hacia donde iba, debía responder que hacia los dioses, para rogar que sucedan cosas buenas a los hombres.

Obedece las órdenes y construye un barco, de cinco estadios de largo y dos de ancho, y una vez arregladas las cosas, según las instrucciones recibidas, embarcó junto con su mujer, sus hijos y los amigos más íntimos. Continúa el relato: Habiéndose producido el cataclismo y varada la nave, Xisutros soltó algunas aves, que retornaron al barco al no encontrar alimento ni lugar en que posarse. Al cabo de algunos días volvió a soltarlas y volvieron con las patas cubiertas de barro y a la tercera vez, las aves no regresaron. Desembarcó con su mujer, su hija y el piloto de la nave. Erigió un altar en el lugar y realizó un sacrificio a los dioses. Luego desaparecieron.

Los que habían quedado en la nave, al ver que no volvían, desembarcaron preocupados, pero solo escucharon su voz que les pedía que fueran piadosos, ya que gracias a esa piedad se habían salvado. El y su familia se habían reunido con los dioses (por eso lo escuchaban pero no lo veían). Les ordenó regresar a Babilonia, desenterrar las escrituras para darlas a conocer a los hombres, fundar nuevas ciudades y erigir templos en honor a los dioses. También les dijo que se encontraban en el país de Armenia. Beroso termina su relato diciendo: Aún hay restos de la nave en los montes Cordienos de Armenia y los fragmentos sirven de amuletos contra los males.

El Diluvio en Asia

También en este continente quedan vestigios del diluvio universal. En el Vishnu Purana hindú se dice que el Samvartaka volverá a destruir el universo, como ya ocurrió en épocas pasadas; haciendo caer lluvias torrenciales por un período de doce años, hasta que se sumerja toda la tierra y muera así toda la humanidad. Luego vendrá un resurgimiento del cielo y con ello, la vida en el planeta nuevamente.

El Shatapatha Brahmana cuenta como a Manú (el primer hombre), un pez agradecido por las caricias que le había dispensado, le avisa que se avecina un gran diluvio que terminará con la vida en el planeta. Manú, siguiendo las indicaciones del pez, construyó una embarcación, dentro de la cual esperó que finalizara lluvia. Una vez, terminado el diluvio, la nave se encontraba en la cima de una montaña. Cuando bajaron las aguas, Manú realizó un sacrificio en honor a los dioses, vertiendo manteca y crema agria sobre las aguas y al cabo de un año emergió una mujer, conocida como la Hija de Manú; con la que se unió para dar origen a la nueva generación humana.

Nu-wah en China

En la cultura china el agua siempre ha estado en relación con el nacimiento de la humanidad. Fue el gran héroe Yü (el domador de las aguas) quien consiguió que la masa líquida se retirara hacia el mar, logrando tierras aptas para el cultivo.

De los distintos relatos del diluvio, se encuentra el de Fah-le que fue ocasionado por las crecidas de los ríos en el 2.300 a.C. Pero la más antigua de las tradiciones, cuenta que Nu-wah se salvó junto a su mujer, sus tres hijos y las esposas de éstos en una embarcación donde dieron cabida a una pareja de cada animal conocido.

Tan importante es esta leyenda de Nu-wah que hoy en día se escribe la palabra “nave” en chino, representada por una barca con ocho bocas adentro (en alusión a los ocho seres que se salvaron de la catástrofe).

En América, el diluvio del Dios Viracocha

También las culturas americanas tienen referencias a diluvios, y tal vez el más significativo sea el del dios Inca, Viracocha. Viracocha creó una raza de gigantes, pero luego se arrepintió y decidió hacer hombres a su imagen y semejanza, instruyéndolos en la agricultura y las ciencias (De esto se deduce que los dioses tenían morfología humana). Pero un gran número de estos hombres cayó en tentaciones y vicios, violando los mandamientos de Viracocha; por lo que el dios los maldijo y dispersó, convirtiendo a algunos en piedras, a otros en animales y al resto les envió el “Uno Pachacuti” (diluvio universal), donde murieron todos.

Un mes antes del diluvio, los animales presintieron la catástrofe, por lo que las llamas y las vicuñas perdieron el apetito y se juntaban a la caída del sol mirando fijamente el cielo. El pastor que las cuidaba, intrigado por esta actitud, las interrogó y fue así que le contaron que dos estrellas se acercarían hasta tocarse y en ese momento, el mundo quedaría sumergido bajo las aguas. El pastor, muy impresionado por la noticia, no perdió el tiempo y reunió a su familia, juntó abundantes alimentos y reuniendo su rebaño buscó refugio en la cumbre de la montaña Ancasmara. Sesenta días más tarde, cuando cesaron las lluvias, descendió con sus familiares. Estos seres salvados del diluvio, fueron los antepasados de los Incas.

Dos Diluvios en Mexico

Las leyendas Aztecas hablan de cuatro edades (en la primera de las cuales vivieron los gigantes, al igual que en el Génesis bíblico). En uno de los diluvios “Las aguas de arriba se juntaron con las aguas de abajo, borran los horizontes y hacen de todo un océano cósmico sin tiempo”. El segundo diluvio se produce en la cuarta época, mientras gobernaba la diosa del agua, su universo desapareció bajo las aguas del cielo y los hombres se salvaron convirtiéndose en peces. Los Mayas de México y de América Central tienen también su leyenda diluviana llamada Haiyococab (“agua sobre la tierra”). Según las crónicas del obispo católico De Las Casas, los indios le llaman Butic que significa “diluvio de muchas aguas” pero también hace referencia a un juicio.

También creen que vendrá otro diluvio-juicio, pero esta vez de fuego. "El diluvio Maya: El primer mundo maya estaba habitado por enanos, llamados saiyam uinvob que crearon las grandes ciudades. Estos "pequeños hombres" vivían en la oscuridad, tiempo antes de que el sol fuese creado, y construyeron las ciudades hasta que el sol salió por primera vez para que los enanos se convirtieran en piedras.  Esta edad acabó entonces con un diluvio llamado haiyococab. El segundo mundo dio lugar al dzolob y también acabó en un gran diluvio. La tercera época era el mundo de los primeros mayas verdaderos, que se llamaron así mismos mazehuaob pero también acabó en un gran diluvio llamado hunyecil o bulkbal. El cuarto mundo, que es el mundo presente, se pobló por una mezcla de todas las civilizaciones pasadas de la península de Yucatán. Este mundo también está predicho que acabará con un gran diluvio".

El mito Griego del Diluvio

Según el mito griego, el dios Zeus desencadenó un gran diluvio en la tierra, con el propósito de exterminar a toda la raza humana, pero Deucalión, rey de Ptía, prevenido por su padre Prometeo, construyó un arca.Luego, el mundo entero quedó inundado, pero el arca flotó durante nueve días, hasta que se posó en el Monte Parnaso o, según dicen algunos, en el Monte Etna. Otros sostienen que fue en el Monte Atos, o en el Monte Otris (en Tesalia).

Cuando desembarcaron ofrecieron un sacrificio a Zeus y oraron en el templo de la diosa Temis, Esta les ordenó: “¡Cubríos la cabeza y arrojad los huesos de vuestra madre a vuestra espalda!”. La diosa hacía referencia a la Madre Tierra, cuyos huesos eran las piedras que había a orillas del río. Esas piedras se convirtieron en hombres o mujeres según las arrojara Deucalión o su esposa Pina. La humanidad se renovó, y desde entonces “un pueblo” (laos) y “una piedra” (laas) han sido casi la misma palabra en muchos idiomas.

En la versión griega, importada a Grecia desde Canaán, la diosa Temis (“orden”) renueva al hombre; y lo mismo hizo Ishtar, la Creadora, en una versión de la “Epopeya de Gilgamesh”. Helén, el hijo de Deucalión, era el supuesto antepasado de todos los griegos, y “Deucalión” significa “Marinero de vino nuevo” (deuco-halieus), lo que establece una relación con Noé, inventor del vino. Helén era hermano de la Ariadna de Creta, que se casó con Dioniso, el dios del vino. Dioniso viajó también en una nave en forma de luna nueva llena de animales.

Las “Pléyades” estaban asociadas -como otras constelaciones- con la lluvia porque su aparición y su puesta marcaban los límites de la estación de navegación en el Mediterráneo. Una de ellas parece, según el mito griego, que se extinguió a fines del II Milenio a.C.

La narración Sumeria de Ziusudra

La narración sumeria de Ziusudra (figura inferior), pertenece a la primera mitad del segundo milenio a. C. y se conserva fragmentaria en una tablilla de arcilla de Nippur (Mesopotamia septentrional). Trata del diluvio como parte de una epopeya sumeria que se inicia con la creación, y describe los fundamentos celestes de los reinos terrestres. Los pasajes relacionados con el diluvio dicen:”Todas las tempestades y los vientos se desencadenaron; (en un mismo instante) el diluvio invadió los centros de culto. Después que el diluvio hubo barrido la tierra durante siete días y siete noches, y la enorme barca hubo sido bamboleada sobre las vastas aguas por las tempestades, Utu salió, iluminando el cielo y la tierra. Ziusudra abrió entonces una ventana de su enorme barca, y Utu hizo penetrar sus rayos dentro de la gigantesca barca. El rey Ziusudra se prosternó (entonces) ante Utu; el rey le inmoló gran número de bueyes y carneros.”

La destrucción de la humanidad según los textos Egipcios

En un fragmento del Libro de los Muertos (Capítulo CLXXIV), que es frecuentemente citado por los defensores del mito del Diluvio en Egipto, encontramos unas enigmáticas palabras del dios Atón, que se han asociado con nuestro tema:(…) han destruído secretamente cuanto has creado (…) esta Tierra ha desaparecido con el alba de la existencia, en el océano del cielo (Diluvio), surgiendo del Caos de los primeros tiempos.

Aunque este oscuro pasaje no nos permite formular ninguna conclusión a priori, no podemos pasar por alto el hecho de que existen documentos provenientes de varias tumbas reales del Reino Nuevo, donde se muestra el tema del castigo contra la Humanidad por parte de los dioses Ra y Hathor.

Los textos lo cuentan más o menos así. Al buen gobernante Ra (en esta versión del mito es un dios solar activo), descendiente de Nun (las Aguas pre-creacionales), ante quien se inclinaban las Dos Tierras, le llegó una noticia perturbadora: los hombres estaban planeando una conspiración contra su soberanía divina. Ra inmediatamente convocó a las divinidades principales de las Enéadas para inquirir en su sabiduría. Para ello, se hizo presente el Ojo, Shu, Tefnut, Nut y Gueb.

El consejo decide llamar a la diosa Sejmet, “la leona poderosa”, aquella que se deleita con la sangre de sus víctimas, para destruir a los hombres. Sin embargo, el buen Ra se compadece de la Humanidad y le pide a Hathor que tome una mandrágora y con ella forme licor en muchísimas cantidades, a saber siete mil jarras de cerveza (o vino), para inundar los campos. Mediante el ardid de verter el licor sobre la tierra detuvo aquella conspiración contra la clase divina y real e hizo creer a la sanguinaria Sejmet que era la sangre de los hombres, salvando de esta manera a la raza humana.

Veamos un segundo caso, el relato del “Mar voraz”, que data de la Decimoctava Dinastía (Gardiner, 1932: p. 76- 81). Allí se nos cuenta como las aguas cubrieron la tierra de Egipto. Ptah había prometido a la Tierra que la casaría con el Cielo; esto hizo muy feliz a la Tierra y dio alabanzas al dios. La situación encolerizó al Mar, quien también reclamó casarse con la Tierra. Ptah se vio en un brete: ahora debía manejar la situación con cautela para mantener el orden cósmico. Para tratar el caso, propuso construir un trono tan alto que rivalizara con los Cielos, a los cuales el Mar debía subir. Este alcanzó rápidamente el trono y se apoderó de las cosas valiosas; Egipto yacía inundado. Ante esta catástrofe los dioses convocaron a una asamblea; decidieron llamar a la diosa extranjera Astarté para que los librara. Ella accedió y, mediante su lujuriosa belleza, logró llevarse al Mar tras de sí. De esta manera fue como se retiraron las aguas de Egipto.

Mito Inuma Ilu

Descubierto en unos yacimientos de Mesopotamia y Siria, escrito en escritura cuneiforme, en dialectos babilonio y asirio. Cuenta de un mundo poblado por dioses, que crean a los hombres para que trabajen por ellos. Los hombres trabajadores se revelan contra la asamblea divina y se niegan a hacer su trabajo. Al principio la asamblea divina decreta epidemias y hambrunas para controlar a los trabajadores, pero no consiguen un efecto duradero. Por último, desencadenan un diluvio del que solo sobrevive la familia de Atrajasis en su arca.

Todos los esfuerzos de la asamblea divina por controlar a los hombres trabajadores resultan inútiles debido a los consejos de Ea-Enki a Atrajasis. Por ello la asamblea divina decide que sólo un diluvio podrá mantener a raya a la humanidad. Ordenan a Ea-Enki que jure que no aconsejará a Atrajasis acerca de cómo salvar a los trabajadores. Sin embargo, Atrajasis se queda dormido en el templo de Ea-Enki, que está sentado detrás de su mampara hecha de cañas, pensando en voz alta sobre la decisión de la asamblea divina. Atrajasis piensa que la voz de su dios es un sueño.

Después de dar esta explicación Atrajasis construye un barco y lo llena de toda clase de animales. Una vez que lo ha cargado, prepara un banquete y hace subir a bordo a su familia. Cuando se sienta, entristecido por el inminente diluvio, empieza a llover.Durante siete días y siete noches el diluvio cubrió la tierra. Nintu y la asamblea divina lloraron. Debido a que los templos estaban inundados y los humanos habían muerto, no había sacrificios para que ellos comieran o bebieran. Aunque el texto se interrumpe en este punto, se puede suponer, gracias a la comparación con la epopeya de Guilgamés, que el diluvio remitió y Atrajasis desembarcó y preparó una comida sacrificial para la asamblea divina.

Comparación de los relatos

Existe, como hemos podido comprobar, un gran número de relatos que narran la historia de un diluvio universal que acabó con todo lo que había en la tierra. Algunos de ellos distan mucho del relato bíblico, pero hay otros en los que podemos encontrar considerables similitudes (los textos subrayados en azul). Los aspectos similares de cada texto son, de manera resumida, los siguientes:

  • Decisión divina de destruir al mundo.
  • Advertencia divina al héroe del diluvio.
  • Mandato divino de construir un barco.
  • La obediencia del héroe.
  • Juntar animales y aves representativos para salvarlos del diluvio.
  • El barco (arca) descansa sobre una montaña.
  • El héroe abre una ventana y manda aves para hacer un reconocimiento.
  • Sacrificio ofrecido al salir del arca.
  • Percepción divina del olor grato que sube del sacrificio.
  • Bendición divina sobre el héroe del diluvio.

Todos los relatos no concuerdan en todos los puntos; cada relato concuerda en alguno de ellos. El relato que más se asemeja al bíblico es la Epopeya de Guilgamés, relato babilónico del siglo VII a. C. pero este relato, a pesar de tener grandes semejanzas, tiene también diferencias. Vamos a tratar algunas de las diferencias:

  • Los autores del diluvio:

En el relato bíblico es Dios quien decide destruir al ser humano a causa de la maldad que había en el mundo. En el relato babilónico son los dioses quienes, cansados del ruido de los seres humanos deciden destruirlos para poder descansar.

  • El anuncio del diluvio

En el Génesis Dios avisa a Noé (porque era el único justo) para que se salve junto con su familia y los animales; en la Epopeya el diluvio se mantiene en secreto para exterminar a todos, pero uno de los dioses se lo cuenta al héroe a escondidas de los demás dioses.

  • El Arca

Noé construye el arca. El arca midió 300x50x30 codos, con tres pisos. Dentro iban Noé, su mujer, sus tres hijos y sus respectivas mujeres, junto a siete parejas de los animales puros (cada macho con su hembra), pero de los animales que no son limpios, una pareja (un macho con su hembra).El arca de Utnapistim es un cubo de 120 codos, dividido en siete niveles (o pisos) con nueve partes cada uno, fue terminada en siete días. A bordo iba toda su familia, animales domésticos, bestias salvajes y artesanos, junto con todo su oro y plata.

  • Causas y duración del diluvio

Desde que empezó el diluvio (“fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y abiertas las cataratas de los cielos, y hubo lluvia sobre la tierra”) hasta que la tierra se secó pasó un año.Durante seis días y seis noches llovió, cuenta el relato de Guilgamés, y al séptimo día la tormenta se calmó, el mar se aquietó, y todos los seres vivos se habían ahogado. Seis días permanecieron en el arca, pero no se especifica cuando bajaron a tierra firme.

  • El orden del envío de las aves

En Génesis: primero un cuervo, y luego una paloma que es enviada tres veces. En la Epopeya: primero una paloma, luego una golondrina y, finalmente un cuervo. El relato babilónico no menciona la rama de olivo.

  • El sacrificio y las bendiciones

A Dios le agrada el sacrificio de Noé, promete no volver a mandar un diluvio y sella el pacto con un arco iris. Bendice a Noé y a su familia y les dice que se multipliquen y repueblen la tierra. Los dioses del relato babilónico acuden “como moscas” al sacrificio de Utnapistim (que era para alimentarlos). El dios Enlil bendice a Utnapistim y los hace inmortales, como los dioses.

  • Otras:

Hay otras discrepancias más importantes que deben ser tomadas en cuenta. Los trasfondos difieren, puesto que un relato es monoteísta y el otro politeísta. Las razones por las cuales se decide destruir a la humanidad son muy distintas, Dios la castiga por su maldad, pero los dioses quieren – egoístamente – descansar y, como les molesta el ruido de los hombres, deciden cargárselos; ni siquiera la decisión fue unánime. “La decisión de Dios se basa en una razón ética y moral, no en un capricho. Además, Noé se salva por su integridad, y no porque era el favorito de un dios. […] Otra marcada diferencia puede notarse en la posibilidad de manejar las consecuencias de la decisión tomada. Los dioses, luego de desatar la tormenta, se aterrorizan por los alcances de la catástrofe… Las proporciones catastróficas del relato bíblico son igualmente terroríficas. No obstante, Dios lo tiene todo bajo su control. La soberanía de Dios no se ve comprometida en ningún momento. Su voluntad se cumple sin sobresaltos […] Una distinción adicional puede notarse en cuanto a las personas que entran en el arca… La intención teológica del texto bíblico es establecer que la humanidad ha de continuar a través de una sola familia. En este sentido limitado, Noé se convierte en el segundo Adán

Conclusión

Se dice que un relato puede depender del otro, pero habría más coincidencia entre ambos. “Cada cultura tomó el evento del diluvio – común en ambos relatos – y lo interpretó de acuerdo con su perspectiva. Adoptando esta posición, es posible sugerir que el relato hebreo, en respuesta al mesopotámico, presenta una polémica en contra de la interpretación politeísta. El texto del Génesis plantea una alternativa monoteísta que corrige las concepciones erróneas del habitante mesopotámico. El retrato de Dios, pintado con trazos tan hábiles por el autor bíblico, representa una visión desafiante para quien vive bajo el capricho de una multitud de dioses. En este sentido, entonces, en el relato de Génesis debe considerarse original e independiente”

Después de toda la investigación para realizar el trabajo, he descubierto muchas cosas. He podido ver que existen otros relatos del Génesis de otras culturas; esto me ha hecho pensar si tiene el mismo valor para mí que antes. Como dije en la introducción, se parte de la base de que el Génesis intenta relatar acontecimientos verídicos de una forma que se puedan entender, pero entonces ¿no existió Noé? Esto también me crea dudas sobre si en realidad todo esto sucedió, si Dios castigó al hombre por su maldad o sólo es algo que nos han contado para enseñarnos…

¿Cuál fue el primer texto escrito? Eso no me importa. Si existen tantos relatos sobre un diluvio universal, algo tuvo que suceder, ¿no? Algo que marcara a toda la humanidad y por eso se transmitiera el relato por generaciones. Pero si es así, ¿se murieron todos o no? ¿Todos los hombres proceden de Noé y, al separarse cada uno ha modificado los acontecimientos a placer?

Todas estas dudas no han sido aclaradas. Pero una cosa tengo clara. Mi Dios es un Dios que se preocupa por el hombre, no un dios caprichoso que utiliza al hombre y si no le vale, lo destruye. Por el mal fue destruida la humanidad una vez, no debemos dejar que ocurra una segunda.

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