La poligamia en la Biblia

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Autora: Lisa, Chicago, 2004

Tabla de contenidos

Introducción

La poligamia fue practicada en tiempos pasados, pero también se practica hoy en ciertas culturas. Hay gente de otras religiones o que no pertenecen a ninguna en concreto quienes declaran que la Biblia la permite, no considera como pecado, o fomenta la poligamia.

También hay ciertas personas dentro de lo que se considera el mundo del pensamiento cristiano que dicen que Dios, por lo que ven en la Biblia, está a favor de la poligamia.

¿Que es la poligamia?

La poligamia técnicamente quiere decir simplemente el casarse con más de una sola persona. En la Biblia se observa o se habla de las siguientes formas de poligamia: la poligamia concurrente, la poligamia consecutiva mortal (un viudo se vuelve a casar) y no, y la poligamia consecutiva mortal. La poligamia concurrente es la que más interesa aquí, siendo la más problemática de defender bíblicamente y la más debatida de todas. La poligamia concurrente en el Antiguo Testamento fue pecado desde el principio de la creación, aunque fue practicado en ciertos casos, al igual que otros tipos de pecado, porque va en contra de la naturaleza de Dios según su revelación para todos en la creación.

Poligamia en el Antiguo Testamento

Al intentar debatir sobre la poligamia, el problema con el que se encuentra es la falta de leyes o mandamientos directos en concreto que tratan de ese tema específicamente y sin duda. Entonces, la única manera de tratar el tema de la poligamia es ver los pasajes donde sugiere, aunque no están hablando de manera plena y directa y los pasajes donde habla de la naturaleza del matrimonio. Por esta razón también hay tanta diferencia entre las opiniones de las personas que intentan interpretar y resumir lo que la Biblia quiere decir sobre la poligamia, porque hay que formar de entre toda la Biblia una opinión, en vez de ver un resumen del tema en un capítulo. En este caso, el dicho “un poco de conocimiento es algo muy peligroso” se aplica bien. Muchos cristianos o gente que saben algo de la Biblia, pero no mucho, suponen que las grandes figuras del Antiguo Testamento, a los que se llama “hombres de Dios,” son hombres perfectos y por siguiente sagrados ejemplos de lo que Dios manda. Después piensan que si ellos eran polígamos, seguramente está bien, porque si Dios no ha proclamado una ley en contra, seguramente es algo bueno.

Los pasajes con los cuales se trabaja este tema son varios y se encuentran por lo largo de toda la Biblia (porque el Nuevo Testamento interpreta el AT y hace referencia a ello.

La institución del matrimonio en Genesis 2

Génesis 2 es la institución divina del matrimonio. Es la creación perfecta de Dios de esta institución. Existe en un mundo bueno y sin pecado. Los versículos 18-24 dan mucha información sobre esta perfecta relación:

18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

En este pasaje Dios revela muchas cosas sobre la relación entre el hombre y la mujer, puesto que es la primera vez que Dios revela algo sobre el tema, y porque están todavía en el Huerto de Edén y antes del pecado. Habla de un hombre y una mujer siendo una sola carne, y no deja hueco para que hayan más personas con esa misma relación (v. 24). También dice que la mujer es de la misma esencia, es decir, que ni uno ni la otra era mejor ni más importante ni el dueño del otro (v. 23). Adán no creó a Eva, sino el Señor, así que no era él su gobernante sino el Señor. Adán estaba durmiendo durante todo el proceso, para mostrar que no podía ni haber ayudado (v. 21). Esta relación se ve en contraste con la relación que van a tener después de la caída.

Uno de los resultados del pecado es que las relaciones sufren. Dios ya no tiene la misma relación con Adán y Eva como tenía antes del pecado. En Génesis 3:8 dice que Dios “se paseaba” o “andaba recorriendo” (en la NVI) en el huerto. La palabra para esto en hebreo está en una forma verbal que quiere decir hacer algo con regularidad, o sea, como era su costumbre. Después del pecado cuando Dios se paseaba en el huerto, Adán y Eva se escondieron en vez de estar con Él y pasear con Él en plena comunión. En Génesis 3:14-24, Dios define como han cambiado todas las relaciones entre todos los que estaban metidos en la situación. Unos de los cambios como resultado del pecado es lo que dijo Dios a la mujer, “y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” (Gen. 3:16) o en la versión NVI “él te dominará.” Este cambio en la relación matrimonial significará para la mujer una posición subordinada a su marido, lo cual le resultará vulnerable a la explotación, la poligamia siendo una forma de esa explotación (Bromiley et al 901).

Un resultado más de la caída del hombre es que entró el pecado al mundo y todos los hombres a partir de allí tenían esa relación rota con Dios, el Santo. En el próximo capítulo, Caín mata a su hermano, el primer homicidio. A partir de aquí se ve a lo largo de la Biblia que los hombres se matan unos a otros, o bien uno a otro o también en batallas y en ejércitos, muchos matándoles a muchos otros. Suponiendo que los sistemas reproductivos del hombre y la mujer funcionan iguales ahora y durante la historia en que hay datos acerca de este tema como en aquellos tiempos (y no hay porque creer que no lo eran), nacen más o menos la mitad de los niños masculinos y la otra mitad femeninas. Si se matan uno a otro los hombres más que las mujeres, como describe la Biblia, se acaba con más mujeres que hombres, y este hecho se creó muchos problemas. Se ve en las historias bíblicas donde se halla la poligamia en las que se cuenta algo de los personajes disputas y sentimientos de celos, maldad, y odio entre mujeres de un solo esposo, por ejemplo Raquel y Lía (Gen. 30) y Ana y Penina (1 Sam. 1:1-6). Por esta razón se puso una ley como la que aparece en Deuteronomio 21:10, “Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida…”

¿El primer homicidio fue pecado? ¿Cómo sabría Caín que no debía de haber matado a su hermano? Dios todavía no había soltado los diez mandamientos para decirle que no matara. Tampoco Dios había hablado directamente con Caín ni con sus padres, que se sabe, diciéndoles especificamente que Dios su Creador no quiere que se matan unos a otros. Romanos da la respuesta que “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (1:20) y de los que no tenían la ley, “aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones…” (2:14-15). Entonces, desde la creación del mundo no hay excusa; la ciencia del bien y el mal también había entrado entonces y tenía una “consciencia” o la ley escrita en su corazón. Del mismo modo que cualquier pecado antes de la ley mosaica era pecado porque Dios había revelado de cierta manera su propia naturaleza, la gente sabía que la monogamia era la voluntad, el placer de Dios. Al igual que Dios es el dador y sostenedor de vida, y por eso está fuera de su naturaleza matar al vecino, Dios instituye la relación entre el hombre y la mujer como pareja monógama, y por eso está fuera de su naturaleza la poligamia. Que lo diga explicitamente en el Antiguo Testamento o no es otro tema ya que está claro lo que está dentro y fuera de la naturaleza de Dios.

Un reflejo explícito de esta naturaleza se ve constantemente en lo que insiste Dios con Israel, su pueblo. Su relación con ella, su esposa, es monógama, o sea, que Dios nunca se proclama “Dios de los filisteos” ni de los heteos ni de nadie más, aun si creían en Él por causa de lo que hayan visto u oído. Sigue con una sola esposa. Podían entrar extranjeros, pero estos se hicieron parte del pueblo y tomaron parte de la misma relación, la única. Después el pueblo de Dios se extiende a ser la Iglesia, en el NT con encuadrada como la novia del Cristo.

Hay varios pasajes sueltos por el Antiguo Testamento que causan problemas para algunos a la hora de decir que Dios no ve la poligamia como pecado, especialmente cuando no tienen bien claro lo que significa Génesis 2 para toda la humanidad. Deuteronomio 21:15-17 dice, “Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; 16en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; 17mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.” Este pasaje, en primer lugar, habla de tener dos esposas, no más. Antes viene un gran “si” de cualificación. No dice que un hombre debe de tener dos esposas, o que es bueno que las tenga. Simplemente reconoce que la poligamia, como cualquier otro pecado, ya se había infiltrado en la sociedad y que la gente iba en contra de la naturaleza de Dios en estas cosas (e iban cosechando las consecuencias), y busca poner un poco de orden a estas consecuencias, o frenarlas un poco. Además, el fin de esta ley dada por Dios no trata de la poligamia (esta es la causa de tener la ley), sino el derecho de primogenitura. Este pasaje es una parte de una mayor serie de leyes, y considerando el contexto mejorará el entendimiento de esa ley.

En esta serie de leyes, se presenta unas situaciones adversas, que hablan de personas metidas en algún pecado y que se debe hacer en estas situaciones. Deuteronomio 21:18-21 es la siguiente situación adversa (después de la de la bigamia y la primogenitura) y sigue la misma forma de introducción como la situación anterior suya, empezando por que quiere decir “si/cuando un hombre/una persona/alguien/un marido.” El kî (traducido “si” o “cuando”) siempre introduce lo dado y significa que eso o será influenciado o influenciará algún otro hecho o acción (Harris et al 438). Entonces, “Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre” (v. 18) es lo dado, está tratando una situación donde hay pecado y hay que hacer algo. La siguiente situación es “Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte” (v. 22). Seguramente queda bien claro el tema aquí. También se halla esta forma de kî ish en la siguiente serie de leyes que tratan del tema de varios problemas en cuanto a la relación del hombre y la mujer como si un hombre falsamente difama y acusa a su mujer de no haber sido virgen (v. 13-21); si un hombre es sorprendido durmiendo con la esposa de otro (v. 22); si se encuentra casualmente un hombre con una virgen, ya comprometida para casarse, y se acuesta con ella (v. 23-27); y si un hombre se encuentra casualmente con una virgen que no esté comprometida para casarse y la obliga a acostarse con él (v. 28-29)(Elliger et al 324-326).

Poligamia en Exodo 21:10

Se cita Éxodo 21:10 para mostrar que la ley del Señor sí, promueve la poligamia porque tiene leyes en las cuales se explica como hay que tratar a estas mujeres. El versículo dice así, “Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal.” Ahora, mirando el contexto más amplio, vemos que esta ley se halla en un párrafo sobre los siervos hebreos. Empieza el relato con esta frase: “Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde” (Exodo 21:2). Sigue con las leyes sobre tratar a un siervo varón. Después está lo de la sierva: “Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. 8Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. 9Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas. 10Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. 11Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero” (Ex. 21:7-11). Hace falta notar que la palabra usada en el versículo dos para el siervo varón es ‘?bad, lo cual denomina una person de servicio, función, con la intención de hacer una actividad (porque viene de la raíz del verbo hebreo “hacer”). Eso era el típico siervo. La palabra escogida para hablar de la sierva o esclava es de una raíz completamente distinta, ’?mâ, que significa esclava femenina, doncella, sierva. Tenían derechos, más que esclavos extranjeros, pero no tantos como las mujeres libres; aun eran posesiones (Gen 20:17, Ex. 2:5, Ex 20:10, Lev 25:6 y más) (Harris et al 49).

En la sociedad hebrea, había esclavos, o siervos, igual que antes de la formación del pueblo de Israel, la gente de la tierra tenía siervos. Cada persona tenía su propio estado civil, sea libre o siervo. Los siervos tenían que someterse a sus señores porque eran sus posesiones, su propiedad (Ex. 21:20). No tenían los mismos derechos como las personas libres, y tampoco tenían el mismo valor, según la ley puesta por Dios para la gente en Éxodo (Ex. 21:28-32). Además, la mujer está por debajo de su esposo, y una hija es también como una posesión legal de su padre. Así que él tiene derecho a venderla como sierva si quiere o si le hace falta. Su señor tiene derecho de casarse con ella (v. 7), de darle a hijo como esposa (v. 9), y de darle a otro siervo suyo como esposo (v. 4). Si el señor desea casarse con la sierva, ella no necesariamente se queda como su esposa normal. A lo mejor tiene una esposa, y la sierva es considerada como la doncella de esa esposa, por ejemplo en el caso de Abraham, Sara y Agar (la ’?mâ de Sara).

Se halla, en la frase “si tomare para él otra mujer,” la palabra hebrea’ah?r, que significa “otro,” la cual se encuentra aquí en la forma sustantiva femenina. Esta palabra en si misma puede referirse a cualquier otra palabra femenina o a una persona femenina. La palabra femenina a la que se podría referir en este pasaje no es “esposa” porque esa palabra no está anteriormente en el hebreo; tiene que ser “otra sierva” o simplemente “otra.” Este pasaje, en hebreo, no menciona nada de esposas, con la excepción de la alusión al tratamiento de la sierva como hija. Viendo el verbo en el hebreo, versículo nueve debe de quedar algo así: “Y si a su hijo se la promete en matrimonio (o la designa para su hijo), como en la costumbre de hijas le hará” (Berry 308). Así que está hablando de un hombre que compra una sierva y ve que es una buena chica y le gustaría que su hijo la tuviera como esposa algún día. Entonces tiene que cambiar su forma de tratarla, tanto con el respeto que le tiene como sexualmente, si era que la trataba como concubina o una mujer sierva. Pero si el hijo escoge para él mismo otra mujer para ser su esposa, porque no le gusta la sierva o algo, como su padre ya se la había prometido en matrimonio a su hijo, y no pone nada aquí sobre el divorcio, tiene que cumplir por lo menos con proveer para ella.

Es una ley para proteger a la chica, la sierva prometida, de la explotación, no para permitir la poligamia; no trata de eso. Es la responsabilidad del hombre no meterse en un lío de poligamia en primer lugar, pero si pasara, ya sabe lo que debe hacer. Si no le va a dar lo prometido, o sea, las tres cosas, pues entonces ella puede salir libre. Lo importante es que la chica no se quede como una esclava maltratada y abusada, porque seguramente en algunos casos la esposa del hijo se sentirá celosa y le tratará y hará que su esposo le trate mal a la que estaba prometida (como en el caso de Sara y Agar en Gen. 16, ver la página siete). O se la tiene que cumplir la promesa dada o la tiene que dejar como mujer libre y común (no venderla, ni quedársela como esclava). Siguiendo esta ley están las leyes de “El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá” (v. 12) y “Asimismo el que robare una persona y la vendiere…” (v. 16). Viendo este contexto, se puede ver que Dios no sólo hace leyes sobre cuando las cosas van bien y todos le siguen, sino que muchas son para hacer frente a las situaciones en que hay pecado, para saber como se debe comportar en cuanto a las consecuencias.

Poligamia en Deuteronomio 17

Se cita el versículo 17 de Deuteronomio 17 como una ley universal en contra de la poligamia, pero mirando el texto más amplio, no parece ser así:

14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; 15ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. 16Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. 17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. 18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; 19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; 20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

No se puede contar este versículo como una citación bíblica que dice que la poligamia era prohibida entre los hebreos. En primer lugar, es un requisito para un rey, no un mandamiento para la gente, aunque el líder de la comunidad se supone que fue visto en la más alta estima y fue un ejemplo para su pueblo. En segundo lugar, este requisito real no dice que el rey no debe casarse con más de una mujer, sino que el requisito en el hebreo viene del verbo r?bâh, y en este caso está en el futuro del modo verbal Hiphil que significa “causar a multiplicarse, o causar a llegar a ser grande, mucho, muchos, o numeroso.” La raíz rbh se encuentra más que 200 veces en el Antiguo Testamento. Entre ellas es una de las palabras hebreas para langostas, por las grandes cantidades de ellas que se hallaba a veces por estas tierras. Todas las veces que aparece la raíz de este verbo, se refiere no simplemente a ser más de uno, sino que significa una abundancia, una multitud, en vez de unos cuantos, unos pocos, o unos varios. La primera vez que aparece la raíz rbh es en Génesis 1:22, “Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra” (Wilson 282 y Harris et al 828-829). Entonces, el lenguaje no es bastante especifico para poder concluir que quiere decir particularmente “más de una mujer” en vez de simplemente lo que se podría considerar como “muchas.”

Además, mirando el contexto de Deuteronomio 17:17, se ve que está ubicado entre otros requisitos para el rey que tampoco tienen nada que ver (a primera vista) con ninguna ley en concreto. No hay una ley en contra de tener muchos caballos, como no le permite en el versículo 16, ¿verdad? Y Dios nunca ha dicho al resto de su pueblo que no deben de tener oro y plata. ¿No es que Dios quiere que prospere su pueblo? En primer lugar, la gente común no tenía caballos en aquellos tiempos, solo reyes los tenían. Por eso los caballos “tienen un fuerte sentido simbólico de poder militar y arrogancia política (Is. 2)” (Nelson 143). Era una costumbre de reyes paganos de aquellos días de tomar para sí muchas mujeres porque eran los más ricos. Poca gente tenía el dinero para poder pagar tantos matrimonios, desde la boda o el precio de la novia hasta el mantenimiento de una casa de muchas personas (por ejemplo, el tema de tener bastante tierra para darles de comer y el tener dinero para conseguir lo necesario de la vida diaria). También era una práctica común de aquellos reyes dar como esposa a sus hijas a los reyes de otras naciones para hacer tratados de paz y alianzas con ellos.El hecho de que alguien haga algo en la Biblia (excepto Dios y Jesús, porque no tienen pecado) no quiere decir que lo que ha hecho era bueno ni que se debe seguir el ejemplo. La Biblia está llena de historias de pecadores, que no son perfectos. El AT está lleno de historias del pueblo de Dios, una de las razones por las cuales se escribían fue para que el pueblo aprendiera sobre si mismo y sobre como es Dios. Aunque Dios sobrepasa la cultura, los libros del AT fueron escritos dentro de los límites de la cultura de cada uno de sus autores. Hoy en día hay los que crean listados de todos los casos de poligamia en la Biblia para mostrar que la Biblia apoya la poligamia, pero con una segunda mirada más de cerca de los textos, puede que dicen el contrario.

Empiezan por Lamec, el primer caso notado en la Biblia, que tenía dos esposas y mató a un hombre porque le hirió. La canción de Lamec es una canción jactanciosa. Sus palabras suenan sedientas de sangre y un espíritu de venganza y estar listo para hacer la maldad. Dios prometió a Caín que sería castigado/sufriría la venganza del Señor si alguien le matara. Pero Lamec se toma por si mismo el papel del castigador o repartidor de venganza, porque no es la promesa de Dios; lo proclama él. Lamec está hablando de una viciosa y excesiva venganza. La venganza de Dios es considerada como perfecta porque son siete veces (no está hablando del número en concreto; en estos asuntos no se habla así), pero Lamec habla de setenta y siete veces, que significa la ejecución sin límite de la venganza (Aalders 131). Se encuentra la mención de Lamec justamente después de la historia del primer homicidio. Nombran los descendientes de Caín hasta Lamec y allí se para la genealogía y cuenta un poco sobre él. Inmediatamente después de los seis versículos sobre Lamec, dice en Génesis 4:25-26: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.” Aunque es posible (biológicamente hablando, según los años que ponen en la genealogía) que Set fue nacido después del nacimiento de los hijos de Lamec, de los cuales se habló en los versículos 20 a 22, no era necesariamente que sí. Lo importante que se ve aquí en tener los versículos 25 y 26 después de la genealogía de Caín es mostrar el contraste entre el pueblo de Caín, que no invocó el nombre de Jehová y lo tomó todo en sus propias manos, y un pueblo que sí que invocó el nombre del Señor. Aunque es debatido lo que significa exactamente “invocar el nombre del Señor,” si bien quiere decir que entonces empezaron a llamarlo así, o si era una forma de culto, u otra cosa (Aalders 135). Lo más importante, sin embargo, es tomar nota de que hubo una relación y que el hombre estaba de una forma u otra buscando al Señor.

La poligamia de Abraham

Abraham tenía una esposa, Sara, y después de esperar a Dios un tiempo a que le diera un hijo por medio de ella, Sara le dijo que tomara su esclava Agar como esposa para que por medio de ella pudiera conseguir un hijo. Entonces, la Biblia no dice que Abraham tenía dos esposas. Sólo afirmó que Sara era su esposa (Gen. 17:15). Cuando Sara se murió (porque Agar había sido ya expulsada por Sara con su hijo) Abraham volvió a casarse con Cetura (Gen. 23 y 25:1-4). De todos modos el Señor declara en Génesis 26:5 que Abraham “oyó mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” Todo eso ocurrió antes de que Dios hubiera dado su ley al pueblo del Israel por medio de Moisés. La palabra en este caso traducida por “leyes” en la Reina-Valera es mejor traducido del hebreo tôrâ como “enseñanzas” (Harris 403). Dios habló de que Abraham cumplió los requisitos, aunque le costaba bastante, como podemos ver, con fe, y murió habiendo andado hacia el Señor, y no tiene nada que ver con cumplir las leyes del pueblo de Israel. Se ve que cada vez Dios se revela más, con cada personaje que surge hasta el clímax con Jesús, y entonces se ve lo más claramente de nunca la personalidad de Dios. Abraham era el principio de este proceso, así que como andó con el Señor era lo que pedía. La Biblia cuenta dos historias de cuando Abraham mintió a las autoridades de la tierra (Gen. 12:11-20, 20:1-7). Mirando la misma historia en la que Abraham se hace polígamo, se ve que el autor destaca claramente las consecuencias de aquello. Génesis 16 versículos tres y cuarto se leen así: “Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.” (Vale la pena mencionar aquí también que como está escrito, parece echar la culpa a Sara, la que le sugirió hacerlo. Claro que él también podría haber rechazado la propuesta, pero se ve la intención del autor.) “Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.” La consecuencia de la poligamia es el odio entre personas, lo cual conduce a la violencia (“Y como Sarai la afligía,” v. 6) y finalmente el homicidio en algunos casos (aunque no en este).

La poligamia de Jacob

Jacob se casó con Lía por engaño, cuando en realidad lo que quería era casarse con Raquel. Aquí hay pecado ya, y ni siquiera se ha casado Jacob con la segunda mujer. Sin embargo, no dice que Jacob tomó Raquel como su segunda esposa porque pensó que era bueno ni justo, sino porque estaba enamorada de ella (Gen. 29:18). En estos tiempos, Jacob todavía no había tenido su encuentro personal con Dios (Gen. 35). Cuando Dios le da a Jacob su promesa “De ti nacerá una nación y una comunidad de naciones…” le dice “crece y multiplícate,” pero según como se cuenta la Biblia esta historia, parece que Raquel en aquel momento ya está embarazada. from the way it is told in the Bible Rachel seems to already have been pregnant and she dies in labor only a short time after this promise is made, leaving Jacob with his one original wife. Se ve en un mapa de las tierras bíblicas que Betel estaba a menos de 30 kilómetros de Efrata. El tiempo medio de viaje de un día en los tiempos bíblicos era entre sólo 28 a 38 kilómetros al día (Beitzel 65). Entonces se ve que fue casi inmediatamente después del encuentro con Dios que Jacob quedó sin su segunda esposa, dejando a Jacob con la primera y original. Sin embargo, sus acciones políginas le atormentan mucho, y son causa del odio y la violencia entre hermanos (Gen. 37).

La poligamia de David

David fue polígamo (2 Sam. 5:13-16 y 1 Cron. 3:1-9; 14:3), lo que por ley explícita no debería haber hecho (Deut. 17:17). Los autores parecen considerar lo que tenía David como “multiplicarse esposas.” Cuando menciona en estos textos las mujeres y los hijos que le nacieron a través de ellas, pone algo que se hace pensar que son muchas mujeres y muchos hijos. En 1 Crónicas 3, en las genealogías de las demás personas no lo dice, pero en la de David sí: Después de nombrar sus hijos dice “Todos estos fueron los hijos de David, sin los hijos de las concubinas,” para que no haya duda— ¡todos estos! En el capitulo 14 dice que “Entonces David tomó también mujeres en Jerusalén, y engendró David más hijos e hijas” en castellano, pero en hebreo la palabra traducida “también” y “más” es la misma. Significa ‘ôd la adición, la continuación, o la repetición, y quiere decir “tomó aun más mujeres” o “tomó otra vez mujeres” o “tomó todavía mujeres” (Harris 648). De todos modos están destacando que estaba tomando muchas mujeres. Aquí no hay duda de que está cometiendo un gran pecado en tener ocho esposas (que han sido documentadas, puede que habían más), incluso algunas de naciones que no siguieron al Señor, lo que también está prohibido (Ex. 34:16, Deut. 7:3-4). Además, se cuenta la historias de unos los problemas que sufrió debido a su poligamia con muchos detalles en la historia de Betsabé y el arrepentimiento de David (2 Sam. 11-12) y otra en 2 Samuel 13 hasta el capítulo 20, y las consecuencias llegan aun más allá en la historia. En la genealogía de 1 Crónicas 3, después de nombrar los hijos varones pone una pequeña frase: “Y Tamar fue hermana de ellos” (v. 9b). La segunda de las historias torcidas y problemáticas de 2 Samuel empieza con Amnón queriendo acostarse con Tamar, su media hermana. Así que el autor hace el vínculo entre la poligamia de David y el gran lío en que se metió su familia y por siguiente todo el país.

La poligamia de Salomón

El mejor ejemplo en la Biblia, que parece algo increíblemente exagerado, es Salomón, que “tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón” (1 Reyes 11:3). Salomón gana el gran premio de la Biblia de “El Hombre con Más Mujeres de Todos.” Pero también es evidente que gana el gran premio de “La Caída Más Larga de Todos.” Salomón empezó su vida y su tiempo como rey muy bien. 1 Reyes 3:10 dice que al Señor le agradó que Salamón pidiese un corazón discernante para gobernar al pueblo de Dios.

Por eso le dio riquezas y honor también. Pero iba a caer Salomón en la tentación de hacer con estas riquezas lo que no debía haber hecho. 1 Reyes 10:26-11:13 es como el otro lado de la moneda de Deuteronomio 17:14-17. En primer lugar, Salomón era hijo de una hitita (Deut. 17:15 “no podrás poner sobre ti a hombre extranjero”), pero eso ya era por causa de David. En segundo lugar, Salomón “juntó carros y gente de a caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes” y “traían de Egipto caballos y lienzos a Salomón” (1 R. 10:26, 28) cuando la ley para un rey de Israel dice “Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos” (Deut. 17:16) Se ve por el versículo 29 y también se ve un poco anteriormente en el capítulo 10 de 1 Reyes que amontonó mucho oro y plata cuando el Señor dijo, “ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia” (Deut. 17:17). In 1 Reyes 11:1-13 Salomón llega al colmo con el Señor. “Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe” (Deut. 17:17) y Salomón amó a muchas mujeres extranjeras. Tenía 700 mujeres y 300 concubinas, pero eran las mujeres las que le hicieron pervertir su corazón, no las concubinas. Como resultado, vemos que: “Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel” (v. 9). Acabó causando problemas por culpa de su poligamia que al final era lo que dividió y destruye el reino (2 Cron. 10ss): Vió lo más alto del reino y lo hizo caer hasta lo más bajo, el exilio y la esclavitud.

Monogamia

Otros caracteres sobresalientes en la Biblia dan un gran ejemplo recto para el pueblo en general. Isaac, José, Moisés tuvieron sólo una esposa. El sumo sacerdote tenía que ser monógamo según Levítico 21:14 (Wight 67). En el NT los líderes de las iglesias tenían que ser monógamos también, entre otras cualidades excelentes (1 Tim. 3:1-7, 8-13). Noé tuvo una sola mujer (Gen. 6:18) y la Biblia dice sobre él: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé” (Gen. 6:9). Entonces Noé era salvado del diluvio cuando en Gen. 6:13, “Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.” Aquí no habla del pecado, sino de la tierra corrumpida y llena de violencia, pero se entiende que es otra forma de decir que no hicieron lo bueno y lo justo. Interesantemente, cuando se habla de la violencia y después los casos desarrollados de la poligamia a lo largo de la Biblia, no se puede ignorar que siempre caen juntas y ligadas las dos cosas, de una manera u otra.

El primer versículo de Job le presenta así: “era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” En aquellos tiempos era muy costoso para la mayoría del pueblo tener más de una esposa. Entonces, se podría decir que Noé era un hombre común económicamente hablando (porque la Biblia no dice si era rico o pobre o normal) y por eso no tenía opción de tener más de una esposa. Pero el en libro de Job, se sabe muy claramente que Job tenía mucho: “Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. 4E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos” (Job 1:2-4). No cabe duda de que Job era rico, pero sin embrago tenía una sola mujer (2:9). Se sabe que también en cuanto al tema de las mujeres, había hecho un pacto de mantener la pureza, porque en Job 31:1, Job dice: “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” Job se exige para mantenerse puro sexualmente, desde su monogamia hasta lo que hace con su mirada. En resumen, Génesis 2 es el pasaje clave para el entendimiento del tema de la poligamia a lo largo del AT y toda la Biblia. Si uno todavía no está seguro de que quiere tomar muy en serio Génesis 2 como la institución divina del matrimonio, puede referirse a Mateo 19:1-9 y Marcos 10:1-12, donde Jesús mismo lo toma en serio y basa sus enseñanzas sobre el matrimonio en el pasaje de Génesis. Dios insiste en Romanos 1:20 que desde la creación del mundo se podría ver en lo que creó sus cualidades invisibles. “Lo que creó” no solamente quiere decir los arboles y los pájaros, sino que los humanos también que como los creó para funcionar. Las consecuencias adversas naturales (o sea, que se ve a través de mirando unicamente lo que Dios ha creado) de la poligamia son bastantes para demostrar que Dios Creador del Universo no creó el humano para funcionar así, sino en una relación monógama entre hombre y mujer. En matrimonios monógamos también puede haber problemas, para no llegan a ser de tipo que se encuentra en los matrimonios políginas del AT. Tampoco en los matrimonios monógamos se ve consecuencias malas que provienen de la relación misma; sólo se ve consecuencias de este tipo resultando de un matrimonio donde haya pecado en concreto, por ejemplo el adulterio. Lo que Dios desea para su pueblo y lo que deja que sucede son dos cosas distintas. Dios deja a su creación pecar por su propia voluntad, aunque no es el deseo de Dios que pequen, y por tanto que tengan relaciones rotas.

El universo fue creado según la naturaleza de su Creador, de esta manera finalmente se reconoce la naturaleza del matrimonio como revelada y cumplida en la naturaleza de Dios como se relaciona con los humanos en la naturaleza singular (monógama) de su matrimonio con su pueblo escogido, el pueblo de Israel, que por medio de Cristo ha sido hecho un pueblo con judíos y gentiles (Ef. 2:11-3:13). Lo absoluto de todo matrimonio será el de Apocalipsis 19:6-8 y 21:ss, cuando la nueva Jerusalén descenderá del cielo, de Dios, como una esposa ataviada para su marido, y habrá (v. 3) “una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”En conclusión, lo que se halla en el AT sobre la poligamia y también en el NT es que es cuestión de la letra de la ley tanto como es espíritu de la ley. La letra de la ley está escrita el los corazónes de la gente y ha sido evidente desde el principio. El espíritu de la ley es que el pueblo de Dios quiere ser como Él, monógamo y fiel a nivel del matrimonio en este mundo tanto como espiritualmente.

Bibliografía

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