Programa de vivienda para ministros de la comunidad evangelica del Estado de Yucatán

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M. EN ARQ. MANUEL JESÚS SÁNCHEZ ZAPATA

manuel.sanchezzapata@gmail.com

INTRODUCCIÓN

“Toda familia tiene derecho a disfrutar de una vivienda digna y decorosa”

Artículo 4º. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

PROBLEMÁTICA DE LA VIVIENDA

De acuerdo con estudios del mercado de la vivienda del Estado de Yucatán , se tiene una demanda anual de 6,236 viviendas, de las cuales 2,662 son requeridas por familias que reciben un ingreso menor a 2 salarios mínimos. Es decir, el 43% de la población que anualmente demandará una nueva vivienda, no podrá acceder a ella a través de los medios formalmente instituidos. Adicionalmente, al año 2000 se tenía un rezago en el estado de Yucatán de 42,117 viviendas nuevas de las que casi el 52% pertenecen a Mérida . Como se podrá notar, la necesidad de vivienda en la ciudad es alta y los mecanismos de acceso a ella solo están disponibles para las familias que perciben más de dos salarios mínimos y tienen un empleo formal.

Otro aspecto importante, es que en nuestra ciudad ha disminuido la autoconstrucción relacionada con la vivienda progresiva, esta situación se debe principalmente a problemas de tipo económico por las que atraviesa el país, inflación, disminución del poder adquisitivo para la compra de materiales, falta de trabajo, entre otros. Las repercusiones son evidentes, la construcción de vivienda con la utilización de sistemas tradicionales ha disminuido, se persiste en la edificación masiva de viviendas de diseño repetitivo y con muy poca innovación en el uso de materiales y elementos constructivos.

Como parte de la población que carece y demanda una vivienda digna para vivir, se encuentran los ministros evangélicos que desempeñan importantes funciones como contribuir a la adecuada integración familiar, el sano desarrollo de la juventud, rescatar a muchas personas de las drogas y la delincuencia, así como coadyuvar en la solución de diversos problemas sociales. Sin embargo, a pesar de la importancia de su labor, carecen de un sistema de seguridad social que les garantice el bienestar y sano desarrollo para ellos y sus familias.

ANTECEDENTES

La falta de vivienda entre los ministros evangélicos se debe principalmente a la falta de instituciones financieras que les provean créditos accesibles para adquirir una vivienda. Las asociaciones religiosas no cuentan con este tipo fondos y las iglesias proveen recursos para el sostenimiento del ministro y su familia, pero suelen limitarse a los gastos de manutención. Por otra parte, muchos ministros no cuentan con un trabajo formal o patrimonio que garantice el financiamiento de las asociaciones de crédito, por lo tanto no son candidatos susceptibles de ser apoyados por estas instituciones. Debido al bajo ingreso que perciben, se logran conseguir ahorros mínimos que se utilizan para construir la vivienda poco a poco, llegando a consolidarla en periodos que pueden durar de 20 a 30 años durante los cuales pueden permanecer viviendo en condiciones precarias.

Muchos ministros, para acceder a una vivienda, adoptan la modalidad de “autoconstrucción”. Construyen su vivienda progresivamente, poco a poco, aprovechando los pocos recursos que van ahorrando, así como el subsidio de las instituciones que eventualmente los atienden. Los ministros dedican el tiempo completo a su misión espiritual y social, comúnmente no se dedican directamente a la construcción de su propia vivienda. Edifican su casa mediante la contratación de los trabajos con maestros albañiles, que por lo general suelen ser de su misma congregación. De este modo reciben una atención preferencial y en la mayoría de las ocasiones precios de contrato que pueden representar inclusive hasta un 50% de ahorro con respecto a los precios del tabulador.

MARCO CONCEPTUAL

“El techo – tejado protector – es símbolo de hogar, de cobijo y del refugio que mejor compendia la casa.”

Julián Salas

LA VIVIENDA PROGRESIVA ES SUSTENTABLE

El término vivienda progresiva se origina de conceptualizar a la “vivienda como proceso”, en contraposición de la “vivienda como producto terminado”. Éste último caso corresponde al de las viviendas construidas en serie en desarrollos habitacionales a través de empresas inmobiliarias o instituciones públicas y que se entregan terminadas al usuario o “llave en mano”. Conceptualizar la vivienda como proceso es considerarla como un objeto que se consolida paulatinamente y que responde a una práctica con que la mayor parte de la gente produce sus viviendas de acuerdo a su propia disponibilidad de recursos, posibilidades, buscando adaptar la vivienda a sus propias necesidades y aspiraciones. Otro aspecto importante, es que mediante este sistema se logran resolver las necesidades de habitación de las familias más pobres y se logra construir más con los escasos recursos de los que se disponen . Siguiendo al autor, señala que construir de esta forma es posible: “hacer más con menos…lograr producción masiva…atender sectores de bajo ingreso…” (p. 12), entre otros aspectos.

La propuesta de fortalecer la producción de la vivienda progresiva con la participación del mismo usuario supone grandes ventajas. Primero porque contribuiría a disminuir los desperdicios en la construcción ya que con este tipo de proceso la familia diseña y produce los espacios de acuerdo a sus propias necesidades sin tener que realizar demoliciones o remodelaciones propias de las viviendas en serie que carecen de los espacios adecuados e incluyen desperdicios ocultos. La propuesta sustentable para racionalizar el espacio natural de nuestra ciudad se podría definir como hacer más vivienda progresiva utilizando menos recursos naturales, permitiendo que el usuario-constructor a partir de su experiencia de habitar el espacio, piense y diseñe el espacio a construir .

SE DIGNIFICA LA VIVIENDA

La vivienda es un espacio del habitar en el que convergen una gran diversidad de valores para el hombre, valores que pueden variar según los contenidos culturales pero que en general son comunes para las personas de una colectividad determinada. Valores como la seguridad de un techo para vivir, la posesión de un bien económico, la garantía de un patrimonio familiar, la comodidad de un espacio confortable, el deleite en una obra estética y el estatus social simbolizado por la vivienda, entre otros. Estos valores son jerarquizados, según el aprecio que cada persona tiene de ellos, y cada quien establece su propia escala, pero indudablemente son mutuamente compartidos por la colectividad de cada comunidad.

Cuando una persona no tiene vivienda y desea alcanzar una, somete a juicio estos valores y decide en cuales invertir sus recursos, en este caso no se habla solo de los económicos, sino también del tiempo, esfuerzo, la ayuda comunitaria y familiar y otros recursos que habrán de gastarse para conseguir la vivienda. Algunas personas preferirán gastar sus recursos en una vivienda duradera, fabricada de concreto por ejemplo, que en una de materiales provisionales, que tendrán que ser sustituidos a la larga y la inversión hecha se perderá. Otras personas pondrán un énfasis mayor en el diseño de su vivienda, ya sea porque adecuándola a su modo esperan gozar de una mayor comodidad en ella o porque a mejor diseño se espera contar con una mayor plusvalía. Todos estos valores que la gente asigna a los aspectos de la vivienda deben ser tomados en cuenta cuando se desarrollan propuestas orientadas a modificar los elementos de la vivienda, ya sean aspectos tecnológicos como los materiales o elementos constructivos o sus aspectos arquitectónicos como el diseño, los espacios, la forma, etc.

Dignificar la vivienda significa producir espacios habitables que conserven ese cúmulo de valores que interesan al usuario, emplear los recursos arquitectónicos para producir los espacios funcionales, estéticos y de confort esperados. Significa también emplear la tecnología para producir nuevos materiales, elementos constructivos y componentes de la vivienda que mantengan esos aspectos que son de interés para el usuario, en vez de encubrir proyectos cargados ideológicamente para esconder una realidad de vida infrahumana. Si se conservan en la producción de la vivienda los valores e intereses del usuario se estará dignificando a la vivienda que durante tantos siglos ha esperado que se atienda la tarea incumplida de dar al individuo un espacio digno para habitar. Aún hoy en día, en un mundo global y en medio de una vida posmoderna, el individuo tiene valores y respetar sus valores significa dignificar.

SE DISEÑA DESDE EL HABITAR

Entre las conceptualizaciones más contemporáneas, la del alemán Heidegger (1951) hace concebir una arquitectura que se inicia desde el habitar. Nada es posible sin el habitar, todo parte de esta experiencia de vivir el lugar, al mismo tiempo que se le piensa y se le construye. El hombre, por su capacidad de pensar lo construido mientras habita, puede elegir de la naturaleza los mejores materiales, no solo para su confort, sino también para cuidar la tierra y para habitarla dignamente. Diseñar es pensar el habitar y la construcción del espacio, estas condiciones son experiencias que han de vivirse en una sola y no es posible aislarlas. El ser humano destaca sobre la naturaleza por su capacidad de construir con el pensamiento, crear el lugar, antes de edificarlo por el habitar. Construir no es simplemente edificar, es vivir el lugar que se habita al tiempo que se produce, se construye; habitar y construir van juntos, son experiencias que se sostienen mutuamente. Habitar y construir comparten significado y se dan significado recíprocamente, se construye habitando y se habita construyendo:

PROGRAMA DE VIVIENDA

MODELO DE VIVIENDA

Cada usuario construye su vivienda a su propia manera y de acuerdo a sus propios valores, “dignifica su vivienda”. Sin embargo, con el propósito de tener una base para cuantificar los montos de inversión, los tiempos de construcción y el sistema progresivo de la construcción, entre otras cosas. Se determina diseñar un modelo de vivienda que sirva como base para tomar las decisiones mencionadas. El modelo propuesto es tomado a partir de la consulta realizada a un número determinado de ministros que expresaron sus necesidades básicas de vivienda. Los espacios requeridos por un ministro y su familia para desarrollarse de manera adecuada son: sala, comedor, dos recámaras, baño, cocina, estudio y un área social o terraza, que se ejemplifican a través de un modelo tipo (Figura 1).

COSTOS ÁREA CONSTRUIDA

Los costos de la vivienda fueron calculados para condiciones y características de máxima economía. El tipo de construcción considerado es con el uso de materiales y acabados comunes y económicos que permitan un costo promedio por metro cuadrado de 2 mil a 2 mil 500 pesos.

TABLA 1. COSTOS POR ESPACIO HABITABLE

ESPACIO ÁREAS COSTOSSALA 11.19 22,380COMEDOR 14.81 29,620BAÑO 5.27 10,540COCINA 10.59 21,180RECAMARA 1 17.02 34,040RECAMARA 2 17.02 34,040ESTUDIO 11.19 22,380TERRAZA 7.56 15,120 94.65 189,300

PLAN DE INVERSIÓN

Se propone la construcción de la vivienda en cuatro etapas. En la primera etapa se construirá un pie de casa con sala, comedor y baño (31 m2), que proporcione las condiciones mínimas para habitarla. En la segunda etapa se construirá la cocina y una recamara (28 m2), en la tercera otra recámara (17 m2) y finalmente el estudio y la terraza (19 m2). En total el área a construir será de casi 95 m2. En la Tabla 2 se muestra el plan de inversión general para construir la vivienda en un periodo de 15 años.

TABLA 2. PLAN DE INVERSIÓN A 15 AÑOS

CONCLUSIONES

Con un programa de financiamiento como el que aquí se presenta, se estaría contribuyendo a la solución de esta necesidad tan apremiante para la sociedad de contar con una vivienda digna. Un gran número de personas podrían resolver su problema de vivienda y generar un mayor equilibrio e integración familiar.

Proveer de una vivienda a un ministro evangélico significa impulsar el importante trabajo comunitario que desempeña. Este programa generaría una labor comunitaria más intensiva y el impacto social sería mayor.

Para la puesta en marcha de este programa solo se requiere de voluntad y un subsidio anual de 1,500 pesos, ya que en todo caso, los financiamientos otorgados a los beneficiarios serían reintegrados al fondo dispuesto por las instancias de gobierno.

Dado que el monto con el que se apoya a cada beneficiario no es elevado, se puede atender a un gran número de personas con esta necesidad, con lo que se estaría generando un gran impacto social.

REFERENCIAS

BBVA Bancomer, Hipotecaria Nacional Grupo Financiero BBVA Bancomer (2006), Estudio del mercado de vivienda Estado de Yucatán, BBVA Bancomer, Mérida, México, recuperado el 22 de septiembre de 2008,

INEGI, Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, (2000), XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI, México.

SÁNCHEZ Zapata, Manuel Jesús, 2010, Tecnologías alternativas: Innovación de un sistema modular de techo ligero para la autoconstrucción de la vivienda progresiva de la ciudad de Mérida, Tesis en opción al grado de Maestro en Arquitectura, Facultad de Arquitectura de la UADY, Mérida, México.

SALAS Serrano, Julián, (2005), Mejora de barrios precarios en Latinoamérica, Escala, Bogotá, Colombia

ORTIZ Flores, Enrique (2007), Integración de un sistema de instrumentos de apoyo a la producción social de vivienda, HIC-AL, México.

HEIDEGGER, Martin, Conferencia “Construir, habitar, pensar”, pronunciada en 1951 y publicada tres años más tarde

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