Satanás

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Satanás o Satán es una entidad mitológica que en muchas religiones actuales representa la encarnación suprema del Mal. En la mitología judeocristiana y musulmana es llamado el Príncipe de los Demonios.

Etimología

El término proviene del latín satâna, y éste del arameo שטנא shatán (‘adversario, enemigo, acusador’).

Probablemente el nombre proviene de la traducción griega del término bíblico hebreo ha-shatán, entidad mencionada como un espía errante del dios Yahveh sobre la Tierra.

La raíz shtn significa ‘impedir’, ‘hostigar’, ‘oponerse’, y el sentido primario de shatán es simplemente ‘enemigo’, ‘adversario’ (1Sam 29, 4; 1Re 5, 18; 1Re 11, 14. 25).

Historia del término Satán

En Núm 22 se llama shatán (en el sentido de ‘adversario’, ‘oponente’), al mensajero-ángel que el dios Yahvéh envía para impedir que el vidente Balaam maldiga al pueblo de Israel (Núm 22, 22. 32).

El término shatán entra después en la vida jurídica israelita, y alcanza el sentido de ‘acusador delante del tribunal’ (Sal. 109, 6; Zac. 3, 1) y el término shitna, derivado de la misma raíz, es la ‘acusación’.

Su equivalente en griego es diábolos, procedente del verbo dia-ballö, y posee un significado semejante de ‘oposición’ o ‘enfrentamiento’.

En 1Mac 1, 36 (texto griego) encontramos la palabra diábolos con el significado de ‘adversario’, ‘enemigo’. También en algunas ocasiones incluye el sentido de ‘acusador’ o el de ‘calumniador’.

En principio, conviene aclarar que el judaísmo no identificaba a Satanás con el demonio Lucifer sino con el demonio Azazel. En los documentos no canónicos del Antiguo Testamento, Satán es llamado frecuentemente Belial.

Un Satán incitando al pecado y buscando el mal de hombre aparece en todo el Antiguo Testamento solamente dos veces : en el Primer Libro de Crónicas 21, 1 y en Sapiencia 2, 24, en el segundo caso de manera más clara. Ya en los Evangelios se le otorga al término un carácter personal como enemigo de Cristo, especialmente en los relatos de las tentaciones (Evangelio de Marcos 1, 12-13; Evangelio de Mateo 4, 1-11; Evangelio de Lucas 4, 1-13) y los exorcismos llevados a cabo por Jesús (Mc. 3, 22-27; Mt. 12, 22-30; Lc. 11, 14-23). Queda así fijada la figura del Maligno para la doctrina cristiana.

En árabe se le llama shaytán.

Pese a esta mejor definición del oponente del dios Yahveh pueden encontrarse en la Biblia numerosas incongruencias, como pueden ser la identificación de Satanás con Belial (Gn 1, 28-29) o Beelzebú (Mc. 3, 20-30), pues no se aclara si estas dos entidades son simples metáforas de la tentación y la perdición o nuevos nombres de Satanás.

En el Nuevo Testamento, en cambio, Satanás y Lucifer aparecen amalgamados en la figura del Diablo. No puede deducirse claramente la relación entre el Maligno y la famosa Bestia del Apocalipsis de san Juan.

En la Edad Media comenzaron los grupos satánicos, que decían adorar a Satanás. Ver satanismo.

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