El culto en la iglesia primitiva s.I al s. III

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INTRODUCCIÓN

Tras las primeras predicaciones apostólicas vemos como el evangelio irrumpe transformando la concepción de vida y religión de muchos judíos y posteriormente también gentiles, para comenzar la formación de una nueva comunidad o pueblo, consecuentemente todo grupo de personas que quiere establecerse como tal debe ir organizándose en cierta manera para subsistir.

Se habilitan lugares de encuentro a los que acudir periódicamente en intervalos de tiempo conocidos, donde poco a poco se van estableciendo normas que rijan estas reuniones, que delimiten el principio y el final de éstas, que diferencien lo importante de lo trivial, que marquen las actividades relevantes que progresivamente irán enraizando toda una estructura de contenido ritual, con símbolos, fórmulas, gestos y expresiones del lenguaje propias e identificativas del grupo, que potenciarían la identidad como «cuerpo de Cristo” «asamblea de los santos” «pueblo de Dios”.

LUGAR DE CULTO

En los comienzos de la iglesia, el cristianismo fue desarrollándose en un marco de fuerte persecución por parte del gobierno de Roma y de los propios judíos, lo que llevo a los nuevos conversos a renunciar a reunirse alrededor del templo y de las sinagogas .

Si ha esta realidad añadimos el hecho de la importancia básica que tenía la familia en la cultura del mundo mediterráneo de la época, que según Malina constituye la «institución central de un sistema social…la familia significa todo…es la suprema institución de intereses.” , en este contexto cultural en que «…el éxito en la vida significa mantener vínculos con otras personas en camarillas de grupos importantes.

El grupo central de esta serie es el propio grupo de parentesco.” , y siguiendo esta línea, no es de extrañar que los albores de la iglesia se encuentren en un tipo de organización caracterizado por el establecimiento de grupos de base familiar (entendiendo su sentido amplio, que engloba los parientes directos, esclavos, trabajadores contratados y en ocasiones los colegas de gremios de artesanos, comercio,…) en casas particulares.

Pablo usa la expresión kat’oikon ekklesia para referirse a «la asamblea en casa de” o «la iglesia en casa de” (1ªCor.11:34;14:35), encontrando en estos núcleos familiares «…la «célula básica” del movimiento cristiano.” .

En el N.T encontramos varias referencias a estos grupos familiares de nuevos creyentes en casas, 1ªCor. 1:16 donde Pablo cita que bautizó a la «casa [oikos] de Esteban”, en el libro de Hechos se nombran varias conversiones de personas «con toda su casa”, Hchos16:15 (Lidia); 16:31-34 (el carcelero de Filipos); también se citan diferentes asambleas domésticas establecidas en varios lugares y ciudades, como principales podemos nombrar algunas como la de Priscila y Aquila (1ªCor.16:19), la de Ninfas (Col. 4:15), la de Gayo (Rom.16:23), etc.

La casa por tanto ofreció un clima de intimidad, privacidad y estabilidad, que promovió actitudes interactivas de compartir, creando lazos de cohesión, amistad, que llevó a un sentimiento de identidad de «pueblo de Dios” con una cada vez más marcada diferenciación del «mundo” exterior.

Las casas debían ser bastante amplias, en oriente solían utilizar para la celebrar sus reuniones la sala superior (bajo el techo) de la casa por ser la habitación más tranquila.

En occidente podían usar tanto el comedor de una casa romana de un cristiano adinerado, como (durante el buen tiempo) podían usar el patio de la casa, un huerto, un cementerio, donde colocaban una plataforma para el orador o lector y una mesa para la celebración de la Cena del Señor. La sala del baño o piscina de la casa podía usarse en el rito de iniciación del cristiano, el bautismo.

Tenemos algunos ejemplos de cristianos que donaban sus casas a la Iglesia (a los Apóstoles), para ser dedicadas como lugar de culto. Estas prácticas fueron habituales en el siglo II.

Desde mediados del siglo III, parece que se comenzó a utilizar y construir edificios para el uso concreto de la iglesia, verdaderos lugares de culto. La referencia más antigua que tenemos de este tipo de construcción dedicada a las reuniones de los cristianos «es la casa-iglesia de Dura Europos en el Eufrates (hacia el 250)” , los edificios de uso religioso (cristiano) fueron cada vez más comunes, en tiempo de Diocleciano ya eran numerosos y al comenzar su persecución de los cristianos ordenó su demolición.

DÍAS DE CELEBRACIÓN Y CULTO

Los judíos que se convertían al cristianismo siguieron guardando el sábado como día de descanso, aunque también celebraban el primer día de la semana (el domingo), en conmemoración a la resurrección del Señor.

Poco a poco éste último fue tomando fuerza en detrimento del sábado (7º día) que pronto dejó de celebrarse.

En Hchos 20:7 se nos dice que los cristianos se reunían el primer día de la semana, también Justino confirma este hecho, también puede deducirse del consejo de Pablo en 1Cor.16:2, aunque algunos dirán que el hecho de guardar el dinero para la ofrenda no quiere decir que se reunieran ese día sino que cada uno podía apartar su donativo u ofrenda en su casa, para llevarlo posteriormente.

Los miembros judíos de las iglesias guardaban algunas fiestas más aparte de ésta, auque al igual que en la anterior lentamente también dejaron de celebrarlas, a excepción de la Pascua y el día de Pentecostés, que a su vez los cristianos gentiles observaban, debido a que conmemoraban dos grandes acontecimientos en la Historia del Cristianismo: la resurrección del Señor y el descenso del Espíritu Santo.

RITOS Y FORMAS UTILIZADAS EN EL CULTO

Sin lugar a dudas los ritos que marcaron más fuertemente el comienzo de la iglesia primitiva fueron el bautismo y la Santa Cena, pero por su complejidad en cuanto a sus múltiples significados y variaciones que han sufrido no voy a tratar en profundidad, sino que simplemente haré un breve referencia general para centrarme en los ritos considerados «menores” del culto.

Comentar simplemente que el bautismo se contempla como rito de iniciación cristiana.

Tras el Concilio de Jerusalén donde se abolió la ceremonia judía de la circuncisión obligatoria como paso inicial para ser admitido en la comunidad de la Iglesia se consideró el bautismo como única condición visible de dicha admisión y se llevaba a cabo según la formula que dejó Jesús a los apóstoles: » En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo”, siendo la manera de administrarlo por inmersión a ser posible en «aguas vivas” siendo permitido el rociamiento o aspersión en caso de que la inmersión fuese impracticable (forma a juzgar por las pinturas hechas en frescos era bastante habitual) como nos dirá la Didaché en el documento «Padres Apostólicos” .

Según Latourette refiriendose a las afirmaciones de Justino Martir, hay constancia de que en algunas ciudades de Asia Menor (entre ellas Éfeso), en que era costumbre que despés de ser bautizado (acto que denomina como «iluminación”) el nuevo creyente es llevado a la congregación para orar por él, y a su vez interceder a favor de la propia congregación y todos los demás creyentes en todo lugar. Después de la oración se saludan siguiendo el consejo de Pablo sobre la costumbre del saludo con ósculo.

Los nuevos creyentes bautizados se reunían para conmemorar y festejar juntos la cena del Señor con una comida en común que conmemoraba la obra redentora de Cristo. Existen dos documentos básicos ( además de las referencias que hace Pablo en su exhortación a los corintios), que aportan información sobre este rito.

Ambos se datan en el siglo II y reflejan un enfoque propio y aunque no llegan a un acuerdo total en cuanto a formas muestran importantísimas semejanzas. Uno es la Didaché, (al que he hecho referencia en el punto anterior sobre el bautismo), documento escrito en Siria, que trata «los dos caminos”(el de la vida y la muerte), desde una visión de la doctrina de los Apóstoles, haciendo un compendio de prescripciones litúrgicas y pastorales dirigidas principalmente a los cristianos.

El otro documento que quiero citar son los escritos apologéticos de Justino Martir (citado también en el punto anterior) dirigidos al emperador Antonio como respuesta ante las acusaciones de quienes sospechaban del culto cristiano como inmoral, donde da a conocer la estructura que se sigue en la celebración del bautismo, santa cena, y culto, para poner de manifiesto que no hay nada secreto en estas celebraciones. Este documento también data del siglo II.

La Didaché afirmará que solo los bautizados participan de este rito, en que primero se pasaba el pan partido acompañado de una oración de acción de gracias, aparentemente fija y ritualista y después se pasaba la copa, tras haber comido se hacía otra oración. Al final de esta oración aparece la expresión «Maranatha” que ya se encuentra en la primera carta de Pablo a los corintios, y proviene del arameo «señor nuestro ven” o «nuestro señor ha venido”. Parece ser que también se dejaba que los profetas diesen gracias libremente, seguramente con oraciones espontáneas.

En cuanto a los ritos menores que se daban en el culto en los primeros siglos del cristianismo y a pesar de la poca documentación que tenemos sobre estas prácticas, voy a reseñar algunas ideas básicas que nos ayuden a captar algunas ideas principales que regían la vida ceremonial de los primeros creyentes.

El orden de los cultos por lo que se sabe no seguía un modelo único, concreto y rígido sino que el culto se celebraba de forma flexible y espontánea donde el Espíritu Santo ocupaba un lugar importante guiando la reunión. Como ya se ha comentado existen varios textos y alusiones sobre la manera en que se llevaban a cabo las reuniones, pero no obstante no poseemos en ninguno de ellos la fórmula completa de cómo se vivía el culto.

En las primeras reuniones tras las conversiones masivas que acompañaron al discurso de Pedro y demás señales de los apóstoles después de Pentecostés, nos dice Hchos 2:42, que perseveraban en la doctrina de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan y las oraciones.

También la epístola de Pablo a la iglesia en Corinto nos aporta luz sobre el contenido del culto, 1Corintios14:26″¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” , al parecer se entonaban cánticos, se hacían lecturas y exposición de las escrituras (de forma similar a la sinagoga judía), también era común el uso de glosolalias en las oraciones con interpretación para que como dirá el apóstol, se haga todo para edificación. Al parecer hay una participación general de todos los creyentes según los carismas individuales que cada uno ha recibido para edificar al cuerpo de Cristo ( Rom.12:8; 1ªCor12:7-10).

A partir del siglo II la liturgia de los cultos fue adoptando formas y expresiones más rituales. El culto seguía llevándose a cabo alrededor de la celebración de la Santa Cena, o como comenzaría a llamarse, la eucaristía, palabra griega que quiere decir dar gracias, aunque debido a los excesos y desordenes que se daban al celebrar la mesa del Señor, (1Cor.10:21), donde se dice que era posible que «uno salga con hambre y otro borracho” (1ªCor.11:21), se separó de la comida fraternal o ágape de la eucaristía propiamente dicha.

El orden del culto se basaba principalmente en lecturas del AT, de las cartas de los apóstoles y finalmente del Evangelio. El ministro explicaba las lecturas que solían ser extensas y tenían por objeto inculcar un conocimiento más íntimo de la Palabra.

Un hermano solía dirigir un canto en Salmos o algunos himnos en los que participaba todo el grupo. Se hacían oraciones al final de las cuales la congregación confirmaba diciendo «Amen” y se concluía con la celebración de la Santa Cena, que hasta el 150dC, se celebraba conjuntamente con una cena fraternal o ágape, pero que por causa de los abusos que hemos descrito se pasó a celebrar por separado.

Para finalizar la reunión se daba el ósculo de la paz y la bendición apostólica como clausura del culto.

BIBLIOGAFÍA

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