Etica de Jesús en las bienaventuranzas

Revision para “Etica de Jesús en las bienaventuranzas” creado en 23 May de 2016 @ 03:44:02

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Etica de Jesús en las bienaventuranzas
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<center></center> <div id="contentSub">(Redirigido desde <a href="http://www.teologia.pro/index.php" title="Pepi Vicente:Etica de Jes&uacute;s en las bienaventuranzas">Pepi Vicente:Etica de Jes&uacute;s en las bienaventuranzas</a>)</div> <p>Autora: Pepi Vicente</p><p><b>&Eacute;tica de Jes&uacute;s en las bienaventuranzas</b></p><table border="0" id="toc"><tr id="toctitle"><td align="center"><b>Tabla de contenidos</b> </td></tr><tr id="tocinside"><td><div class="tocline"><br></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocindent"><p><br><br><br><br></p><div class="tocindent"><p><br><br><br><br><br></p></div></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocindent"><p><br><br></p></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocindent"><p><br></p><div class="tocindent"><p><br><br></p><div class="tocindent"><p><br><br><br><br><br><br><br><br></p></div></div></div><div class="tocline"><br></div><div class="tocline"><br></div></td></tr></table><a name="Introducci.C3.B3n"></a><h2>Introducci&oacute;n</h2><p>Gran parte de la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s se ocup&oacute; de la conducta humana. En el serm&oacute;n del monte se concentra de forma especial la ense&ntilde;anza &eacute;tica del maestro de maestros, que re&uacute;ne las perspectivas tanto de una &eacute;tica sapiencial como teol&oacute;gica.</p><p>Las <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Bienaventuranzas" title="Bienaventuranzas">bienaventuranzas</a> transmiten palabras cargadas de fuerza, radicalidad, esperanza, convicci&oacute;n, contraste, autenticidad, compromiso y de una visi&oacute;n de vidas transformadas &iacute;ntimamente, que manifiestan el gobierno de Dios y proclaman su reino.</p><p>&acute;&acute;Toda ense&ntilde;anza &eacute;tica de Jes&uacute;s es sencillamente una exposici&oacute;n de la &eacute;tica del Reino de Dios, de la manera en que los hombres se conducen inevitablemente cuando se colocan de hecho bajo el gobierno de Dios&acute;&acute; (1) </p><a name="Recorrido_hist.C3.B3rico_de_su_interpretaci.C3.B3n"></a><h2>Recorrido hist&oacute;rico de su interpretaci&oacute;n</h2><p>A lo largo de la historia, las bienaventuranzas y en su conjunto el serm&oacute;n del monte, han sido objeto de muchos estudios que han intentado dar respuesta a varios interrogantes. Ante la cuesti&oacute;n de la radicalidad en las palabras de Jes&uacute;s, surge una preocupaci&oacute;n que lleva a preguntarnos si realmente puede vivirse esta "utop&iacute;a cristiana&rdquo; en medio de la complejidad de nuestro mundo hostil. Este esfuerzo de delimitar su aplicabilidad ha llevado ha distintas interpretaciones y explicaciones. Se&ntilde;alar&eacute; brevemente algunas de las m&aacute;s importantes. </p><a name="La_iglesia_antigua"></a><h3>La iglesia antigua</h3><p>Hasta el siglo V se considera que contiene la esencia de la moral cristiana, Jes&uacute;s expone los preceptos que los disc&iacute;pulos deben llevar a la pr&aacute;ctica en cuanto al como vivir, proponiendo un ideal de perfecci&oacute;n. Algunos de sus representantes principales fueron Justino y Juan Cris&oacute;stomo.</p><a name="El_catolicismo_medieval"></a><h3>El catolicismo medieval</h3><p>A partir del s. XII, observamos el surgimiento de una "&eacute;tica de dos grados&rdquo;. Se entiende como un estilo de vida de perfecci&oacute;n exigible solo al clero mediante preceptos y reglas mon&aacute;sticas. Entienden que la poblaci&oacute;n laica, el cristiano ordinario, no puede llegar al ideal del serm&oacute;n de la monta&ntilde;a, por tanto no tienen obligaci&oacute;n de cumplir tales mandamientos.</p><a name="La_reforma"></a><h3>La reforma</h3> <p>Lutero apela a la universalidad del serm&oacute;n de la monta&ntilde;a, cuyos destinatarios son todos los hombres, aunque acepta que el serm&oacute;n plantea unas exigencias que son pr&aacute;cticamente imposibles de cumplir en su totalidad, por ello piensa que la idea de Jes&uacute;s al pronunciar estas palabras era la de hacer que el hombre tomase conciencia de su culpabilidad en cuanto a esta incapacidad de cumplimiento, aceptando su situaci&oacute;n como pecador y reconociendo su orgullo e impotencia, abriendo as&iacute; un camino hacia la fe aut&eacute;ntica y la gracia de Dios, haciendo una menci&oacute;n al estilo de Pablo en cuanto a la ley y la gracia.(2) </p><a name="La_era_moderna"></a><h3>La era moderna</h3> <p>Alrededor del 1900 tras la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica del renacimiento y la era de las luces se propone una visi&oacute;n conceptual del serm&oacute;n, que incluye distintos matices propuestos por varios te&oacute;logos que han marcado de forma important&iacute;sima el pensamiento cristiano y teol&oacute;gico de nuestros d&iacute;as. Har&eacute; un breve repaso de los nombres m&aacute;s relevantes:</p><a name="Wilhelm_Herrmann"></a><h4>Wilhelm Herrmann</h4><p>Defendi&oacute; una &eacute;tica del pensamiento moral, la aplicaci&oacute;n es m&aacute;s a nivel de actitud interior que acci&oacute;n externa.</p><a name="Friedrich_Naumann"></a><h4>Friedrich Naumann</h4> <p>Siguiendo una interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica, limita el serm&oacute;n a un tiempo, el siglo I y un auditorio limitado, sus disc&iacute;pulos. </p><a name="Albert_Schweitzer"></a><h4>Albert Schweitzer</h4><p>Explica una &eacute;tica interina, puramente escatol&oacute;gica, Jes&uacute;s predica la inminente llegada del reino de Dios y por tanto sus exigencias radicales conforman una moral concreta limitada a este periodo(que comprender&iacute;a desde su anuncio en el serm&oacute;n del monte a su cumpilimiento final), pero tras la expectativa frustrada del anuncio del reino escatol&oacute;gico de Dios (que se esperaba que sucediese de forma inminente y obviamente no ocurri&oacute;) por lo que dir&aacute; que Jes&uacute;s se equivoc&oacute;, y como consecuencia directa su mensaje pierde sentido, no teniendo aplicaci&oacute;n actual.</p><a name="Dietrich_Bonhoeffer"></a><h4>Dietrich Bonhoeffer</h4><p>Refuerza la idea de seguimiento en la proclamaci&oacute;n del mensaje de Jes&uacute;s, descubriendo un nuevo matiz de un compromiso en la llamada a un seguimiento que debe darse en comunidad, no pudiendo ser vivido individualmente. Tambi&eacute;n diferencia lo que entendi&oacute; como "gracia barata&rdquo; y "gracia cara&rdquo;."La gracia barata es la gracia sin seguimiento de Cristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado&rdquo;."es cara porque le cuesta al hombre la vida, es gracia porque le regala la vida; es cara porque condena el pecado, es gracia porque justifica al pecador. Sobre todo, la gracia es cara porque ha costado cara a Dios, porque le ha costado la vida de su Hijo&hellip; es gracia sobre todo porque Dios no ha considerado a su Hijo demasiado caro con tal de devolvernos la vida, entreg&aacute;ndolo por nosotros.&rdquo; (3)</p><a name="Leo_Tolstoi"></a><h4>Leo Tolstoi</h4><p>Afirm&oacute; una interpretaci&oacute;n que resume "como una expresi&oacute;n de una &eacute;tica de amor universal&rdquo; (4) defendiendo una postura de rechazo a la violencia, abolici&oacute;n de los cargos p&uacute;blicos, la propiedad privada y las fronteras nacionales.</p><a name="Estructura_y_forma_literaria"></a><h2>Estructura y forma literaria</h2><p>Para facilitar la ubicaci&oacute;n de las bienaventuranzas y su conexi&oacute;n con todo el mensaje de los evangelios, voy a detenerme un momento en centrar la estructura y forma literaria del evangelio, m&aacute;s concretamente del discurso del serm&oacute;n del monte y por &uacute;ltimo har&eacute; un repaso general de algunos aspectos concretos en cuanto a estructura y forma literaria de las bienaventuranzas. </p><a name="El_serm.C3.B3n_de_la_monta.C3.B1a_y_el_evangelio_de_Mateo"></a><h3>El serm&oacute;n de la monta&ntilde;a y el evangelio de Mateo</h3><p>Voy a centrarme en el texto de Mt., para el estudio de las bienaventuranzas ya que tras su lectura en paralelo con el texto de Lc., observamos como pr&aacute;cticamente todo el discurso de Lc. podemos encontrarlo en Mt.Se ha dicho que Mt. es por excelencia el evangelio de la iglesia. Escrito para instruir acerca de Jesucristo al nuevo pueblo de Dios. Se ofrece ante el lector como un texto de estructura b&aacute;sicamente did&aacute;ctica.Es evidente que Mt. est&aacute; m&aacute;s interesado en recopilar y presentar en su obra el pensamiento de Jes&uacute;s que en dotarla de un contenido puramente narrativo. Consecuencia de este enfoque es que el evangelista haya transmitido un enriquecedor cuadro de la cristolog&iacute;a de la iglesia primitiva, cuadro que puede resumirse en cuatro puntos fundamentales:</p><ul><li>Jes&uacute;s de Nazaret, el Hijo de Dios, es el Mes&iacute;as esperado por el pueblo jud&iacute;o.</li><li>En Jes&uacute;s, descendiente de David (1.6; 20.30&ndash;31; 21.9), se cumplen las profec&iacute;as mesi&aacute;nicas del AT.</li><li>El pueblo jud&iacute;o no lleg&oacute; a comprender cabalmente la categor&iacute;a espiritual ni la profundidad de la obra realizada por Jes&uacute;s en obediencia perfecta a la voluntad de Dios.</li><li>El rechazo de Jes&uacute;s, el Cristo, por parte del juda&iacute;smo palestino, proyect&oacute; el mensaje evang&eacute;lico al mundo gentil, revelando de ese modo su sentido universal.</li></ul><p>Un rasgo caracter&iacute;stico de este primer evangelio es su continua referencia al AT, con el objeto de demostrar que las Escrituras tienen su pleno cumplimiento en Jes&uacute;s (1.22&ndash;23; 2.15,17&ndash;18,23; 4.14&ndash;16; 8.17; 12.17&ndash;21; 13.35; 21.4&ndash;5; 27.9&ndash;10). Mateo, m&aacute;s que Marcos y Lucas, menciona con frecuencia citas de la Ley y los Profetas (5.17,18; 7.12; 11.13; 22.40) y tambi&eacute;n hace referencia a tradiciones y pr&aacute;cticas religiosas jud&iacute;as vigentes en la &eacute;poca (entre otros, 15.2; 23.5,16&ndash;23).</p><p>Tambi&eacute;n nos presenta a Jes&uacute;s como el int&eacute;rprete infalible de las Escrituras. &Eacute;l es el Maestro sin igual, que desde la verdad y la autenticidad descubre lo falso de ciertas actitudes humanas aparentemente piadosas, pero en realidad llenas de avidez por recibir el aplauso p&uacute;blico (6.1). Es especialmente interesante el trato que da al aspecto pedag&oacute;gico de la actividad de Jes&uacute;s. Mientras que Marcos y Lucas asocian las palabras de Jes&uacute;s al momento concreto en que fueron pronunciadas, Mateo las escribe de modo ordenado. Las re&uacute;ne en amplias unidades discursivas, se cree que fueron as&iacute; compuestas con el objetivo de ayudar a los creyentes a aprenderlas de memoria (ya que la memorizaci&oacute;n era la herramienta de la que se val&iacute;an fundamentalmente los jud&iacute;os para retener la palabra de Dios). Entre estos discursos se encuentra el que nos ocupa. Estos sermones o discursos aparecen en el evangelio precedidos y seguidos por determinadas f&oacute;rmulas literarias que sirven de marco (5.1&ndash;2 y 7.28). </p><p>El tema predominante en la predicaci&oacute;n del Se&ntilde;or es el reino de Dios, generalmente designado en este evangelio como "reino de los cielos&rdquo; y contemplado en su doble realidad presente y futura, "el ya, pero todav&iacute;a no&rdquo;. La proclamaci&oacute;n de la proximidad del reino es tambi&eacute;n el anuncio que Jes&uacute;s encarga a sus disc&iacute;pulos (10.7), a quienes, despu&eacute;s de resucitado, les prometer&aacute; su presencia permanente en medio de ellos: "He aqu&iacute; yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&rdquo; (28.20).Mateo escribe su obra siguiendo, en l&iacute;neas generales, el esquema de Marcos, aun cuando a cada paso pone su sello personal en los textos que redacta. En cuanto a los materiales narrativos utilizados, si bien muchos son comunes a Marcos y sobre todo a Lucas, hay alrededor de una cuarta parte que aporta Mateo de manera exclusiva, que sugieren la influencia de los escritos de Qumr&aacute;n y otras tradiciones orales.(5) </p><p>Los relatos de Mt. son m&aacute;s concisos que los de Marcos, son de un estilo severo y pulcro, y mantienen cierto tono ceremonial que induce a pensar en un escritor de formaci&oacute;n rab&iacute;nica. A ello contribuye la presencia en el texto de muchos elementos literarios que son t&iacute;picamente hebreos.</p><p>Este evangelio, como todos los libros del NT, ha llegado a nosotros en lengua griega. Desde los primeros siglos de la vida de la iglesia, se viene discutiendo la posibilidad de que hubiera sido redactado inicialmente en arameo y traducido m&aacute;s tarde al griego; pero no hay constancia hist&oacute;rica alguna de que esto haya sido as&iacute;. Lo cierto es que el texto griego de Mt. es el &uacute;nico que se conoce. Respecto al lugar y tiempo de composici&oacute;n del evangelio, no es posible fijarlos con exactitud. Muchos piensan que pudo haber sido escrito en tierras de Siria, quiz&aacute;s en Antioqu&iacute;a, despu&eacute;s de que los ej&eacute;rcitos romanos destruyeran Jerusal&eacute;n en el a&ntilde;o 70.</p><a name="Las_Bienaventuranzas"></a><h3>Las Bienaventuranzas</h3><p>Las bienaventuranzas constituyen una unidad en si mismas, son una pieza cerrada, compuesta cuidadosamente, podr&iacute;a decirse que su estructura tan sumamente equilibrada hacen de ellas uno de los textos m&aacute;s art&iacute;sticos del N.T. Las bienaventuranzas se escriben siguiendo un esquema tripartito fijo, es decir, contienen&nbsp;: a) Una bendici&oacute;n ( "bienaventurados&rdquo;); b) Un sujeto ("los&rdquo;); c) Una oraci&oacute;n causal ("porque&rdquo;). </p><p>La primera y la &uacute;ltima aparecen enmarcadas por la misma expresi&oacute;n: "porque de ellos es el reino de los cielos&rdquo;, siendo estas las m&aacute;s largas, reforzando la importancia que como hemos dicho en el punto anterior, se le da al tema del reino de los cielos. Las primeras ocho bienaventuranzas se presentan como dos estrofas de cuatro, de igual extensi&oacute;n, la &uacute;ltima es m&aacute;s extensa que las anteriores y posee una promesa en segunda persona del plural, estos dos &uacute;ltimos vers&iacute;culos podr&iacute;an considerarse m&aacute;s bien como un anexo explicatorio que aplica lo dicho a los oyentes y permite una transici&oacute;n a la siguiente per&iacute;copa ("&hellip;vosotros sois la luz&hellip;&rdquo;Mt.5.13-16).A las bienaventuranzas se las suele conocer seg&uacute;n su forma literaria con la expresi&oacute;n "macarismo&rdquo; (del griego makarios). Se pueden encontrar estos macarismos en multitud de obras literarias antiguas del A.T (Sal 1.1; cf. Sal 32.1&ndash;2; Pr 8.32, 34; Is 56.2), textos jud&iacute;os, griegos, y otros textos del N.T ( Mt.11.6; 13.16; 16.17; 24.26; Lc. 1.45; 7.23; Jn.13.17; 20.29; Rom.4.7-8;&hellip; y siete de ellas en el Apocalipsis Ap.1-3).</p><p>La palabra bienaventurado, significa dichoso, feliz ( si enfatizamos el sentimiento subjetivo) o bendecido, digno de ser felicitado ( si resaltamos la actividad Divina). </p><p>Varias de las bienaventuranzas en este pasaje son paradojas: es decir, afirmaciones que parecen contradecir el sentido com&uacute;n, pero que aqu&iacute; expresan los verdaderos valores del reino de Dios. Sin embargo como dice uno de los comentarios b&iacute;blicos que he consultado: </p><p>"Ni la palabra bienaventurados ni "felices&rdquo; traducen adecuadamente ,&acute;makarios&acute; que viene a ser, m&aacute;s bien, un t&eacute;rmino de felicitaci&oacute;n o recomendaci&oacute;n. Estas cualidades deben ser envidiadas e imitadas; son las que componen &lt;la buena vida&gt;&rdquo;(6) </p><p>El texto podr&iacute;amos decir cumple por tanto una funci&oacute;n pragm&aacute;tica, suscitar gozo y alegr&iacute;a en medio de una situaci&oacute;n que seg&uacute;n los valores de la sociedad no ser&iacute;an de ninguna forma motivo de la m&aacute;s m&iacute;nima alegr&iacute;a. En este contexto, el macarismo como forma literaria en el serm&oacute;n del monte manifiesta los valores y conceptos morales de felicidad que conforman una sociedad o comunidad religiosa. Haciendo que el individuo que acepte tal macarismo entre a formar parte de ella, y en sentido contrario el que lo rechaza se auto excluye del grupo de bienaventurados. Se le concede pues a las bienaventuranzas "un valor sociol&oacute;gico al convertirse en "marca&rdquo; de identidad y de delimitaci&oacute;n social&rdquo;(7) </p><a name="Contexto"></a><h2>Contexto</h2><p>Antes de acercarnos al texto, nos ser&aacute; de ayuda citar algunos aspectos generales del contexto hist&oacute;rico y literario en que ubicamos estas palabras de Jes&uacute;s, que nos faciliten una comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda.Encontramos el discurso de las bienaventuranzas al comienzo del serm&oacute;n del monte (porque Jes&uacute;s subi&oacute; a la monta&ntilde;a y desde all&iacute; dirige su mensaje a sus oyentes) en el evangelio de Mt. o si seguimos el texto en Lc., iniciando el serm&oacute;n de la llanura (ya que dice que el Se&ntilde;or baj&oacute; de la monta&ntilde;a y desde ah&iacute; pronunci&oacute; su discurso). En ambos encontramos una introducci&oacute;n que arroja un cierto ambiente de solemnidad a las palabras de Jes&uacute;s: Mateo 5:1-2: "Y cuando vio las multitudes, subi&oacute; al monte; y despu&eacute;s de sentarse, sus disc&iacute;pulos se acercaron a El. Y abriendo su boca, les ense&ntilde;aba, diciendo:&rdquo;(8) Lucas 6:20a: "Volviendo su vista hacia sus disc&iacute;pulos dec&iacute;a:&rdquo; (9)"A esta correlaci&oacute;n de la comunidad de los disc&iacute;pulos y el todo Israel corresponde, en el plano del ethos, una observaci&oacute;n a la que se llega cuando se estudia detalladamente la instrucci&oacute;n moral de Jes&uacute;s: es extraordinariamente dif&iacute;cil distinguir entre las instrucciones de Jes&uacute;s dirigidas exclusivamente al c&iacute;rculo de los disc&iacute;pulos y aquellas otras destinadas a la totalidad de Israel.&rdquo; (10)</p><p>Tanto Mt. como Lc. sit&uacute;an el serm&oacute;n que contiene las bienaventuranzas al comienzo del ministerio p&uacute;blico de Jes&uacute;s, que en el evangelio de Mt. Encierra como hemos dicho, una visi&oacute;n general basada en la predicaci&oacute;n del Reino, incluyendo una ense&ntilde;anza que nos lleva irremediablemente a la acci&oacute;n, a la praxis de lo que constituye la voluntad de Dios para su pueblo, la esencia del anuncio del evangelio del Reino de Dios. "La praxis de los disc&iacute;pulos no es para Mateo un signo &lt;&eacute;tico&gt; del nuevo mundo ya iniciado, pero tampoco es solo una &lt;&eacute;tica provisional&gt;, entendida como el "ethos peculiar&rdquo; del &uacute;ltimo y breve tiempo anterior al final. El serm&oacute;n de la monta&ntilde;a es m&aacute;s bien la expresi&oacute;n pura, universal, de la voluntad de Dios en la l&iacute;nea de la ley y los profetas, es decir, tal como fue siempre. En este sentido formula las condiciones de admisi&oacute;n en el reino de Dios.&rdquo; (11)</p><p>Mateo comienza su evangelio present&aacute;ndonos una genealog&iacute;a en la que sit&uacute;a a Jes&uacute;s dentro de la trayectoria del pueblo de Dios, formando parte crucial de la historia de Israel. Asigna a Jes&uacute;s el t&iacute;tulo de Mesias, matizando su descendencia de la l&iacute;nea real de David y a su vez de la promesa dada a Abraham.</p><p>En el relato de su nacimiento amplia algunos detalles en cuanto a la naturaleza y misi&oacute;n salvadora del Mesias Emmanuel.El cap&iacute;tulo dos, sit&uacute;a a Jes&uacute;s dentro del marco socio-pol&iacute;tico de su tiempo. Refleja un contraste que resulta abrumador y terrible, al analizar la reacci&oacute;n de Herodes y el pueblo jud&iacute;o, que al enterarse del nacimiento del posible Mesias tratan de asesinarle mientras que un grupo de personas gentiles le buscan para adorarle. Esto conformar&aacute; una de las "citas de cumplimiento&rdquo; que encontramos en Mt., record&aacute;ndonos la respuesta de los l&iacute;deres jud&iacute;os y del pueblo pidiendo la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s en contraste con muchos de los gentiles que recibieron el evangelio del reino. </p><p>En el cap&iacute;tulo tres vemos a Jes&uacute;s junto a Juan en dos actos vitales que lo sit&uacute;an como Hijo de Dios dentro de la tradici&oacute;n prof&eacute;tica, estos son el bautismo y tentaci&oacute;n. Muestran en Jes&uacute;s una actitud de obediencia y sometimiento a la palabra de Dios. Tras cumplir con la &uacute;ltima profec&iacute;a, volviendo a Galilea comienza su ministerio y su anuncio del reino de los cielos que se a acercado, abriendo una invitaci&oacute;n al arrepentimiento y al seguimiento de Cristo, reuniendo un grupo de seguidores que responden positivamente ante el llamado del Maestro, dando comienzo a la constituci&oacute;n de la comunidad cristiana. Como nos dice M. Mayordomo en su tesis:"Cuando Jes&uacute;s enuncia su mensaje lo hace como Mesias dav&iacute;dico-real, Hijo amado y aprobado de Dios como el Emmanuel que acompa&ntilde;a a los suyos. El SM sigue l&oacute;gica y narrativamente la predicaci&oacute;n del Reino y la invitaci&oacute;n gratuita de seguimiento.&rdquo; (12)</p><a name="Interpretaci.C3.B3n"></a><h3>Interpretaci&oacute;n</h3><a name="Consideraciones_generales"></a><h4>Consideraciones generales</h4><p>Las bienaventuranzas pueden considerarse bien como una expresi&oacute;n de condiciones morales para entrar en el reino de los cielos o por el contrario verlas m&aacute;s bien como promesas de bendici&oacute;n escatol&oacute;gica. Por tanto a la hora de concretar el modo correcto de entender las bienaventuranzas nos encontramos con esta compleja discusi&oacute;n, ante la cual yo me quedo con una postura intermedia, que afirma que probablemente se da una mezcla de matices, tanto &eacute;ticos (en los que el &eacute;nfasis recaer&iacute;a en la descripci&oacute;n del disc&iacute;pulo id&oacute;neo) como escatol&oacute;gicos ( resaltando la oraci&oacute;n causal de bendici&oacute;n divina), aunque es evidente que los v.10-12 dificilmente constituyen una condici&oacute;n de entrada al reino. Tambi&eacute;n podr&iacute;amos considerar la idea de una posible relaci&oacute;n interna entre las bienaventuranzas, en que la primera surge como base principal y las otras simplemente completan, a&ntilde;adiendo luz sobre ella, ampliando el concepto de lo que significa ser "pobre en esp&iacute;ritu&rdquo;. </p><a name="Las_bienaventuranzas"></a><h4>Las bienaventuranzas</h4><a name="Los_pobres_en_esp.C3.ADritu_.285.3.29"></a><h5>Los pobres en esp&iacute;ritu (5.3)</h5><p>En cuanto a los destinatarios de esta primera bienaventuranza se han dado distintas interpretaciones, yo resumir&eacute; brevemente las distintas posiciones que he podido recoger que nos aporten una idea lo m&aacute;s amplia posible de esta pol&eacute;mica expresi&oacute;n.El t&eacute;rmino "pobre&rdquo; puede hacer referencia a un tipo de pobreza real, econ&oacute;mica, material, refiri&eacute;ndose a personas que carecen de dinero, como sugiere la traducci&oacute;n de la palabra griega "ptoch&oacute;s&rdquo;, como la pobreza social m&aacute;s fuerte, aquel que tiene que mendigar. O puede tener un significado metaf&oacute;rico en cuanto a inferior, menesteroso, desvalido, miserable, entendiendo entonces una pobreza interior.(13) </p><p>La iglesia medieval (como he comentado en el punto III. B.) entendi&oacute; esta referencia como pobreza voluntaria, acogi&eacute;ndose a las reglas monacales seguidas por cl&eacute;rigos y monjes. Lo m&aacute;s complejo es el significado que se le da a la expresi&oacute;n "en esp&iacute;ritu&rdquo; que en griego constituye un dativo "to pne&uacute;mati&rdquo;. Si lo entendemos como esp&iacute;ritu humano, podr&iacute;a interpretarse como "pobre en virtud del propio esp&iacute;ritu&rdquo; es decir un pobre voluntario; otra posibilidad ser&iacute;a entenderlo como "pobre por (influencia de) el Esp&iacute;ritu divino&rdquo;. La posici&oacute;n m&aacute;s extendida es la que entiende el dativo como dativo de relaci&oacute;n, lo que favorece la comprensi&oacute;n de la frase en sentido general o metaf&oacute;rico, que desplaza el sentido de esp&iacute;ritu divino, qued&aacute;ndose con la referencia a esp&iacute;ritu humano, por lo que depende del significado que demos a "pobre&rdquo; y a "esp&iacute;ritu&rdquo; entendemos que apela no solo a lo material, sino al &aacute;nimo, a la vida interior. Se presenta entonces a &eacute;stos pobres como necesitados de Dios, mendigos ante Dios, rechazando el caracter&iacute;stico orgullo fariseo de "riqueza espiritual&rdquo; creerse ricos, autosuficientes ante Dios. Este concepto apuntar&iacute;a a una actitud &eacute;tica de humildad, marcando as&iacute; una tendencia a la interiorizaci&oacute;n, haciendo dif&iacute;cil concretar si los humildes son pobres o ricos materialmente. </p><p>En esta primera bienaventuranza central como punto de partida y referencia para el resto, Jes&uacute;s subvierte y en cierta manera frustra las expectativas de sus oyentes al definir los conceptos de felicidad y dicha en relaci&oacute;n a los necesitados de Dios, destacando la libertad de desprendernos de la falsa religiosidad y apariencia espiritual para vestirnos de humildad, mostrando una actitud abierta a la obra de Dios en nosotros. </p><p>"Pobre significa no estar apegado con el coraz&oacute;n ni con los sentidos a los bienes, los poseas o no&rdquo; (14)El reino de los cielos (a&uacute;n por llegar, descrito con im&aacute;genes en parte escatol&oacute;gicas v.4-9), se les promete a &eacute;stos.Este reino que se manifestar&aacute; completamente en el d&iacute;a de salvaci&oacute;n, se anticipa en Jes&uacute;s y su seguimiento de forma din&aacute;mica y activa, en la medida en que su pueblo (su iglesia) muestra y vive comprometida con los valores del Reino.</p><a name="Los_que_lloran"></a><h5>Los que lloran</h5><p>Ampliando la descripci&oacute;n del car&aacute;cter de los que hemos identificado como pobres o humildes, se referir&aacute; a ellos como los que lloran, se afligen o est&aacute;n tristes. Esta tristeza podr&iacute;a ver su origen en la tristeza que produce el arrepentimiento, aunque el verbo griego "pentheo&rdquo; no es tan espec&iacute;fico. Podr&iacute;a reflejar el llanto del que habla Is.61.1-2 por el destino de Jerusal&eacute;n, o tambi&eacute;n puede relacionarse con el &eacute;nfasis que se hace en cuanto a las persecuciones y sufrimientos que acarrea el seguimiento de Jes&uacute;s. </p><p>Si seguimos la idea sugerida de pobreza espiritual, se puede entender que esta tristeza se desprenda del reconocimiento de las limitaciones e incapacidades humanas, no tanto en cuanto a un fracaso personal sino a la frialdad social, la falta de pasi&oacute;n por Dios y por el pr&oacute;jimo. La oposici&oacute;n de valores y de estilo de vida que predominan en el mundo hacen que los seguidores de Jes&uacute;s no puedan encontrarse bien ni felices en medio de tanta hostilidad. Por tanto la tristeza o sufrimiento que surge del coraz&oacute;n del disc&iacute;pulo no es solo subjetiva, sino tambi&eacute;n objetiva, entendida como resultado de la oposici&oacute;n de este mundo que se rige por valores totalmente contrarios al reino. </p><p>El consuelo prometido llega a los pobres y humildes con el acercamiento del reino en la persona y ministerio de Jes&uacute;s.</p><p>Experimentar&aacute;n por tanto la verdadera consolaci&oacute;n del reino aquellos que est&aacute;n inc&oacute;modos dentro del sistema de valores que rige a nuestro mundo, encontrando como consecuencia de la aflicci&oacute;n en este mundo el gozo del reino de Dios, el consuelo divino. </p><p>"El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or DIOS est&aacute; sobre m&iacute;,porque me ha ungido el SE&Ntilde;ORpara traer buenas nuevas a los afligidos;me ha enviado para vendar a los quebrantados de coraz&oacute;n,&hellip;&hellip;para consolar a todos los que lloran,para conceder que a los que lloran en Sionse les d&eacute; diadema en vez de ceniza,aceite de alegr&iacute;a en vez de luto,manto de alabanza en vez de esp&iacute;ritu abatido&hellip;&rdquo; (15)Isa&iacute;as 61:1-3</p><a name="Los_mansos"></a><h5>Los mansos</h5><p>Parece ser una referencia directa al salmo37:11, salmo sapiencial que define al manso como no violento, el que conf&iacute;a en Dios y espera en &eacute;l. Es el hombre justo y misericordioso, el pobre y humilde, que no tiene otra alternativa que depender de Dios, en contraste con los malos, los imp&iacute;os, los violentos, los ricos, que en su ego&iacute;smo oprimen a su pr&oacute;jimo.</p><p>El manso no es uno apocado, sino el que en su pobreza y humildad se somete en dependencia total a Dios. La mansedumbre se entiende por tanto como producto de confianza y fe en Dios. P. Wickham ilustra esta expresi&oacute;n con la actitud sumisa y d&oacute;cil que caracteriza a ciertos animales domesticados (16), que se dejan guiar por otros, en nuestro caso por Dios, descansando en la fortaleza de ser guiados por uno m&aacute;s sabio y m&aacute;s grande que nosotros. </p><p>Mateo usa dos veces m&aacute;s este termino en su evangelio para referirse al car&aacute;cter de Jes&uacute;s, a su compasi&oacute;n, bondad, misericordia (11:29) y a la carencia de violencia (21:5). La mansedumbre es algo as&iacute; como la versi&oacute;n exterior y social de la pobreza espiritual. Seg&uacute;n U. Luz se entendi&oacute; en el lenguaje judeohelenista, en sentido de una actitud &eacute;tica, que para quienes viv&iacute;an en el &aacute;mbito de las lenguas semitas adquiri&oacute; el significado de "humildes&rdquo;, "afables&rdquo;. (17)</p><p>La promesa de heredar la tierra, puede entenderse de forma literal en cuanto a la tierra de Israel en sentido nacionalista (que no se corresponde con la visi&oacute;n a los gentiles del evangelio de Mt.), o tambi&eacute;n de forma literal pero universal, entendiendo la tierra en general, o por &uacute;ltimo de forma figurada entendiendo la vida eterna. En el lenguaje del cristianismo primitivo se usa el verbo "heredar&rdquo; en sentido escatol&oacute;gico. Tambi&eacute;n en el AT encontramos una interpretaci&oacute;n figurada o escatol&oacute;gica de la promesa de heredar la tierra (Jer.30.3; Ez 47.14; Is 60.21). </p><a name="Los_que_tienen_hambre_y_sed_de_justicia"></a><h5>Los que tienen hambre y sed de justicia</h5><p>Esta expresi&oacute;n sumamente gr&aacute;fica, refleja m&aacute;s que un simple "apetito&rdquo;, define una necesidad existencial y vital, describiendo la profundidad del deseo de vivir esta justicia que caracteriza al reino de Dios.</p><p>Una cuesti&oacute;n interesante es si este hambre y sed tienen un sentido pasivo (desear algo que nos falta) entendiendo que Jes&uacute;s se refiera al anhelo humano de ver la justicia divina en sentido de juicio escatol&oacute;gico o activo (buscar algo activamente). Si tenemos en cuenta lo que dice m&aacute;s adelante en 6.33, podemos pensar que Mt. nos lleva a un matiz m&aacute;s bien activo. Tambi&eacute;n puede relacionarse con la experiencia de la tentaci&oacute;n en Mt.4, donde Jes&uacute;s vemos que padece hambre literal, pero a pesar de ello no hace uso de su poder, sino que su obediencia al Padre constituye su comida (Jn.4.34).</p><p>Seg&uacute;n el contexto veterotestamentario jud&iacute;o que como he se&ntilde;alado suele seguir Mt., la "justicia&rdquo; tendr&iacute;a que ver con el desarrollo de una &eacute;tica de obediencia a Dios. Un ejemplo claro de justicia como sometimiento al cumplimiento de una exigencia ser&iacute;a el acto del bautismo de Jes&uacute;s por Juan el Bautista, Mt. 3:15 "Pero Jes&uacute;s le respondi&oacute;: Deja ahora, porque as&iacute; conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dej&oacute;.&rdquo; (18)</p><p>La justicia de Dios como actividad humana no est&aacute; al margen de Dios, sino que &Eacute;l nos muestra su voluntad moral en Jes&uacute;s, creando as&iacute; la base &eacute;tica de un comportamiento justo. "Esta justicia no es el tipo de moralismo que caracterizaba a los Escribas y Fariseos (5:20). La justicia en el pensamiento hebreo era un concepto amplio de relaciones justas, rectas y armoniosas entre las personas. Significaba el bienestar en el sentido m&aacute;s amplio. Se trata de una vida caracterizada por el amor, es decir, la disposici&oacute;n de vivir a favor del pr&oacute;jimo. Se trata del hombre cuyos deseos m&aacute;s profundos se orientan a favor de los dem&aacute;s; a favor de los dem&aacute;s; a favor de su bien, su paz, su salvaci&oacute;n, en fin, la justicia.&rdquo; (19)</p><p>La promesa de Dios en cuanto a saciar al hambriento, tambi&eacute;n tiene tradici&oacute;n veterotestamentaria en el trasfondo jud&iacute;o (Sal 107.9). La forma pasiva ("ser&aacute;n saciados&rdquo;) indica que la actividad proviene de Dios, siendo &eacute;l mismo quien sacia el esfuerzo por vivir una vida justa, &iacute;ntimamente ligada a la justificaci&oacute;n por gracia.</p><p>La justicia puede concebirse por tanto, como dir&aacute; U. Luz , como la pr&aacute;ctica de un comportamiento que se halle de acuerdo a las promesas y condiciones del pacto divino. (20) </p><a name="Los_misericordiosos"></a><h5>Los misericordiosos</h5><p>La misericordia es un tema central de la espiritualidad jud&iacute;a, entendida no como un sentimiento interior de pena por los pobres o necesitados, sino como acciones concretas de misericordia (p.e las limosnas Mt 6.2-4).</p><p>Al hablar de misericordia nos aproximamos al concepto jud&iacute;o de "ley&rdquo; contenida en el A.T, que define la idea, como dir&iacute;a Zimmerli, de "comportamiento afortunado&rdquo;.</p><p>Los misericordiosos no son insensibles al dolor ajeno, sino que van m&aacute;s all&aacute; del sentimiento, actuando para aliviar este dolor ajeno.</p><p>En la promesa que sigue vemos una cierta reciprocidad entre la acci&oacute;n humana y divina, la misericordia de Dios hacia el hombre tiene su expresi&oacute;n en Jes&uacute;s que a su vez manifiesta la dimensi&oacute;n humana de &eacute;sta como ejemplo a seguir. Como dir&aacute; Pr.17.5 los misericordiosos tienen como promesa gustar de la misericordia de Dios, que al igual que en las anteriores promesas puede entenderse que se anticipa ya en este tiempo pero que tendr&aacute; su cumplimiento pleno en el juicio misericordioso de Dios (2&ordf;Tim 1.18).</p><p>"No les basta su propia necesidad y escasez, sino que se hacen participes de la necesidad ajena, &hellip;tienen un amor irresistible a los peque&ntilde;os, enfermos, miserables, a los anonadados y oprimidos, a los que padecen injusticia y son rechazados, a todo el que sufre&hellip; por muy terrible que sea el pecado la misericordia se acerca a ellos&hellip;regala su propia honra al que ha ca&iacute;do en la infamia y toma sobre s&iacute; la verg&uuml;enza ajena&hellip;solo una honra y dignidad conocen: la misericordia de su Se&ntilde;or, de la que viven&hellip;la misericordia del crucificado, si se les injuria por esto, son felices. Porque alcanzar&aacute;n misericordia. La honra de Dios ser&aacute; llevar la verg&uuml;enza de los pecadores y vestirlos con su dignidad. Bienaventurados los misericordiosos, porque tienen al misericordioso por Se&ntilde;or.&rdquo; (21)</p><a name="Los_limpios_de_coraz.C3.B3n"></a><h5>Los limpios de coraz&oacute;n</h5><p>En el lenguaje jud&iacute;o se entiende que el "coraz&oacute;n&rdquo; es el centro del querer, pensary sentir humano. La pureza o limpieza de coraz&oacute;n no significa la ausencia de pecado, sino m&aacute;s bien a una conciencia transformada, caracterizada por una actitud leal, sincera, aut&eacute;ntica, sin hipocres&iacute;a, guiada por intenciones transparentes y expresada en un comportamiento &iacute;ntegro, en el que teor&iacute;a y practica se correspondan. </p><p>La promesa de ver a Dios describe la comuni&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima posible del hombre con Dios. Denota un conocimiento pleno, con un claro referente futuro que conforma la esperanza escatol&oacute;gica del creyente, aunque tambi&eacute;n hay una dimensi&oacute;n presente, como nos dice Pablo: "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conocer&eacute; como fui conocido.&rdquo; (22) 1&ordf;Corintios 13:12.</p><a name="Los_pacificadores"></a><h5>Los pacificadores</h5><p>Algunos han interpretado el ser pac&iacute;fico en t&eacute;rminos de pasividad, sin embargo,por definici&oacute;n se traduce literalmente como "hacedores de paz&rdquo; eirenopoioi,y se usaba para referirse a reyes que mediaban la paz entre enemigos a trav&eacute;s de contratos o negociaciones, no se trataba por tanto de evitar conflictos de forma pasiva sino de trabajar activamente para la reconciliaci&oacute;n de partidos enemigos. </p><p>El pacificador es por definici&oacute;n activista. Se esfuerza porque la justicia de Jes&uacute;s irrumpa entre los hombres. </p><p>El concepto jud&iacute;o de paz es shalom, que incluye no solo una ausencia de conflicto armado, sino unas condiciones que conduzcan al bienestar de un pueblo en todas sus relaciones sociales y espirituales. De modo que los que trabajan por la paz o crean condiciones de "shalom&rdquo; de Dios entre los hombres, participan de la misi&oacute;n de Dios en el mundo, " y por medio de &eacute;l reconciliar consigo todas las cosas, as&iacute; las que est&aacute;n en la tierra como las que est&aacute;n en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.&rdquo; (23) (Col.1:20).</p><p>Ser llamado o reconocido como hijo de Dios incluye, sin duda, ser declarados como hijos el d&iacute;a del juicio, pero tambi&eacute;n en el reino inaugurado por Jes&uacute;s, los pacificadores ya ser&aacute;n reconocidos por su car&aacute;cter como hijos. Los hijos de Dios son los que se asemejan a &Eacute;l en el cumplimiento de su misi&oacute;n de shalom y reconciliaci&oacute;n.</p><p>Como dice la oraci&oacute;n que escribi&oacute; Francisco de As&iacute;s, resumiendo las implicaciones de ser un "cristiano pacificador&rdquo;: </p><p>"Se&ntilde;or, haz de mi un instrumento de tu paz, para que donde haya odio, ponga yo amor;donde haya mal, pueda llevar tu perd&oacute;n;que donde haya discordia ponga yo armon&iacute;a;donde exista error, ponga yo verdad; que donde haya duda ponga yo la fe; donde haya desesperaci&oacute;n ponga yo esperanza;donde haya oscuridad ponga yo la luzdonde haya tristeza ponga yo el gozo.&rdquo; -Francisco de Asis.- </p><a name="Los_que_padecen_persecuci.C3.B3n"></a><h5>Los que padecen persecuci&oacute;n</h5><p>Aqu&iacute; el verbo perseguir (dioko) se traduce como "cualquier forma de agresi&oacute;nverbal y f&iacute;sica contra otra persona&rdquo; (24), el motivo de la persecuci&oacute;n es la justicia.</p><p>Esta bienaventuranza puede conectarse con la cuarta bienaventuranza, aquellos que ans&iacute;an vivir en justicia y que ahora se dice que est&aacute;n dispuestos a sufrir por esta &eacute;tica de vida de seguimiento y obediencia a Dios. Los bienaventurados son humildes, mansos, sensibles en cuanto al dolor ajeno, &iacute;ntegros en su confianza en Dios, misericordiosos hacia los dem&aacute;s, mediadores entre enemigos, y a pesar de ello padecen persecuci&oacute;n, parece ser que el comportamiento que recomienda Jes&uacute;s es una provocaci&oacute;n para los dem&aacute;s. </p><p>Mateo que elabora su evangelio en un momento hist&oacute;rico en que se han producido grandes persecuciones (como las que se vivieron en tiempos de Domiciano), entiende que la praxis de la vida como seguidor de Jes&uacute;s, conlleva persecuci&oacute;n e injuria.La promesa de recibir el reino tiene como en las anteriores (reflejando la idea de una unidad en las bienaventuranzas) un sentido escatol&oacute;gico y presente a su vez. "El reino inaugurado por Jes&uacute;s se compone de aquellos que sufren en manos del mundo porque viven de acuerdo con una escala de valores contraria&rdquo; (25)</p><p>La nueva bienaventuranza (vv.11-12) contrasta con la octava que le precede tanto por su estilo en prosa, su extensi&oacute;n, como por la alusi&oacute;n directa a los disc&iacute;pulos manifiesta en el uso de la segunda persona ( en vez de la tercera persona utilizada hasta ahora), que la distinguen claramente de ella. De forma que puede considerarse como explicativa de la anterior (v.10) y en general de todas las anteriores (v.3-10), y a su vez sirve de transici&oacute;n para los vv.13-16, que se dirigen igualmente a los disc&iacute;pulos. </p><p>El cambio que hace de pret&eacute;rito perfecto pasivo del verbo "perseguir&rdquo; a los que "padecen persecuci&oacute;n&rdquo; parece que busca hacer un &eacute;nfasis sint&aacute;ctico a un suceso pasado que repercute en el presente, indicando seguramente que los creyentes que le&iacute;an el evangelio de Mt. padec&iacute;an alguna forma de persecuci&oacute;n ya que como he citado en el p&aacute;rrafo anterior, Mateo ve retrospectivamente la persecuci&oacute;n de la comunidad de los primeros cristianos.</p><p>La relaci&oacute;n que se establece entre los motivos que provocan la persecuci&oacute;n, "por causa de la justicia&rdquo; y "por mi causa&rdquo;, deja entrever de forma natural una fuerte conexi&oacute;n entre la justicia del reino y la persona de Jes&uacute;s. Aun cuando para un jud&iacute;o religioso el punto de referencia del comportamiento justo era la ley de Mois&eacute;s, en este vers&iacute;culo se refuerza la relaci&oacute;n de la justicia con el seguimiento de Jes&uacute;s, estableciendo una clara relaci&oacute;n entre &eacute;tica y cristolog&iacute;a.</p><p>Es tambi&eacute;n curioso el &eacute;nfasis que hace con el doble imperativo "gozaos y alegraos&rdquo; que en este ap&eacute;ndice sustituir&iacute;a a la expresi&oacute;n "bienaventurados&rdquo;, que se entiende que es resultado no de la persecuci&oacute;n en s&iacute;, sino m&aacute;s bien de lo que se expresa en una situaci&oacute;n as&iacute;.</p><p>En estas palabras puede verse un cierto sentido de sucesi&oacute;n prof&eacute;tica en los seguidores de Cristo. El hecho de identificarnos con el Jes&uacute;s despreciado es identificarse con el Dios del AT que envi&oacute; a sus profetas con un mensaje y una misi&oacute;n que llevar a cabo que les acarrear&iacute;a persecuci&oacute;n y sufrimiento.</p><p>"Hermanos m&iacute;os, tomad como ejemplo de aflicci&oacute;n y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Se&ntilde;or. He aqu&iacute;, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Hab&eacute;is o&iacute;do de la paciencia de Job, y hab&eacute;is visto el fin del Se&ntilde;or, que el Se&ntilde;or es muy misericordioso y compasivo.&rdquo; (26) -Santiago 5:10-11-</p><p>Esta identificaci&oacute;n es tambi&eacute;n motivo de alegr&iacute;a y gozo porque no solo implica sufrimiento con el Nazareno o los profetas, sino un galard&oacute;n como consecuencia l&oacute;gica de habernos alineado con la causa o misi&oacute;n Divina en vez de con la que se vive en el mundo. </p><p>La ultima promesa recoge el sentido de las anteriores. Entendiendo que la recompensa no es algo a disposici&oacute;n del hombre, sino que es Dios el que consuela, sacia, da misericordia y hace hijos suyos. Es importante resaltar que no es cuesti&oacute;n de practicar la justicia del reino a fin de recibir la recompensa, sino m&aacute;s bien se trata de participar en el estilo de vida bienaventurado del reino, que conduce al gozo del reino cumplido, en el compromiso &eacute;tico de una vida pr&aacute;ctica de seguimiento a Jes&uacute;s."Si la recompensa fuese algo que la persona tiene que lograr, ganar o acumular con obras entonces no podr&iacute;a ser motivo de alegr&iacute;a y gozo en medio de padecimiento, m&aacute;s bien ser&iacute;a motivo de preocupaci&oacute;n y esfuerzo religioso&rdquo; (27)</p><a name="Conclusiones"></a><h2>Conclusiones</h2><p>Despu&eacute;s de indagar en el texto b&iacute;blico, reflexionar, familiarizarme con la interpretaci&oacute;n que otros han hecho, extraer mis propias conclusiones, y ordenarlas para elaborar este ensayo, dir&eacute; que me he quedado francamente impresionada ante la redacci&oacute;n que hace el evangelista de este inventario &eacute;tico. </p><p>Al releer nuevamente esta porci&oacute;n de Mateo, he redescubierto palabras fascinantes del Maestro de Maestros. Haciendo un repaso general podr&iacute;a decir que cuando nos acercamos al texto, lo que se abre ante nuestros ojos es una larga lista de ocho bienaventuranzas, redactadas con una estructura id&eacute;ntica, relativamente cortas, con un estilo r&iacute;tmico, escritas en tercera persona, enmarcadas por la expresi&oacute;n "reino de los cielos&rdquo;, divididas en dos estrofas; la novena bienaventuranza tiene claramente otro estilo: segunda persona, frases largas, prosa; que cierra con gran elegancia; es el punto culminante de la serie, pero a su vez una transici&oacute;n hacia la parte siguiente del serm&oacute;n de la monta&ntilde;a. En cuanto a su contenido, se acent&uacute;an las disposiciones interiores, con expresiones como "de esp&iacute;ritu&rdquo;, "de coraz&oacute;n&rdquo;, "mansos&rdquo;, "misericordiosos&rdquo;, no refiri&eacute;ndose a grupos sociales, sino a una disposici&oacute;n del alma, un estado del esp&iacute;ritu, una orientaci&oacute;n de vida que seguir, en conclusi&oacute;n una disposici&oacute;n &eacute;tica y moral. </p><p>Como vimos al hacer la rese&ntilde;a hist&oacute;rica, a menudo hemos malentendido las bienaventuranzas, pensando en ellas en sentido legalista de deber y recompensa, como si fuesen cosas que uno pudiese ponerse a hacer mediante un sencillo acto de voluntad, otras veces se han entendido como virtudes opcionales o consejos de perfecci&oacute;n para cristianos que solo la &eacute;lite ser&aacute; capaz de cumplir, como si hubiesen categor&iacute;as de disc&iacute;pulos. Creo que es m&aacute;s acertado verlas como caracter&iacute;sticas de un estilo de vida propio del reino, que se espera que todos los miembros de la comunidad reflejen en su andar diario. </p><p>En Jes&uacute;s se reconoce una integridad de todo su ser que le da autoridad, en &Eacute;l se encarnan todas estas caracter&iacute;sticas del reino, la dicha del sufrimiento a favor de los pobres, los tristes, los cautivos, los ciegos y los oprimidos (como afirma en Isa&iacute;as) que lejos de dar una visi&oacute;n idealista y un tanto ut&oacute;pica de la sociedad, las bienaventuranzas describen la persona humana de Jes&uacute;s de forma realista y concreta, as&iacute; como tambi&eacute;n a la comunidad que le sigue. </p><p>Las bienaventuranzas tienen un car&aacute;cter &eacute;tico en cuanto nos informan de los valores centrales del reino, que est&aacute;n en tensi&oacute;n y a veces incluso en abierta oposici&oacute;n con los conceptos de felicidad de nuestra sociedad de hoy.</p><p>Creo que en su sencillez radical Jes&uacute;s nos presenta unas ense&ntilde;anzas que encierran normas &eacute;ticas realistas, posibles y pertinentes que conformen la base principal del car&aacute;cter del disc&iacute;pulo. Se se&ntilde;ala una &eacute;tica para disc&iacute;pulos, para aquellos que deciden voluntariamente seguir a Jes&uacute;s, una &eacute;tica comunitaria, imposible de ser vivida desde el individualismo, una &eacute;tica de testimonio, en la que se refleja la naturaleza de Dios, una &eacute;tica de reconciliaci&oacute;n, en esencia una &eacute;tica de AMOR.</p><p>"Los pobres se encuentran en el sal&oacute;n de la alegr&iacute;a. Dios mismo enjuga las l&aacute;grimas de los que lloran, da de comer a los hambrientos con su cena. Los cuerpos heridos y martirizados est&aacute;n transfigurados, y en lugar de los vestidos del pecado y de la penitencia llevan la vestidura blanca de la eterna justicia. Desde esta alegr&iacute;a eterna resuena ya aqu&iacute; un llamamiento a la comunidad de los que siguen bajo la cruz, las palabras de Cristo: bienaventurados, bienaventurados.&rdquo; (28)</p> </p><p><br>Versiones B&iacute;blicas consultadas:</p><p>Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de Am&eacute;rica: Sociedades B&iacute;blicas Unidas) 1998.La Biblia de las Am&eacute;ricas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997.</p><p><br></p><p>Notas a pie de p&aacute;gina</p><ul><li>1 G. E. Ladd. Teolog&iacute;a del Nuevo Testamento.Clie. 2002 ( 1&ordf;ed.1974). P&aacute;g.165, citando a su vez a Marshall. The Challenge of NT Ethics (1947).</li></ul><ul><li>2 Ulrich Luz, El Evangelio seg&uacute;n San Mateo,(vol.I&nbsp;: S&iacute;gueme) 1985.</li></ul><ul><li>3 Dietrich Bonhoeffer "El precio de la gracia&rdquo;. S&iacute;gueme. 1986. P&aacute;g. 15-17.</li></ul><ul><li>4 M. Mayordomo, La justicia del reino-una exposici&oacute;n del serm&oacute;n del monte, IBSTE 2002. p&aacute;g 17. cf. BAUMANN, Serm&oacute;n,11-35.</li></ul><ul><li>5 Seg&uacute;n expone G. Stanton en el cap&iacute;tulo 5 de su libro &iquest;La verdad del evangelio?.Verbo Divino.1999.</li></ul><ul><li>6 Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J., Nuevo Comentario Biblico: Siglo Veintiuno, (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones) 2000, c1999.</li></ul><ul><li>7 M. Mayordomo, La justicia del reino-una exposici&oacute;n del serm&oacute;n del monte, IBSTE 2002. p&aacute;g 29.</li></ul><ul><li>8, 9 La Biblia de las Am&eacute;ricas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997.</li></ul><ul><li>10, 11 Gerhard Lohfink, La iglesia que Jes&uacute;s quer&iacute;a, (Descl&eacute;e) , 4&ordf; ed. 2000. (1&ordf;ed. 1986).</li></ul><ul><li>12 M. Mayordomo, La justicia del reino-una exposici&oacute;n del serm&oacute;n del monte, IBSTE 2002. p&aacute;g 19.</li></ul><ul><li>13 Ulrich Luz, El Evangelio seg&uacute;n San Mateo,(vol.I&nbsp;: S&iacute;gueme) 1985.</li></ul><ul><li>14 Idem. Citando a Lutero II, 58.</li></ul><ul><li>15 La Biblia de las Am&eacute;ricas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997.</li></ul><ul><li>16 Pablo Wickham, El Serm&oacute;n del Monte, (cuadernos de estudio n&ordm;15) Serie Exposici&oacute;n B&iacute;blica. CEFB. Madrid. 1988.</li></ul><ul><li>17 Ulrich Luz, El Evangelio seg&uacute;n San Mateo,(vol.I&nbsp;: S&iacute;gueme) 1985.</li></ul><ul><li>18 Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de Am&eacute;rica: Sociedades B&iacute;blicas Unidas) 1998.</li></ul><ul><li>19 J. Driver. Militantes para un mundo nuevo. Ediciones Evang&eacute;licas Europeas.(Barcelona) 1978. </li></ul><ul><li>20 Ulrich Luz, El Evangelio seg&uacute;n San Mateo,(vol.I&nbsp;: S&iacute;gueme) 1985.</li></ul><ul><li>21 D. Bonhoeffer "El precio de la gracia&rdquo;. S&iacute;gueme. 1986. P&aacute;g. 69.</li></ul><ul><li>22 Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de Am&eacute;rica: Sociedades B&iacute;blicas Unidas) 1998.</li></ul><ul><li>23 Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de Am&eacute;rica: Sociedades B&iacute;blicas Unidas) 1998.</li></ul><ul><li>24 M. Mayordomo, La justicia del reino-una exposici&oacute;n del serm&oacute;n del monte, IBSTE 2002. p&aacute;g 42.</li></ul><ul><li>25 J. Driver. Militantes para un mundo nuevo. Ediciones Evang&eacute;licas Europeas.(Barcelona) 1978. </li></ul><ul><li>26 Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de Am&eacute;rica: Sociedades B&iacute;blicas Unidas) 1998.</li></ul><ul><li>27 M. Mayordomo, La justicia del reino-una exposici&oacute;n del serm&oacute;n del monte, IBSTE 2002.</li></ul><ul><li>28 D. Bonhoeffer "El precio de la gracia&rdquo;. S&iacute;gueme. 1986. P&aacute;g.71.</li></ul> <div id="catlinks"><p class="catlinks"><a href="http://www.teologia.pro/index.php" title="Especial:Categories">Categor&iacute;as</a>: <a href="http://www.teologia.pro/wiki/Categor%C3%ADa:Art%C3%ADculos" title="Categor&iacute;a:Art&iacute;culos">Art&iacute;culos</a></p></div> <div class="visualClear"></div>
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23 May de 2016 @ 03:44:02 Javier
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