Método sociológico

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Introducción

Vamos a intentar acercarnos a este moderno método de exégesis, de forma que nos permita tener una visión global del método. Para ello vamos a dar respuesta a algunas cuestiones básicas como: Definición, el ¿por qué surge?, buscando las circunstancias históricas que dan razón a ese método. Los motivos que justifican la necesidad de este método en la exégesis bíblica. Cómo se aplica, que herramientas usa para llegar a lo que pretende o busca aportar. Al final dejaré ver mi opinión personal sobre el método y su uso en el estudio bíblico.

Definición

La American Sociological Asociation (ASA) define la sociología como «el estudio de la vida social, el cambio social y las causas y consecuencias de la conducta humana … investiga la estructura de los grupos, organizaciones y sociedades y como las personas interactúan dentro de estos contextos…».

El método sociológico es definido por la Iglesia Católica como: El estudio crítico de la Biblia tomando en consideración «…los comportamientos sociales que caracterizan los diferen¬tes medios en los cuales las tradiciones bíblicas se han formado…” Jacques Leenhardt define el trabajo de un sociólogo como: «…designar la manera cómo un texto se inscribe en un conjunto ideológico, lo constituye en sí mismo y opera en su transformación”.

El método sociológico por tanto, se podría decir que hunde sus raíces en la preocupación por comprender el ambiente social (económico, político e ideológico) en que fueron producidos los libros de la Biblia.

Origen

Aunque en la historia de la exégesis bíblica vemos como se empieza a considerar, el punto de vista socioló¬gico desde los principios del método histórico crítico. Viendo la importancia que la crítica de las formas («Formgeschichte”) dio al origen preliterario de los textos, el «Sitz im Leben” (contexto del nacimiento de las tradiciones), es un testimonio de ello. Por tanto aunque los principios del método histórico crítico ya apuntan y reconocen que los textos bíblicos llevan la marca de los ambientes socio-culturales que los han transmitido. No es hasta hace muy poco que esta disciplina ha tomado carácter propio. En el s. XIX, teólogos y exegetas comenzaron su búsqueda del significado del texto bíblico a la luz de su entorno sociológico, que aportase claves de entendimiento para lectores occidentales, pero no fue hasta el s.XX, por los años 70, que el método sociológico tuvo su formulación clásica y reconocida.

En el primer tercio del siglo XX, la escuela de Chicago estudió la situación socio-histórica de la comunidad cristiana primitiva dando a la crítica histórica un impulso importante en dirección al método sociológico . En el curso de los últimos años, el acercamiento sociológico a los textos bíblicos se ha vuelto parte inte¬grante de la exégesis. Viendo como surge poco a poco bibliografía interesante y de calidad sobre este tipo de exégesis. Aunque puede verse que cada uno de los autores que escriben sobre este método tiene una perspectiva científico-social particular. Algunos tienen una aproximación desde la sociología propiamente dicha como: Gottwald, Theissen, Elliot, Malherbe, y otros como Malina, que tiene una aproximación a la sociología de los textos bíblicos desde la sociolingüística.

Justificación

Los motivos que justifican la necesidad de este método en la exégesis bíblica, se prodrían enumerar en dos bloques, motivos que justifican su uso en el estudio del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento.

Se debe preguntar, por ejemplo, ante los esfuerzos exegéticos sobre el AT, cuáles son las diversas formas de organización social y religiosa que Israel ha conocido en el curso de su historia, ¿Cómo se ha pasado de una liga de tribus, sin gran cohesión, a un estado organizado en monarquía, y de allí a una comunidad basada simplemente sobre lazos religiosos y genealógi¬cos? ¿Qué transformaciones económicas, militares etc, provocó en la estructura de la sociedad, el movi¬miento de centralización política y religiosa que condujo a la monarquía? ¿Contribuye el estudio de las normas de comportamiento en el Antiguo Oriente y en Israel a la comprensión del Decálogo más eficazmente que los intentos puramente literarios de reconstrucción de un texto primitivo?

Para la exégesis del Nuevo Testamento, las cuestiones son evidentemente diferentes. Citemos algunas: para ex¬plicar el género de vida prepascual adoptado por Jesús y sus discípulos, ¿qué valor se puede conceder a la teoría de un movimiento de «profetas” itinerantes, que vivían sin domicilio, ni familia, ni bienes? ¿Hay una continui¬dad, basada sobre la llamada de Jesús a seguirlo, entre la actitud de desprendimiento radical, adoptada por Jesús, y la del movimiento cristiano postpascual, en los cristianos primitivos? ¿Qué sabemos acerca de la estructura social de las comunidades paulinas, teniendo en cuenta en cada caso, la cultura urbana corres¬pondiente?

En general, el acercamiento sociológico da una gran apertura al trabajo exegético comporta muchos aspectos positivos. El conocimiento de los datos sociológicos contribuyen a hacer comprender el funcionamiento económico, cultural y religioso del mundo bíblico, aspectos indispensables para compreder los textos.

Fundamentos y aplicación

Debido a lo innovador de este método, no tenemos mucha bibliografía a nuestro alcance, por ello me basaré en el trabajo de dos estudiosos del tema: Malina y Theissen.

Malina contempla una aproximación al texto bíblico a partir del estudio sociológico del lenguaje (exégesis sociolingüística), considerando la Biblia como un texto susceptible de investigación sociolingüística. Para él, la Biblia es «una colección de textos, ‘configuraciones del lenguaje llenas de significado destinadas a comunicar’” . Se comprende, entonces, que el análisis sociológico del lenguaje se hace indispensable para descubrir cuál es el sentido de los textos contenidos en ella.

Malina maneja dos supuestos básicos: En primer lugar, el lenguaje es considerado como portador de sentido, pero enraizado en un sistema social; de esta manera, lo que un investigador debe hacer es descubrir «…lo que un autor comunicó a sus contemporáneos dentro de su contexto social común» . Por tanto, se debe recurrir a determinados «modelos” de la lingüística para determinar cuál es el que mejor explica «cómo trabaja el mundo de los hombres (ciencias sociales) y modelos de la naturaleza y función del lenguaje (lingüística)» , y así poder determinar el sentido del texto. En segundo lugar, estos modelos deben permitir el reconstruir la estructura social de acuerdo a una perspectiva histórica, lo que implica hacer una pregunta sobre la relación entre Historia y Sociología. Malina dice al respecto lo siguiente: «Las ciencias sociales están basadas en modelos de cómo el mundo de la interacción humana trabaja y porqué trabaja de esa manera. Específicamente, las ciencias sociales ven cómo los significados son impuestos sobre los hombres y mujeres para intentar explicar el comportamiento humano en términos de lo típico (‘tipicalities’)… elementos comunes de significados típicos de un grupo social dado”.

Para Malina, hay tres conceptos clave: Naturaleza, Cultura y Persona . Hablando del peligro de la «tergiversación” como «fruto de la identificación de tu historia cultural con la naturaleza humana: ‘como nosotros solemos actuar así, toda la gente de todos los tiempos debió de actuar de este modo’…por ejemplo: Jesús condenó el divorcio, y como la gente en nuestra sociedad se divorcia, Jesús debe condenar este tipo de conducta en nuestra sociedad. Sin embargo, la pregunta fundamental es: ¿significan matrimonio y divorcio lo mismo cuando Jesús habla de ellos y cuando lo hacemos nosotros?”.

Theissen, no hace directamente una crítica a la exégesis tradicional, sino a la Historia de las Religiones, por la dificultad de obtener información sociológica de expresiones religiosas. Tomando en cuenta lo anterior, se ve que esta es una cuestión importante dado que las fuentes del cristianismo primitivo (que es su campo particular de estudio, aunque sus conclusiones pueden ser válidas para el Antiguo Testamento) no contienen afirmaciones sociológicas como tal. La pregunta es cómo derivar afirmaciones sociológicas de formas no sociológicas de expresión. Theissen responde de la siguiente manera: «Una afirmación sociológica busca describir y explicar el comportamiento interpersonal con referencia a esas características que trascienden lo personal. Primero que todo, entonces, en una cuestión sociológica concierne menos lo que es individual que lo que es típico, recurrente, general. Segundo, concierne menos a las condiciones singulares de una situación específica que con relaciones estructurales aplicadas a situaciones diversas. Por lo tanto, una sociología del Cristianismo Primitivo tiene la tarea de describir y analizar el comportamiento interpersonal de los miembros de los grupos Cristianos primitivos».

Describe tres métodos de investigación que pueden ser utilizados en el estudio del cristianismo primitivo:

  • Métodos constructivos: «aprovechan testimonios sociológicos pre-científicos que aportan datos (prosopográficos) acerca de la procedencia, de las posesiones y de la situación social de los particulares, o datos (sociográficos) acerca del programa, organización y comportamientos de todos los grupos” .
  • Métodos analíticos: «parten de los textos que indirectamente permiten contemplar datos sociológicos. Son ilustrativos acerca de acontecimientos aislados que se repiten, conflictos entre grupos, normas éticas y jurídicas, formas literarias y expresiones poéticas (p. ej. , parábolas)” .
  • Métodos comparativos: «se apoyan en movimientos análogos dentro del ambiente de entonces. Cuanto más extendido estaba un comportamiento en la sociedad judío-palestina, más se puede presumir su dependencia de la sociedad global. De aquí que se les conceda una atención especial a los esenios y a los celotes por ser movimientos de renovación intra-judíos próximos al movimiento de Jesús”.

En relación a las fuentes para saber dónde y con qué hacer la investigación, Theissen dice que las más importantes para el movimiento de Jesús son los evangelios sinópticos (de estas hay que eliminar lo que es de origen helenístico); para el ambiente judío, las obras históricas de Flavio Josefo.

Conclusión: Evaluación del método

Cómo hemos visto, hay motivos de peso que justifican el estudio antropológico y social del contexto en que el mensaje bíblico fue proclamado, para no caer en errores interpretativos, por el abismo cultural que separa nuestra sociedad postmoderna occidental de las sociedades Orientales Mediterráneas.

Como en todo, vemos como van surgiendo voces detractoras del método sociológico. Personalmente creo que estas voces dejan entrever un miedo o más bien, pánico a que un estudio profundo deje ver lo cómico de algunos anacronismos impuestos en la fusión literal del texto bíblico a nuestra realidad actual, al imponer modelos que sin ser entendidos se han trasladado, como en una máquina del tiempo y se han impuesto «tal cual” hoy. Sin un cribaje y acomodación de sentido y significado previo. Creo que no debemos temer cuestionarnos nuestras propias seguridades. Pienso que este método nos da claves hermenéuticas muy importantes que nos ayudan a evitar tergiversar el significado de los textos. Tal vez estos estudios sociológicos nos abran un nuevo campo de comprensión de comportamientos humanos sociales, como son las relaciones familiares, el divorcio, el lugar de la mujer o el controvertido tema de la homosexualidad. Claro está, que como iglesia hemos construido nuestro pequeño castillo de naipes en el que afianzamos nuestras declaraciones de fe, reglas internas, estatutos etc, y ahora puede que el avance en el estudio bíblico haga tambalear nuestro frágil castillo de naipes. Ante este miedo muchos se aferran a la tradición evangélica, yo prefiero aferrarme a las Escrituras, a su estudio, a su exégesis, a su meditación, a su entendimiento.

«Hay personas que el cambio no les infunde esperanza, sino únicamente temor. Pero quien sólo desea prolongar su presente en el futuro pierde las nuevas posibilidades que el futuro le ofrece, ahogando, junto con esas posibilidades, el propio futuro” «sin una desestabilización del propio sistema no hay transformación…sin crisis no hay oportunidad, sin crítica no hay libertad”

  • Jürgen Moltmann, La justicia crea futuro, Colección Presencia Teológica 66. Editorial Sal Tarrae; Santander, 1989
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